El aporte de la sociedad civil en la construcción del país

A través de cientos de iniciativas, la sociedad civil organizada cumple un rol determinante para el bien común cuando los esfuerzos del Estado son insuficientes o derechamente inexistentes. El testimonio de tres organizaciones -educación, desarrollo local y vivienda-, refleja la importancia de estos actores en la construcción y el desarrollo del país.

Carolina Astudillo M.

Aparentemente los errores de interpretación le han jugado una mala pasada al principio de subsidiariedad. Este concepto de antigua data, significa que la sociedad civil tiene un rol preponderante en la vida política, sin embargo, hablar de la sociedad civil, se traduce en hablar también del “sector privado”, algo que hoy, en medio de la discusión sobre el contenido para la propuesta de la nueva Constitución, parece querer sacarse de toda posibilidad de participar.

Sin embargo, antes de caer en esos juicios categóricos, puede aportar el dar una mirada a ejemplos positivos en que la sociedad civil, pueden llegar a resolver importantes asuntos, donde el Estado no alcanza. Para ello, ha sido necesario el apoyo y el diálogo entre distintos actores: sector público, privado, fundaciones y grupos sociales.

Subsidiariedad: ¿qué es?

Para el profesor de Derecho Político Constitucional de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, José Cisternas, este concepto, presente en el derecho y la filosofía, cobró especial relevancia en la encíclica Quadragesimo Anno de Pío XI, e inspira la comisión de estudio de la Constitución. El abogado explica que este principio no está claramente señalado en la Constitución chilena del ’80, no obstante, hay disposiciones de las que se desprenden la idea de la subsidiariedad. Las perspectivas con que se mire la subsidiariedad, podrían llevar a que el Estado tenga un rol de no intervención, para otorgarlo a los privados, y desde la arista negativa, deba intervenir cuando el sector privado no puede. A juicio de Cisternas, en el país, se ha aplicado principalmente la interpretación en un contexto negativo, que conlleva a que las empresas del Estado, para que se puedan crear, requieran de un quorum calificado muy alto.

“El principio de subsidiariedad trajo aparejado que la Convención quiera ahora asegurarse de que el Estado tenga un rol principal, que es el Estado Social de Derecho. Esto, más que eliminar el rol de la sociedad civil, es dar un rol activo al Estado como promotor de los actos sociales, como educación y salud, con un modelo de sistema nacional”.

“El Estado debería apuntar a tener la capacidad de llegar con rapidez y respuestas concretas a las distintas emergencias, pero en el intertanto seguir articulado con organizaciones que puedan atenderlas con apremio y efectividad”, Janette Cifuentes, directora regional de Techo en Biobío y Ñuble.

Si bien, indica, es difícil defender el rol de la subsidiariedad tal como ha sido aplicado hasta ahora, este principio no debe desaparecer. “Se debe corregir, y una de las formas es generar un Estado subsidiario y solidario, para que finalmente no haya un rol pasivo, pero no se suprima a las organizaciones de la sociedad civil, en la medida que puedan ayudar. (…) El Estado no es un superhéroe, y no puede suplir todas las necesidades de la vida de la sociedad. Requiere del apoyo de otros entes”. 

Apoyo para reducir brechas

Chile tiene una enorme desigualdad territorial, y presupuestos inequitativos entre las municipalidades a lo largo del país. Con este diagnóstico, Fundación Huella Local ha apostado por orientar su acción en aquellas comunas más precarias que no cuentan con capacidades para levantar proyectos y recursos, a través de alianzas público-privadas, en áreas como urbanización, alcantarillado, pavimentación, y el diálogo entre el municipio, la sociedad civil y el sector privado. 

En seis años de trabajo, su modelo lo han aplicado desde Antofagasta hasta Aysén, levantando una cartera de más de 150 proyectos, con más de 16 mil millones de pesos en fondos y beneficiando a 300 mil personas, “apoyando una gobernanza a nivel local, y el diálogo entre sector público y privado” explica Gonzalo Vial, Director Ejecutivo de la Fundación.  

Actualmente, Huella Local escala el modelo hacia los Gobiernos Regionales en Los Lagos y Biobío, sin dejar de trabajar con municipios, además de iniciar el vínculo con la academia para el desarrollo de investigación aplicada.

A juicio de Vial, el Estado subsidiario hoy en día es bastante más precario. “No existe muchas veces el sector subsidiario. Hay zonas de rezago donde el Estado no está, hay desamparo, y altos niveles de pobrezas”, no obstante, “no vemos una amenaza en un cambio a un Estado de Bienestar. (…) Es una enorme oportunidad el avance en descentralización, porque el mundo municipal está precarizado, hay municipalidades que solo cuentan un profesional para estas áreas. La idea es que las alianzas estén alineadas para generar una posibilidad de distinta de relación entre el sector privado y el Estado. Eso va a ser muy necesario en un Estado Social de Derecho”. 

Asimismo, acusa un sesgo ideológico “quien no ha trabajado en el Estado tiende a tener una visión idealizada de su rol, de su purismo. También tienen sus problemas, y no tiene la capacidad de crecer como lo pueden hacer junto a la sociedad civil. Una sociedad civil que entiende que solo el Estado resolver problemas, no es una sociedad civil, solidaria o colaborativa. Ésta debe ser parte y no obstáculo”.

Educación Superior

Las nueve universidades que hoy constituyen la Red G9 han aportado de manera sustantiva a la construcción del sistema de Educación Superior Universitario en nuestro país. Las universidades católicas son corporaciones de derecho público reconocidas de esa forma por el Estado y de las otras tres universidades -Santa María, Austral y de Concepción- dos corresponden a corporaciones de derecho privado y una es una fundación. Carlos Saavedra, rector de la U. de Concepción y actual Presidente de la Red G9, indica que “en ningún momento de su historia han estado bajo la perspectiva del lucro y, por lo tanto, estas nueve universidades han aportado al desarrollo de este sistema universitario de provisión mixta. No es imaginable, y en esto quiero ser enfático, el sistema de educación superior chileno sin estas universidades. Primero, porque han aportado en forma relevante a la descentralización del sistema de educación superior universitaria, cuando el Estado no estuvo disponible para expandirlo a otras regiones”. 

Y si bien son el 15% de la totalidad de las universidades en el país, la red aporta por sobre el 40 y el 50% de todo el sistema universitario chileno en el desarrollo de la investigación nacional. 

“Una sociedad civil que entiende que solo el Estado resolver problemas, no es una sociedad civil, solidaria o colaborativa. Ésta debe ser parte y no obstáculo”, Gonzalo Vial, Director Ejecutivo de la Fundación Huella Social.

A juicio de Saavedra, no solo hay una imposibilidad de que el Estado pueda atender todas las necesidades de la sociedad civil. También ocurre, indica, que cuando lo público se construye a partir de la organización de la sociedad, el proceso se enriquece. En el caso de la Educación Superior, dice, por la presencia de distintas universidades a lo largo de Chile “se construye un proyecto diverso, con una mirada complementaria a la visión del Estado en un momento determinado y, de hecho, muchas veces anticipándose a las políticas del Estado”.

“Entendemos la construcción de lo público como un proceso en desarrollo y que está determinado por las interrelaciones entre el Estado y la sociedad. En algunos momentos será el Estado el que avance generando iniciativas y, en otros momentos, la sociedad también podrá proveer de iniciativas que aborden esta construcción del bien común, en particular en el ámbito de la educación” concluye.

Fundación Techo

La Fundación Techo lleva 25 años trabajando con comunidades para atender a la emergencia habitacional y apoya a las familias en el tránsito del campamento a la solución habitacional definitiva. Hoy, en Biobío, atienden 17 campamentos, poniendo a disposición de las familias programas y herramientas para el desarrollo comunitario y personal, talleres y capacitaciones en oficios, tutorías, programas de desarrollo socioemocional para niños y niñas, y financiamiento para proyectos constructivos comunitarios. “Lamentablemente, hoy nos enfrentamos a una crisis habitacional similar a la época del retorno a la democracia, con un panorama nacional que bordea nuevamente los 1.000 campamentos en Chile”, explica la Directora Regional de Techo en Biobío y Ñuble, Janette Cifuentes, quien también defiende el rol de la sociedad civil al atender los problemas de la comunidad. “Es importante que todos los actores de la sociedad civil tengan espacios porque la crisis a la que nos enfrentamos es de una magnitud tal que necesita de todos y todas para hacerle frente. Cuando hablamos de crisis habitacional, nos referimos a problemas que se vienen arrastrando por años y que afectan a miles de familias: los precios de los arriendos, el acceso a la vivienda, los créditos hipotecarios, aumento de precios en materiales de construcción, etc. Estos problemas necesitan soluciones e iniciativas desde todos los sectores posibles”.

Si bien Cifuentes cree que se debe avanzar hacia un Estado con un rol protagónico, “el aporte de las organizaciones de la sociedad civil es vital. En ningún caso pienso que el Estado debiese descansar en la labor de las organizaciones sociales ni disminuir su presencia y responsabilidad en el desarrollo del país. Sin embargo, el aporte que hemos hecho y seguimos haciendo tiene directa relación con las inmensas necesidades presentes en nuestra sociedad, y el sentido de urgencia con el que deben ser tomadas. El Estado debería apuntar a tener la capacidad de llegar con rapidez y respuestas concretas a las distintas emergencias, pero en el intertanto seguir articulado con organizaciones que puedan atenderlas con apremio y efectividad”.