Juan Bravo Merino, economista: “Hay un núcleo de informalidad duro (en empleo), que es cercano al 30%”

Académico de la Universidad Diego Portales y experto en temas laborales, dice que el riesgo ante la recesión económica que se avecina es el aumento de la informalidad en el mercado laboral. El mismo efecto podría generar el incremento de las cotizaciones previsionales sobre todo si esa alza se destina a un fondo colectivo. 

Por Cecilia Díaz R.

“Todavía estamos relativamente lejos de la tasa de desocupación de dos dígitos”, declaró recientemente el ministro de Hacienda, Mario Marcel. La apuesta pudo haber tranquilizado a muchos que avizoran una importante destrucción de empleos debido a la recesión anunciada. Pero ¿cuánto refleja este indicador la realidad del mercado laboral? El economista Juan Bravo Merino advierte que más relevante que esa cifra es la creación de empleo y la cantidad de empleos informales.

Director del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la U. Diego Portales, Bravo es magíster en Economía de la U. Católica de Chile con mención en Macroeconomía y se ha especializado en temas laborales. Con DIÁLOGO abordó los matices que esconde la tasa de desempleo y los efectos de algunas reformas propuestas, como la previsional, en el mercado laboral.

– La cifra de desempleo bordea el 8%, ¿refleja la realidad del mercado laboral o esconde mucho subempleo o empleo precario?

– Es un indicador socialmente relevante, pero no es un indicador que resuma toda la situación del mercado laboral ni mucho menos y justamente, a mi juicio, cuando uno tiene que evaluar cómo impacta el crecimiento económico en el mercado laboral en cuanto al desempleo no es el mejor indicador para monitorear eso. Siempre la tasa de desempleo debe ser complementada con otros indicadores, en especial con el monitoreo de la creación de empleo y de su composición.

Explica que, como parte del ajuste que se da cuando la situación económica se debilita, algunas personas se trasladan a empleos de mayor precariedad. “Cuando ocurre un proceso de recesión económica, como el que vamos a afrontar próximamente, no todas las personas pasan al desempleo, porque hay algunas que para evitar el desempleo realizan ocupaciones por cuenta propia, por ejemplo, pero muchas de ellas se ejercen bajo condiciones informales, la mayoría de los empleos por cuenta propia se ejercen de manera informal”.

En conclusión, es fundamental no sólo monitorear la tasa de desempleo, que va a empezar a subir por la recesión, sino que también la creación de empleo y su composición. 

 Problema estructural

– Respecto a la composición, ¿ha aumentado el empleo informal en la última década?

– Si bien en los periodos de mayor crecimiento tiende a disminuir la participación del empleo informal y en los periodos de debilidad suele aumentar, que es lo que esperamos ahora, en Chile tenemos un problema estructural de informalidad. Más allá de estas alzas o bajas, hay un núcleo de informalidad duro, que es cercano al 30%. Las cifras tienden a variar en torno a ese valor dependiendo de la situación económica, pero la verdad es que uno observa que hay una tasa de ocupación informal que se mantiene ahí estructuralmente en torno a esos niveles. Eso sucede porque los problemas que generan esto son estructurales y no obedecen solo al ciclo económico. 

– ¿La informalidad a quiénes afecta más?

– Se concentra en empleos independientes, el empleo dependiente suele ejercerse, no todos, pero la mayoría, en condiciones de formalidad. Y eso es porque ese empleo está regulado, se rige ya sea por el Código del Trabajo en el sector privado o el estatuto administrativo, para esos trabajadores existe la obligación de cotizar. Por el contrario, en el empleo independiente, los únicos que tienen obligación de cotizar son los trabajadores que emiten boletas de honorarios, pero esa es una minoría, la mayoría se ejerce en condiciones de informalidad. 

Impacto de reformas 

Al margen de los efectos de la recesión económica, el Ejecutivo ha presentado proyectos que podrían impactar en el empleo.

– ¿Qué efectos podría tener el proyecto de las 40 horas?

– Afortunadamente el gobierno oyó a los técnicos, entonces, diseñó la medida implementando gradualidad. Una vez aprobada la ley, que aún no se aprueba, recién después de 5 años llegaríamos a 40 horas. El primer año, después de aprobada la ley, bajaría a 44 y así. Dada esa gradualidad, uno esperaría que no haya un efecto en el empleo durante la recesión, porque esta medida no va a estar implementada en el momento en que estemos en recesión, aunque se apruebe pronto.

En todo caso, puntualiza que sí avizora, una vez implementada, un efecto en remuneraciones. Recuerda que en la reforma anterior, que rebajó la jornada semanal de 48 a 45 horas en 2005, tras su implementación, hubo un impacto negativo en el nivel de remuneraciones, “cuando se pacte el contrato de trabajo se hará pensando que la persona va a trabajar 40 horas”.

Aquello se podría mitigar si es que se aplican ciertas medidas de adaptabilidad. Dice que el proyecto incorpora algunas como la salida y entrada diferidas y la posibilidad de compensar horas extraordinarias con tiempo libre. “El problema es que solo se aplica a algunos trabajadores, que están sindicalizados y en Chile las tasas de sindicalización son bajas, y a las madres y padres que tienen hijos menores de 12 años”.

Lamenta que, además, “los días que deja como compensación son muy pocos, en el caso de trabajadores sindicalizados solo permite 5 días al semestre y en el caso de los cuidadores de niños menores de 12 años, permite 5 días al año”.

Aumento del 6%

Otra de las iniciativas que, de alguna manera, podría impactar en el mercado laboral es la reforma previsional que presentó el Ejecutivo.

– Que el 6% de cotización extra vaya a un fondo público, algunos dicen que sería un impuesto al trabajo. ¿Qué opina?

– Las cotizaciones para previsión siempre, en alguna medida, son vistas como un impuesto por las personas y eso porque ellas siempre van a preferir tener el dinero hoy en sus manos que en el futuro. Entonces, independiente de cuál sea el destino, siempre un alza de cotización va a ser percibido, en parte al menos, con un mayor impuesto.

– Pero ¿afectará el mercado laboral?

– Cualquier alza en la tasa de cotización, al ser percibida como impuesto, siempre va a generar un impacto en el mercado laboral, lo que los técnicos hemos propuesto es que esa alza en la tasa de cotización sea gradual para que la economía se pueda ir adaptando y se reduzcan los impactos negativos que podría tener en el empleo informal, porque al final del día, si las personas perciben las cotizaciones como un impuesto, menos incentivo hay para formalizarse.

– ¿Aunque ese 6% sea con cargo al empleador?

– Eso es nominal, lo que ocurre es que el empleador tiene que destinar un determinado monto a salarios, hoy tú dices la cotización es del trabajador, pero ese 10% es dinero que debe destinar el empleador. Desde el punto de vista económico, no es relevante a quién en la ley se pone de cargo.

-Entonces, ¿este 6% va a afectar el mercado laboral ya sea en salario o desempleo?

– Claro, en empleo formal. 

Dice que, considerando que será percibido en parte como un impuesto, “cuando la plata va a un fondo colectivo en vez de mi propia cuenta el grado en que se percibe esa cotización como un impuesto sube”. Conclusión: Los impactos negativos en formalidad laboral son mayores si se destina a un fondo colectivo, indica.

– Entonces, ¿está en desacuerdo en que el 6% se destine a un fondo colectivo?

– Más que estar de acuerdo o en desacuerdo, lo importante es que cuando hagamos estas medidas tenemos que estar conscientes de sus efectos en la economía; este tipo de medidas, desde el punto de vista social, tiene costos y beneficios. El costo es posibles efectos negativos en formalidad. Ahora, en muchos países la seguridad social funciona con un componente en que hay solidaridad entre los cotizantes, entonces que una porción vaya a un fondo colectivo va a permitir financiar pensiones para segmentos de mayor vulnerabilidad, pero, a mi juicio, es mucho mejor implementar ese tipo de políticas recurriendo a rentas generales y no con una cotización adicional que vaya a un fondo colectivo. Me parece injusto que solo los trabajadores dependientes formales tengan que financiar esas políticas cuando ayudar a mejorar las pensiones es una responsabilidad de la sociedad como un todo.

– En ese sentido, ¿es preferible fortalecer la PGU?

– Exactamente, soy partidario tanto por los efectos que genera en la economía como por un tema de justicia en que todos deben colaborar en función de sus posibilidades.