Complejo momento económico golpea bolsillo de las familias

Expertos dan cuenta de las variables que influyen en el difícil escenario económico por el que atraviesa el país, proyecciones y recomendaciones para enfrentarlo. El inicio de una recesión económica comenzará a verse durante los próximos meses y el primer semestre del 2023.

Por Érico Soto M.

Días difíciles para el bolsillo de los chilenos son los que vienen de la mano con el alza de precios y la inflación que se observan en el país. Una situación que genera un clima de inestabilidad y que llama a ser cuidados a la hora de invertir y endeudarse.

Entre las causas que señalan los expertos, apuntan a factores del contexto, tanto nacionales como internacionales, que consideran eventos multifactoriales a partir de la depresión que dejó el Covid y que en nuestro país tuvo también como punto de inflexión el estallido social y económico de octubre de 2019.

Causas

Luis Felipe Slier, Director de Ingeniería Comercial en la Universidad San Sebastián, sostiene que existe una “tormenta perfecta” por los diversos factores que están influenciando en el mal momento económico nacional e internacional, como son la pandemia y sus efectos en la economía mundial, la alta inflación internacional, las dificultades de las grandes economías, la guerra en Ucrania, además de factores internos como la incertidumbre que queda. 

“También influyen las medidas económicas que se han tomado para controlar la demanda, como el alza en la tasa de política monetaria del Banco Central y la reforma tributaria que el actual gobierno está impulsando, la que a todas luces no parece ser el minuto más oportuno de impulsar. En materia inflacionaria Chile es el tercer país de Latinoamérica con mayor inflación interanual, después de Venezuela y Argentina, lo que sin duda alguna ha golpeado profundamente a las familias chilenas en especial a aquellas de menores recursos, que ven que sus ingresos día a día les alcanzan para menos”, señala.  

Otro dato que destacan es que el Banco Central volvió a aumentar la tasa de política monetaria (TPM), llevándola a 10,75%, avizorando que la inflación no cederá y que veremos seguramente un IPC alto para agosto.

“Sin ser alarmista, pero con una cuota de realismo, ya los indicadores empiezan a dar señales de ralentización en la economía, y es así como el último IMACEC, a serie desestacionalizada cayó 1,1% respecto del mes anterior. Eso confirma la desaceleración de nuestra economía y estaría marcando el inicio de una fase de recesión económica que veremos durante los próximos meses y el primer semestre del 2023. El sector que más resiente y anticipa esta contracción es el comercio que está siendo golpeado fuertemente con una disminución del 11,1%”, agrega Slier.  

Cristian Guzmán, académico de FACEA UCSC, señala que la recuperación post pandemia implicó restricciones de producción y desplazamientos entre países, afectando el precio y costo de las materias primas, junto con cambios en las condiciones sanitarias de ciertas actividades económicas. 

“Este año, los efectos de la guerra entre Ucrania y Rusia, tanto en la venta de insumo de producción como en las restricciones económicas impuestas a Rusia, generan inestabilidad en los mercados financieros y tipo de cambio. Internas, incertidumbre respecto de las decisiones políticas económicas de mediano plazo, como los efectos en precios de los bienes post pandemia dado efectos expansivos de la masa monetaria”, dice Guzmán.

Asimismo, Francisco Gatica, economista del Observatorio de Corbiobío, destaca el encarecimiento de los cereales y el petróleo, explicado por la guerra de Ucrania, lo que se suma a una lenta rearticulación de las cadenas de distribución producto de la pandemia. Por otro lado, y al igual que en Chile, muchos países para enfrentar la crisis de demanda agregada, en el contexto del Covid, debieron implementar políticas de incremento del gasto público y hoy se enfrentan a una alta inflación, debiendo aumentar la tasa de interés y reducir su gasto público para controlar el incremento de precios. 

“Todo esto impacta en el crecimiento de la economía mundial, afectando negativamente la demanda internacional de nuestros productos. Con todo, según el Informe de Política Monetaria del Banco Central (septiembre 2022), se estima una inflación del 12% a diciembre, y ya la actividad económica está evidenciando los primeros signos de ralentización. El IMACEC de julio 2022 presentó un crecimiento del 1%, consolidándose la caída en el crecimiento nacional. Para el próximo año tendremos un crecimiento cercano al 0.0% y -1,5%, configurando un escenario complejo. El escenario comienza a mejorar a partir del tercer trimestre del 2023 y el 2024”, indica Gatica. 

Proyección 

El mismo investigador de Corbiobío considera que la Región tiene una situación de alta exposición al comercio internacional. Al crecer menos la economía mundial, se proyecta una caída de las exportaciones, afectando la actividad económica regional. Hay que considerar que la actividad exportadora “tironea” al resto de los tejidos productivos regionales, por lo tanto, hay un efecto multiplicador que puede jugar en contra.

“La demanda nacional para el próximo año estará comprimida por la ausencia de nuevos bonos a las personas, lo que se suma a la imposibilidad de poder usar nuevamente los fondos de las AFPs. Todo esto afectará a las ventas y el empleo local.  Además, según el Catastro de Bienes de Capital (CBC), tenemos una caída de la inversión privada nacional en un 38% para el 2023. Este dato es relevante, debido a que la economía regional provee servicios y mano de obra local a los grandes proyectos de inversión a nivel nacional”, señala Francisco Gatica.

Cristian Guzmán de FACEA UCSC agrega que “para Chile se proyecta un escenario de recesión económica con aun una alta inflación, que de acuerdo con las proyecciones del Banco Central debería cerrar el año en 12%. Por tanto, 2023 será un año aun lento en actividad económica, sumando al nuevo escenario de cambio constitucional que se inicia, pero que, al parecer, genera más estabilidad en los mercados”.

Gonzalo Morales, Director de Ingeniería Comercial Sede Concepción de la U. de Las Américas, añade que “de persistir las señales hacia un nuevo proceso de cambio de Constitución, y de no ir generándose políticas públicas orientadas crear mejores condiciones para la inversión, seguridad y estabilidad social, los niveles de incertidumbre y de desconfianza tanto de la empresas y familias podrían aumentar aún más, y con ello mayor decaimiento de los indicadores de crecimiento país, mayor tasa de desempleo, mayor inflación, y por tanto más inestabilidad social y política”.

Recomendaciones

El efecto negativo que recae en las familias, sobre todo en las más vulnerables, es el gran problema que deja la crisis económica. Los expertos coinciden que los consejos deben pasar por evitar las deudas de corto plazo y tener claridad de flujo de ingreso futuro respecto de los gastos necesarios a realizar.

“La primera recomendación es ser cuidadoso en el endeudamiento. Probablemente la tasa de interés deba volver a subir, en una menor intensidad, por lo tanto, el costo financiero para financiar consumo durable será mayor. No hay peor escenario que tomar un crédito y no poder pagarlo por falta de ingresos.  Una segunda recomendación es cotizar precios al momento de comprar. La inflación ha provocado una caída en los ingresos reales de las familias, por lo tanto, se deben buscar los precios más bajos, por ejemplo, comprando en ferias al momento de abastecerse de frutas y verduras, comprar entre varios para acceder a precios de mayorista y, en la medida de lo posible, reutilizar, reciclar y reparar”, subraya Francisco Gatica de Corbiobío.

Gonzalo Morales, de UDLA, considera que cobra mayor importancia que las personas comparen bien antes de gastar: “es recomendable que construyan un presupuesto personal y familiar, y reducir aquellos gastos o consumos innecesarios, se pueden apoyar en herramientas interactivas de CMF. A pesar de las deudas con las entidades financieras, dejen un espacio al ahorro, en donde existen atractivas alternativas de inversión, desde los depósitos a plazo en UF, como en dólares”.