Mariana Aylwin Oyarzún, exministra de Educación: “Hacer clases hoy es muy difícil”

La hija del exmandatario Patricio Aylwin Azócar estuvo en Concepción para presentar el libro de su padre sobre la UP, “La experiencia política de la Unidad Popular, 1970-1973”. En la oportunidad, la exministra expresó su preocupación por la crisis en educación escolar y manifestó la necesidad de convocar a un amplio acuerdo para enfrentar la grave situación.


Por Cecilia Díaz R.

Aumento de la deserción escolar, alta inasistencia crónica y alza de la violencia en los establecimientos educacionales son problemas que exigen medidas urgentes y efectivas. En palabras de Mariana Aylwin Oyarzún, exministra de Educación, se debe abordar este desafío como una tarea nacional que lidere el gobierno. Hasta ahora, dijo, no ha habido voluntad para enfrentar esta emergencia que puede hipotecar el futuro de los niños.

Profesora, extitular de Educación en el Gobierno de Ricardo Lagos Escobar y exdiputada, estuvo en Concepción, tanto en la UCSC como en la USS. En este último plantel presentó el libro que, durante 38 años, de manera intermitente, escribió su padre sobre el gobierno de Salvador Allende Gossens, “La experiencia política de la Unidad Popular, 1970-1973”.

“Él no quiso publicarlo, siempre decía que le faltaba algo, pero en el fondo, no quería publicarlo porque trabajó mucho en la unidad de los demócratas, del mundo socialista, de la Democracia Cristiana, para poder recuperar la democracia y este libro habla del tiempo de la división, del tiempo en que el país sufrió una tremenda ruptura”, sostuvo.

La conmemoración del medio siglo del quiebre institucional fue un momento propicio para publicarlo.  “Creo que pasados 50 años lo más importante que puede sacarse de la experiencia política de la Unidad Popular, escrita por un protagonista como mi padre, es reivindicar la importancia de la democracia, de respetar las reglas del juego, de rechazar la violencia, del valor de la política y de la calidad de la política”, planteó.

Antes de la presentación, en que intervinieron el historiador Alejandro San Francisco Reyes y Sergio Micco Aguayo, exdirector del INDH, la exministra conversó con Diálogo sobre la crisis en educación escolar.

Estancamiento y rezago

– ¿Cuál es su diagnóstico del estado de la educación hoy en Chile?

– Es un diagnóstico preocupante, creo que Chile está estancado en muchos ámbitos, y en educación no sólo estamos estancados, sino que hemos retrocedido. Hemos retrocedido en términos de cobertura, tenemos mucha deserción, en términos también de asistencia, hay muchos estudiantes con baja asistencia o con inasistencia crónica. También en aprendizaje, estábamos estancados desde el 2012 en términos de aprendizaje y el impacto de la pandemia y del estallido social fue muy fuerte.

Pero el panorama es más complejo. “Hoy tenemos problemas nuevos como la violencia escolar que se ha instalado no sólo en los liceos emblemáticos, hoy hay muchos problemas de violencia al interior de los establecimientos educacionales”.

– Usted dice que hubo un rezago anterior al estallido y a la pandemia, ¿qué factores influyeron en el deterioro de la educación?

– Al menos había un estancamiento, el deterioro ya se produce con la pandemia, ese estancamiento me parece que tiene que ver con que las políticas públicas estuvieron muy centradas en la institucionalidad, también en el financiamiento, pero no se abocaron a aquello que es lo más importante, cómo aprenden nuestros niños, apoyar al sistema escolar, para mejorar los aprendizajes. El tema de los aprendizajes y de la formación de los alumnos estuvo completamente ausente. Estuvimos muchos años dedicados a discutir el lucro, la selección, el financiamiento compartido, leyes como aula segura, muchos decretos y reglamentos, que han coartado muchísimo la autonomía de los establecimientos educacionales. Eso es un problema, hoy para todo hay que pedir permiso, la cantidad de reglamentos, de leyes, de instructivos, es demasiado grande, y la cantidad de conflictos también, hay que tener protocolos para todo.

“Creo que debemos ser capaces de convocar a la sociedad en su conjunto para abordar este desafío de la educación como una tarea nacional. Me encantaría que el gobierno asumiera ese liderazgo”

– ¿Qué rol ha jugado el Colegio de Profesores?

– Ha jugado un rol muy lamentable, porque, por motivos políticos, en el gobierno anterior tanto el Colegio de Profesores como el Colegio Médico, se oponían cada vez que se querían abrir los establecimientos educacionales, incluso acusaron constitucionalmente al ministro, porque quería abrir los colegios. Estuvieron en paro por la deuda histórica, deuda que es de hace más de 40 años, es del año 81, cuando se traspasaron los establecimientos educacionales. Una deuda que ningún político, antes de este presidente, prometió resolver, porque es una deuda muy difícil de resolver, inabordable. De hecho, lo dijo el ministro Cataldo, que, me parece, les hizo una buena oferta a los profesores, de ver los casos más graves y resolver esos casos, pero no es posible resolver esta deuda.

– Hay dos promesas de campaña, la condonación del CAE y la deuda histórica, que muchos piensan que no se podrán cumplir, ¿qué piensa usted?

– Yo creo que fue muy irresponsable al prometer estas dos reformas, y no las va a poder cumplir ninguna de las dos, en las dos podrá abordar los casos más graves. No las va a cumplir, aunque sacara un pacto fiscal que allegara más recursos, resulta que tenemos problemas mucho más urgentes, por ejemplo, el sueldo de los profesores, si bien mejoró significativamente con la carrera docente, la carrera docente se demora mucho en que los sueldos de los profesores en régimen aumente.

Déficit de profesores

La exministra se refirió también al déficit de profesores. “Vamos a tener no sólo en matemática, biología y física, vamos a tener déficit de profesores en educación básica y, por otra parte, tenemos que hacer un esfuerzo mucho mayor en la primera infancia, porque es la etapa en que más se desarrolla el cerebro, su capacidad intelectual, su capacidad socioafectiva, y en esa etapa se pueden reducir las brechas que hoy tenemos de vocabulario, del capital cultural, esa es la etapa para revertir esas brechas”.

“El Colegio de Profesores ha jugado un rol muy lamentable, porque, por motivos políticos, se oponían cada vez que se querían abrir los establecimientos educacionales, incluso acusaron constitucionalmente al ministro, porque quería abrir los colegios”

-Las políticas públicas implementadas para fomentar el ingreso de estudiantes a las carreras de pedagogía, como la beca Vocación de Profesor, ¿fracasaron?

– Hubo un tiempo en que tuvieron éxito… después fracasaron. Hoy vivimos en una sociedad en que las personas legítimamente tienen aspiraciones de vivir mejor, de progresar y si en la carrera docente se progresa a migajas, entonces, la gente prefiere una carrera en que pueda tener una vida mejor más rápido, yo creo que eso está afectando fundamentalmente.

– ¿Hay algún otro factor?

 – Lo difícil que es hoy en día hacer clases, estamos viviendo una cultura en que la autoridad está muy cuestionada, el respeto es un valor que no está suficientemente asentado. Hay gran sobreprotección de los niños por parte de sus familias y, a la vez, abandono de los niños por parte de las familias, entonces, ahí hay contradicción, familias muy agresivas, con muchos problemas. Hacer clases hoy es muy difícil.

– ¿Falta empoderar al profesor en el aula?

– No sólo empoderarlo, sino que darle herramientas y permitir que los profesores puedan trabajar en proyectos compartidos, puedan hacer innovaciones que les permitan salir de la rutina, de las clases tradicionales.

– Se ha hablado de emergencia, terremoto, ¿qué medidas se deberían aplicar ahora ya para enfrentar esta situación?

– Enfrentar el rezago educativo de niños que tienen aprendizajes bajo el nivel esperado en todos los niveles, es algo fundamental, porque, por ejemplo, si uno ve los resultados del Simce de cuarto básico, esos niños están en quinto básico, si nos vamos a preocupar solo de los niños de cuarto básico porque van a dar Simce, estamos mal, esos niños de quinto básico, de octavo, de tercero medio… los que no dan el Simce también tienen un rezago. El gobierno ha andado muy lento en la tarea de poder apoyar a los establecimientos educacionales para lograr apurar, lograr tener tutores, tener profesores que se hagan cargo del rezago, poder entregar más instrumentos, para seguir trabajando. Vamos a tener que trabajar probablemente en el verano, en jornadas distintas con los niños que están atrasados, sino esos niños van a tener un hándicap en contra para toda la vida.

– Frente a este panorama, ¿está muy pesimista?

– Siempre tengo optimismo, creo que Chile ha sido capaz de enfrentar muchas dificultades, en esta misma región, el terremoto de 2010, los incendios, que son tragedias tremendamente grandes, y esta es una tragedia también. Creo que debemos ser capaces de convocar a la sociedad en su conjunto para abordar este desafío de la educación como una tarea nacional. Me encantaría que el gobierno asumiera ese liderazgo, desgraciadamente hasta el momento no hemos tenido un ministro de Educación que sea capaz de asumir ese liderazgo para la reactivación educativa, que convoque a toda la sociedad a una meta, a un sueño, a un compromiso y que todos podamos poner de nuestra parte, las universidades, la sociedad civil, las organizaciones, los profesores jubilados. Creo que hay un anhelo de jugarse por algo que tenga sentido, y no hay un sentido más importante que la educación.