Guillermo Larraín Ríos, ex superintendente de Pensiones: “La edad de jubilación para hombres y mujeres, debería ser mayor, de eso no cabe duda”

Plantea la necesidad de abrirse al debate sobre uno de los temas que incomoda de la reforma al sistema previsional, pero que urge asumir frente a la realidad de que vivimos más, y por tanto, hay que pagar pensiones por más tiempo.

Cecilia Díaz R. 

Múltiples han sido las ideas que se han planteado para reformar el sistema de pensiones y lograr así que los chilenos obtengan una justa retribución una vez que llegan a la vejez. Hasta ahora las propuestas han fracasado, transformando este tema en una de las grandes deudas del país. En opinión de Guillermo Larraín Ríos, profesor asociado de la Universidad de Chile, la reforma ya no puede seguir esperando.

Quien fuera asesor económico de la candidatura presidencial de la senadora Yasna Provoste, es doctor en Economía por Paris School of Economics y ha ocupado diversos cargos como presidente del BancoEstado, superintendente de Valores y Seguros y superintendente de Pensiones. Conversó con Diálogo sobre la urgencia de avanzar en un tema fundamental para los chilenos.

-¿El presidente Boric debería esperar que acabe el proceso constitucional o debería presentar antes la reforma al sistema de pensiones?

-Debería hacerlo de manera simultánea. Al proyecto de la convención le falta todavía y luego viene el plebiscito. Eso es mucho tiempo frente a la necesidad de avanzar en una reforma que es muy relevante. Lo que está quedando, cuando uno mira las normas que fueron aprobadas y superaron los dos tercios, me parece que es compatible con las propuestas que se plantearon durante la campaña, cuando se hablaba de mantener un porcentaje de recursos destinados al ahorro individual, pero se agregaba un sistema completamente nuevo, donde se pudiera hacer ahorro colectivo y subsidios. Eso es perfectamente compatible con lo que tiene la Convención; la pensión universal es perfectamente compatible, no creo que sea necesario esperar para avanzar.

– ¿Podrían ir en paralelo?

– Claro y después si aparece algo, habrá que hacerle indicaciones al proyecto, pero no creo que sea necesario esperar que la Constitución esté eventualmente aprobada para empezar a trabajar en el proyecto.

– ¿Una reforma al sistema de pensiones implica necesariamente un aumento de la cotización individual?

– De todas formas.

– ¿En qué montos?

– Eso ya lo hemos conversado harto, llevamos diez años discutiéndolo.

– Diez años en que no se ha logrado acuerdo.

– No se ha llegado a acuerdo y eso es lo que hay que cambiar fundamentalmente, hay bastante consenso en avanzar hacia una cotización en torno al 16 o 18%. En la velocidad en que aquello ocurra hay que tener mucho cuidado, porque lo van a tener que pagar los empleadores, y a los empleadores simultáneamente se les está subiendo el salario mínimo, se les están cambiando reglas importantes del juego en materia de organización del trabajo, van a tener eventualmente una jornada laboral menor. Hay varias cosas pasando y lo relevante es hacer una reforma que sea consistente con una economía que también crezca y genere empleos. Hoy estamos con un problema de empleo importante que está escondido en la cifra del 7%, el desempleo real hoy es mayor, entonces, hay que generar condiciones para que pueda haber trabajo.

– ¿Ese 6 u 8% debería ser, en su opinión, de cargo del empleador, no compartido con el trabajador?

– Es que el trabajador ya contribuye con el 10% y la seguridad social en el mundo, salvo en Chile, es tripartita, ya los trabajadores están contribuyendo, el Estado contribuye a través del pilar solidario hoy y de la pensión universal mañana, entonces, falta que los empleadores contribuyan también, hay que hacerlo de una forma que sea compatible con la situación económica.

– Esto tiene que ser progresivo, no sólo por el impacto que generaría en las empresas en tiempos normales, sino porque estamos en una situación compleja, ¿cuándo la gente vería estos cambios en sus pensiones?  

– De todas maneras, va a tener que ser lento, la forma de que sea rápido, y que de hecho ya ocurrió, es con la pensión básica universal. Lo que necesitamos ahora es fortalecer esa pensión básica universal y para eso la única forma es que el Estado tenga más recursos, en la medida que tenga más recursos va a poder destinarle más al financiamiento de esta pensión. Entonces, hay que preocuparse de cómo el Estado tiene esos mayores recursos, puede ser la reforma tributaria que genere más recursos, pero por otro lado es que la economía vuelva a crecer. Hay que jugar con las dos dimensiones, que la economía crezca; nos debiéramos proponer como meta una cercana al 4% al menos. Las expectativas para los próximos dos, tres años, son entre 1 y 2%.  Ese 2% de crecimiento extra es mucha plata que el Estado podría disponer para financiar gasto social en general, pero pensiones en particular.

Edad de jubilar

Junto con aumentar las tasas de cotización, en los años de debate se ha planteado la posibilidad de extender la edad de jubilación. Una idea que ha tenido partidarios y detractores. Larraín dice que, al menos, se debe discutir.

– ¿Postergar la edad de jubilación se debiera considerar en la reforma del sistema de pensiones?

– Yo creo que debiera darse el debate al menos, porque tenemos que tomar conciencia de que hay un problema que afecta a toda la humanidad, y a Chile también, que tiene que ver con que vivimos más, por lo tanto, hay que pagar pensiones por más tiempo. Esas pensiones por más tiempo tienen un costo. La pregunta es de dónde va a salir ese costo. Lo más razonable es que se comparta, los trabajadores también tenemos que poner de nuestra parte.

– ¿Cómo?

– Básicamente trabajando un poco más y eso se hace de forma gradual, no es que se haga de la noche a la mañana y todo el mundo postergue su jubilación cinco años, eso no tiene viabilidad, pero las generaciones jóvenes, que están entrando al mercado laboral hoy, debieran pensar que, cuando les toque jubilar, tendrán que hacerlo a los 65 en el caso de las mujeres y los hombres será a los 67…  El debate es bueno tenerlo, para que la sociedad reflexione sobre el tema. No es consistente que uno diga: quiero tener una buena pensión, trabajar 30 años y después vivir sin trabajar 40, eso no funciona.

– ¿Cree que se debería igualar la edad de jubilación entre hombres y mujeres?

– Las mujeres viven mucho más que los hombres, un buen sistema debería reconocer eso y, dado que estamos en una lógica de igualdad de género, proponer la misma edad de jubilación o bien reconocer la misma cantidad de años de jubilación, hay que debatirlo y encontrar un punto de equilibrio, pero la edad de jubilación, tanto para hombres como para mujeres, porque ambos tenemos más expectativas de vida, debería ser mayor, de eso no cabe duda.

Rol de AFP

– ¿Qué rol deberían tener las AFP en un futuro sistema de seguridad social o no deberían jugar ningún rol?

– La pregunta que hay que contestar antes de eso es si tiene que haber ahorro previsional o no, y la segunda pregunta es quién va a gestionar ese ahorro, en particular si el Estado podría gestionar ese ahorro. Yo digo que es necesario que haya ahorro, que es la única forma que los derechos que se otorgan de pensión sean derechos reales, que no sean una promesa vacía. Para que el derecho sea real, tienen que haber recursos comprometidos, entonces tiene que haber ahorro.

– ¿Y en cuanto a la administración de esos ahorros?

– La forma de administrar ese ahorro no puede ser a través, por ejemplo, de un monopolio estatal, por la sencilla razón de que el riesgo de la gestión de esos recursos es gigantesco y, por lo tanto, uno tiene que buscar un esquema donde pueda haber múltiples actores privados y quizás también públicos, porque podría haber alguna entidad estatal, así como en la banca tenemos el BancoEstado, que tiene corredora de bolsa, administradora de fondos. Uno podría pensar que alguna institución del Estado, por ejemplo, una filial del BancoEstado, podría jugar el rol de administrador de fondos previsionales también.

 – ¿Como la idea de la AFP estatal de la presidenta Bachelet?

– Una cosa así podría ser. Es importante que haya ahorro y el ahorro no puede ser un monopolio estatal, debe haber una multiplicidad de actores, estatales también puede ser, pero tiene que ser una multiplicidad, entonces, ahí hay un rol para el sector privado para que administre ahorro.

– Es decir, ¿las AFP con el mismo nombre o con otro deberían seguir jugando un rol en el sistema?

– Yo no quiero nombrar a las AFP, porque son una entidad que las define el decreto de ley 3.500. La AFP no es una empresa que nació en forma espontánea, la creó una ley y esa ley le otorga a lo que conocemos que es una AFP una serie de características que podrían cambiar. Uno podría decir que haya una entidad que se dedique exclusivamente a la gestión del ahorro, que es lo sustantivo, lo más importante, y otra entidad distinta, que podría ser estatal, que podría ser licitada a nivel nacional, que haga la parte de la asesoría a las personas, se encargue de la gestión de las cuentas, que se encargue de la parte del back office del sistema previsional. Eso lo tienen muchos países, donde la parte del back office, la parte administrativa, está centralizada y lo que se descentraliza es la gestión financiera.

– ¿Cuál es su mirada de las AFP? Se les culpa de las bajas pensiones sin considerar las dificultades del mercado laboral en que tenemos personas con bajas cotizaciones y muchas lagunas.

– Yo coincido con eso y mi crítica a las AFP tiene que ver más bien con lo que ha sido su actuar político, como persistentemente en los últimos diez años, al menos, han intentado por todos los medios que ese incremento en la cotización se canalice exclusivamente a través de ellas. Eso ha sido una influencia política muy mala, porque ha impedido la reforma, no sé si únicamente, pero la ha dificultado y no da cuenta de un problema que es bien relevante, niega la idea de que es necesario primero tener un sistema previsional que convoque a todo el país y no sólo a un grupo, que refleje los valores de todo un país y no sólo los de un grupo. Y que reconozca que un sistema previsional necesita que haya solidaridad expresada de muchas formas, y no sólo acumulación de ahorro individual. Esa parte ha sido un error político estratégico, pero de primer orden de importancia en el caso de las AFP.

PGU y focalización

Si bien ha sido considerada un avance, se ha planteado que la Pensión Garantizada Universal aumentará la desigualdad en la población de mayor edad. Al respecto, el economista tiene una mirada clara.

– La PGU beneficia a una amplia población, y lo hace de igual manera a personas con más y menos recursos. ¿Cuál es su opinión?

-Es verdad, pero lo que la pandemia ayudó a que quedara claro, aunque mucha gente lo veníamos planteando desde antes, es que la clase media chilena llega hasta el 90% de la distribución del ingreso. La clase media más acomodada, por supuesto, en el percentil 90 que en el percentil 70 o 50, es una clase media muy vulnerable. No es una clase media a la europea, que tiene ahorros propios significativos, acá no. Más allá de lo que una persona tenga en la AFP, los ahorros son muy escasos, entonces, yo creo que el hecho de que el país reconozca esa vulnerabilidad y que la combata a nivel de las pensiones, con una pensión universal que también le llegue a esa gente, a mí me parece que es razonable. 

Agrega: “La clase media chilena se ha deslomado trabajando, le ha ido relativamente bien, ha podido comprar una casa, que está en buenas condiciones, ha podido tomar vacaciones, comprarse auto, ha podido hacer que sus hijos vayan a la universidad, con mucho sacrificio, con mucha deuda, ¿por qué el país no debiera reconocer ese esfuerzo y devolverle la mano con una pensión universal? En verdad el argumento en contrario me parece que es débil”.

– Con esos recursos se pudo haber focalizado en los sectores más vulnerables.

– El país tiene que mirar a la sociedad en su conjunto. Cuando uno dice yo admiro el modelo social europeo, es un modelo donde desde el punto de vista del Estado de bienestar, se protege a toda la ciudadanía, no sólo a algunos. La excesiva focalización chilena le hace mal a Chile, le quita el interés de pagar impuesto a la clase media, incluso a las clases más altas, si no se recibe nada a cambio, para qué pagar impuesto, cuál es la idea… En Europa, hay mucha evidencia de esto, la disposición a pagar impuestos altísimos es precisamente porque obtienen del Estado algo que es valioso, que tiene que ver con educación, con salud, hacia allá el país tiene que avanzar. Cualquier otra cosa es no entender la naturaleza del contrato social de Europa que es hacia el cual Chile aspira a caminar.

Cotizaciones para pensiones

Uno de los puntos que se ha planteado es la propiedad de los ahorros previsionales. “La cotización que da origen a un ahorro personal, esa propiedad hay que mantenerla, de todas formas, la propiedad de los fondos previsionales no debiera estar en discusión, tampoco creo debiera estar en discusión el hecho de que lo que es hoy capitalización individual persista siendo capitalización individual, uno podrá bajar la tasa, pero lo que se denomine individual tiene que seguir siendo individual”, dice Larraín.

No obstante, advierte que otro tema es la heredabilidad. “Tu ahorro es tuyo, lo que sí, coherente con lo que ya aprobó la convención, es que el uso de esos recursos debe ser para pensión, acá se ha hecho todo un debate sobre la heredabilidad de estos fondos que, como son para pensión, solo pueden tomar la forma en herencia como una pensión de sobrevivencia y solo se transforman en un retiro específico cuando no hay personas que sean beneficiarias de una pensión de sobrevivencia. Solo en ese caso, y es muy poca gente, el resto del tiempo lo que hay es un sistema que entrega pensiones, tal como hoy día, eso hoy funciona bien”, puntualiza.