Carolina Tapia Krug, artista plástica: “El arte cruza muchas áreas de la vida”

Además de tener una hermosa voz, se ha desarrollado profesionalmente en el ámbito plástico. Ilustradora y ex seremi de las Culturas de la Región del Biobío, luego de su paso por el ámbito público asumió como jefa de Extensión Cultural de la USS. Ahora está disfrutando su período postnatal de su segundo hijo.


Por Cecilia Díaz R.

– ¿Cómo crees que te recuerdan tus compañeros y profesores del Saint John’s School?

– Yo creo (o quiero creer) que con harto cariño; los profes como alumna responsable, no sé si súper matea, pero sí responsable. Y mis compañeros, bueno a muchos los veo hasta el día de hoy, así que los lazos han sido permanentes.

– ¿Eras la estudiante que siempre estaba en todos los actos del colegio?

– No, pero si había algo con música, seguro estaba, generalmente cantando.

– ¿La peor travesura que recuerdes de los años escolares?

– Corrernos de clases en cuarto medio, toda la generación.

– ¿Fue un cambio muy brusco entrar a la universidad a estudiar Arte?

– No tanto, me gustaba harto tener otros horarios y la mayoría de los ramos eran entretenidos, entonces estaba en mi salsa.

– ¿Tus papás se opusieron a que estudiaras Arte?

– Nunca, y les agradezco un montón. Yo creo que se lo esperaban, ya que empecé a pintar en clases de arte y talleres a los 12 años, por incentivo de ellos mismos, así que no les fue raro cuando les dije mi decisión.

– ¿Qué maestro fue fundamental en tu formación?

– Edgardo Neira y Rodrigo Piracés. Ambos me aportaron cosas muy relevantes en el quehacer artístico, los admiro y recuerdo con mucho cariño.

– ¿Cuál es el mejor recuerdo de tus años universitarios?

– Sin duda conocer a Diego, mi marido, fue una época súper entretenida en la que salíamos harto juntos y, a pesar de ser de áreas y universidades muy distintas, estudiábamos juntos, así que nos empezamos a acompañar en todo desde ahí en adelante.

– ¿Qué te aportó tu formación en España?

– Primero experiencia de vida, creo que por lejos fue lo más relevante de la experiencia de vivir fuera, y segundo la importancia del lenguaje plástico según el público al que va dirigido. Ilustrar para niños es un mundo muy diferente a la obra pictórica que hacía y hago, pero poco a poco se van cruzando.

Van Gogh y Monet

– ¿Cómo definirías el gusto de los penquistas?

– Diverso y creo que poco a poco la valoración del arte y de los oficios va aumentando en los penquistas.

– En Chile, ¿se puede vivir del arte?

– Esa es una pregunta súper recurrente y yo creo que sí. Es un trabajo considerado como poco convencional, pero que tiene diferentes áreas y campos como todo y, al final, para mí el arte cruza muchas áreas de la vida, entonces se puede ejercer desde el oficio propio de la plástica, desde la investigación, la docencia y/o la gestión.

– ¿A qué artista admiras? ¿Por qué?

– Siempre me gustaron Van Gogh y Monet, desde chica, su obra, su pincelada, la textura y pastosidad de sus pinturas me parecían fascinantes como también su forma de mirar el mundo.

– ¿Los chilenos han sabido reconocer a sus artistas mujeres?

– En general en el arte, no solo en Chile, es una brecha que existe hasta hoy.

– ¿Qué enseñanza te dejó tu paso por el ámbito público?

– Fue una tremenda experiencia profesional sobre todo por el contexto de pandemia, poder implementar y gestionar programas y políticas públicas culturales con pertinencia territorial. Creo que lo que me quedará por siempre es comprobar nuevamente que el respeto hacia el otro es la base de las relaciones humanas, personales y laborales, y desde ahí y con colaboración todo es posible.

Maternidad y oportunidades

– ¿Eres una mamá aprensiva?

– No, obvio que los cuido, pero no me considero aprensiva.

– ¿Cómo te ha cambiado la maternidad?

– Me ha cambiado en todos los sentidos: disfruto más, amo más, me preocupo más; emocional y físicamente uno cambia. Creo que, con los hijos y la familia, realmente valoro lo importante en la vida, lo demás, pasa.

– ¿Qué hábito superficial te atreves a reconocer?

– Me gusta hacerme las manos, la manicure, ahora me cuesta hacerme el tiempo, pero me encanta.

– ¿La cocina es un espacio que dominas?

– Nada, cocino súper mal, me gusta comer, pero no le pego nada.

– ¿Un viaje inolvidable? ¿Dónde y con quién?

– Con mi familia: mi marido y mis dos niños a Estados Unidos, lo pasamos increíble todos, incluso mi guagua, y aprendimos que se puede viajar con niños sin que sea caos, solo hay que respetar sus tiempos.

– ¿Un libro imprescindible para ti?

– El paraíso en la otra esquina, de Mario Vargas Llosa.

– ¿Sientes debilidad por la ropa o los accesorios?

– En verdad no, la ropa me gusta, pero mi debilidad son los materiales de arte, siempre ando buscando lápices nuevos, probando pinturas nuevas y en eso gasto cuando puedo.

– ¿Qué desafío tienes pendiente?

– Desafío no se me ocurre, soy más de tomar las oportunidades que la vida me da.

– ¿Qué nos espera después de la muerte?

– El cielo y encontrarnos con todos aquellos que quisimos y ya no están.