Proyecciones de crecimiento y recuperación económica: Las dudas que trae el 2023 

Continuidad de la recesión, nuevo impacto de la inflación y atención a la inversión, son variables que los expertos llaman a tener en cuenta para enfrentar un período marcado por la post pandemia.

Por Érico Soto M.

Los desafíos económicos que ha enfrentado el país, sugieren la continuidad de la incertidumbre económica. Factores como el alza del dólar, caída en los precios del cobre y el impacto de la crisis social y política, junto con la pandemia, han afectado la confianza de inversores y consumidores.

El escenario 2023 viene de la mano con la interrogante acerca de la recesión, el impacto que puede traer la inflación, mientras no hay claridad acerca de un eventual aumento de la inversión que ayude a mejorar las cifras de empleabilidad y levantamiento de la economía doméstica.

Expertos consultados por el Banco Central esperan terminar el año con una inflación del 5% y una Tasa de Política Monetaria (TPM) en 7%, para enfrentar un 2024 de recuperación. Biobío, al igual que Chile, se prepara para un 2023 negativo, pues no se proyecta crecimiento para este año.

Inflación e inversión

Ricardo Fuentes, director de Ingeniería Comercial y director de Postgrados de la Facultad de Economía y Negocios, Universidad Andrés Bello sede Concepción, señala que un tema clave al que hay que prestarle atención es a la inversión: “En el último Índice de Percepción Empresarial de la Región, IPER, los empresarios, en un 56%, señalaron que las inversiones en sus empresas disminuirán. El indicador muestra que el 41% mantendrá las inversiones al interior de su empresa con una baja de 5 puntos respecto al mismo periodo 2021. Por tanto, será clave incentivar la inversión para mejorar las perspectivas”.

Asimismo, una preocupación muy importante para las personas es el empleo. Fuentes observa que “el empleo formal está perdiendo terreno frente al informal. Según nuestra última entrega del IPER de enero, un 62% de los empresarios locales cree que el desempleo regional aumentará y un 30% señala que al interior de sus empresas disminuirán las plazas de trabajo. Entre los principales riesgos que observan, está el alza de los costos, muy probablemente asociados a las materias primas y a las reformas que tenemos a la vista”. 

José Antonio Barrales, académico de FACEA UCSC, agrega que la inflación produce desajustes importantes en todos los presupuestos familiares y de las empresas, y que no solo produce una baja en el poder adquisitivo, sino que también una serie de conflictos distributivos que no se manifiestan cuando la inflación es baja y estable. 

“Justamente y como respuesta de esta alta inflación, el Banco Central ha subido la tasa de interés, lo cual está y seguirá teniendo importantes efectos negativos sobre el empleo y la actividad económica. Esperamos que una vez que se vean luces de control de la inflación, lo cual no depende de nosotros solamente, el Banco Central pueda comenzar a bajar la tasa de interés de forma rápida para evitar mayores consecuencias. Adicionalmente, debemos observar cómo evoluciona la economía internacional, sobre todo la de nuestros socios comerciales. Como somos una economía bastante abierta, que depende de las exportaciones de commodities, una disminución en la proyección de crecimiento de nuestros socios comerciales puede tener importantes consecuencias sobre nuestra economía”, sostiene.


El economista de la UCSC agrega que “las repercusiones pueden ser importantes. Podremos verlas desde continuar con la disminución de su capacidad de adquirir bienes y servicios hasta enfrentar despidos y quiebras de empresas”.

Biobío

Gonzalo Morales, director de carrera en la Facultad de Ingeniería y Negocios en la Universidad de las Américas, Concepción, advierte que la región del Biobío presentó un menor crecimiento a nivel nacional de un 1,6% de enero a diciembre 2022, en donde se proyecta una caída del PIB a nivel nacional cercana la 1,75%, y en donde nuestra región podría presentar una baja levemente superior al 2%. Esto, principalmente explicado por una caída en la demanda agregada debido  a un menor consumo privado por parte la población, y que se puede apreciar en caídas permanentes del nivel de ventas de los supermercados: 17% anual con leve mejoría en los seis meses, como una caída en sectores como la industria manufacturera, construcción, sector pesquero y sector servicios.

“En materia de desocupación laboral, nuestra Región presentó el 2022 una tasa mucho más baja que el país, de un 6,3%, de hecho bajando, lo cual es positivo, incrementándose nuestra fuerza laboral en 4,5% anual, esto es más de 740.400 personas, y en donde más de 693.700 están activas. Sin embargo, el crecimiento de trabajos informales aumentó en un 16%, y con tendencia a que siga incrementándose durante el 2023. 

“El Banco Central ha subido la tasa de interés, lo cual está y seguirá teniendo importantes efectos negativos sobre el empleo y la actividad económica”, José Barrales, académico FACEA UCSC.

En cuanto a los ingresos reales de la población, si bien presentan un alza de tipo nominal, en concreto el poder adquisitivo de los trabajadores ha caído de forma importante, principalmente por el efecto del alza sostenida de los precios en la economía, los cuales llegaron en promedio al 13% de incremento, pero dicho aumento mucho mayor en alza de los alimentos y combustibles, como en general de la gran mayoría de canasta de consumo de las personas. Por parte de las empresas, también sufrieron el incremento de sus costos en materias primas, insumos, costos fijos de gastos generales, los cuales afectan las utilidades”, señala Morales.

Empresas y familia

En cuanto a impactos de reformas en la empresa, y por ende a las familias, si eventualmente el 6% de cotización adicional lo paga el empleador, implicaría un mayor costo para la empresa, disminución de personal y que estén pensando en mayor automatización de sus procesos y reemplazando a las personas: “Mismo impacto generaría una reforma tributaria como la disminución de jornada a 40 horas, e incluso para las futuras contrataciones significaría una disminución de los ingresos ofertados por el empleador. En cuanto a lo impactos de aprobarse un autopréstamo previsional, por ejemplo del 100%, generaría un exceso de liquidez o de oferta de dinero, con ello mayor incremento de inflación en nuestro país, un crecimiento transitorio y no saludable de PIB del país, principalmente en el consumo privado, deterioro significativo de las futuras pensiones, mayor nivel de endeudamiento de las familias como del gobierno de Chile, un aumento del tipo de cambio, y en general un escenario de mayor nivel de incertidumbre y nivel de riesgo de nuestro país”.

Ariel Yévenes, economista del Observatorio de Corbiobío, considera que las proyecciones económicas para Chile dan cuenta de un 2023 con variados frentes que generan incertidumbre y con ello, pérdida de dinamismo económico, merced esencialmente a lo afectada que se encuentra la inversión privada, “precisamente por aquellos elementos que provocan una persistencia de la inestabilidad y con ello dificultades a los inversionistas para generar proyecciones con un mínimo de certeza que permita planificar y proyectar nuevas inversiones”.

“No se visualizan grandes nuevos proyectos de inversión, ello a nivel país como también en la región, lo que a la postre frena la generación de empleos de calidad”. Ariel Yévenes, economista Observatorio Corbiobío.


“En efecto, no se visualizan grandes nuevos proyectos de inversión, ello a nivel país como también en la región, lo que a la postre frena la generación de empleos de calidad y con ello formas sostenibles de incrementar el bienestar de las familias. Con este tipo de proyecciones a la baja en lo que a desempeño económico se refiere, por cierto que la economía familiar se ve resentida, especialmente porque la única fuente sostenible de generar bienestar -el empleo de calidad, con buenos salarios y prestaciones sociales-, se ve rezagado”, dice Yévenes.


Se requiere, por tanto, abordar las fuentes de incertidumbre tanto internas como externas, para promover una recuperación decisiva de la inversión privada, requisito crítico para reimpulsar la dinámica económica chilena, que se encuentra muy desacelerada y con síntomas recesivos.