Reforma tributaria: implicancias y proyecciones 

Proyecto de gobierno que busca recaudar unos 12.000 millones de dólares genera interrogantes en torno a su propuesta, al considerar impuestos a la renta y la riqueza, beneficios a la clase media, lucha contra la evasión y royalty a la gran minería.

Érico Soto M.

En medio de un clima de incertidumbre económica y alza de precios post pandemia e inflación, llegó el anuncio del gobierno del proyecto de reforma tributaria. Una iniciativa que busca recaudar 4,1% del PIB a el 2026, es decir, unos 12.000 millones de dólares, y que contempla modificaciones al impuesto a la renta, al impuesto a la riqueza, un nuevo royalty a la gran minería y una modificación al gravamen por el pago de arriendos, impuesto que afectaría a dueños de propiedades DFL2.

Una medida que busca generar recursos para financiar reformas estructurales, ampliación de derechos sociales y la diversificación productiva del país. Los expertos apuntan a los ejes centrales que la componen, con cambios al impuesto a las rentas personales, aumentando las tasas de los tramos de mayores ingresos, así como la instauración de un impuesto a la riqueza para los contribuyentes con patrimonios superiores a 4,9 millones de dólares. Ambas medidas de tributación progresiva se enfocan en que aquellos que tienen más, paguen más impuestos. 

Karin Bravo, académica y directora de Postgrados de la Universidad San Sebastián, sostiene que con la recaudación de estos tributos, se busca promover una redistribución agregada de la renta y con ello financiar la ampliación de los derechos sociales como salud y pensiones. La redistribución puede considerarse la principal característica de esta primera propuesta. Un segundo eje apunta a reducir exenciones tributarias y la elusión poniendo límites a exenciones tributarias. Por otro lado, se propone un nuevo royalty minero cuya recaudación apunta a la diversificación productiva del país y, por último, se diseñarán impuestos correctivos para promover la conservación del medio ambiente, así como subsidios para promover las conductas responsables.

“La propuesta de reforma tributaria debe presentarse recién este mes y comenzar una discusión legislativa, que puede generar modificaciones o mejoras a lo que actualmente se entrega como iniciativa. Por tanto, hay que ir siguiendo esta discusión hasta que sea finalmente aprobada, para informar a la población de sus ajustes. Si bien en cuanto a rentas personales es un bajo porcentaje de la población el que se ve afectado, este segmento debe estar atento a las modificaciones de tasas, tramos, beneficios y exenciones a las que puedan verse afectados, así como la operatoria de las nuevas declaraciones que se pudieran establecer para alimentar las bases de datos de información requerida por el Servicio de Impuestos Internos, entidad que participa en el proceso de cálculo de nuestros tributos”, señala Bravo.

Clase media

Sergio Fernández, académico de FACEA UCSC, explica que respecto de los beneficios a la clase media, estos estarán referidos a descuentos. Por ejemplo, en gastos de arriendo, hasta por un monto de 8 UTM, es decir unos 450.000 al mes y el gasto asociado al cuidado de menores de dos años y personas con grados de dependencia severa, con un tope de 10 UTA (550.000 pesos al mes).

“Entre los impactos positivos están, por ejemplo, los nuevos beneficios que se incorporan por gastos en arriendo y cuidado de menores, ya que ello implica la rebaja de la base imponible del global complementario, que naturalmente implica una baja en el monto de los impuestos personales a pagar, tal como ocurre en la actualidad con los intereses pagados por crédito hipotecarios. Respecto de efectos negativos, se reflejaría en menor inversión, y por ende menor crecimiento económico y menor creación de empleo a corto plazo”, señala.

“La posibilidad de alcanzar el objetivo final de esta reforma tributaria dependerá de las medidas de fiscalización que implementará el gobierno”, Hugo Moraga, profesor departamento de Contabilidad y Auditoría U. de Concepción.

Fernández añade que “la lucha contra la evasión no sé si es algo novedoso; desde mi punto de vista, esta debe ser una tarea constante y efectiva y se mantenga en el tiempo. Si esto fuera así, la recaudación fiscal aumentaría y tal vez no se tendría que estar realizando grandes reformas de manera periódica como ha ocurrido en los últimos 10 años”, agregó.

Inversión

Hugo Moraga, profesor departamento de Contabilidad y Auditoría de la Universidad de Concepción, se refiere a los efectos de la reforma sobre las personas, donde observa como lo más relevante la incorporación de un impuesto a la renta de capital de tasa 22%, el que puede ser reliquidado por la persona, al momento de realizar su declaración de renta. Algo que puede afectar indirectamente al ciudadano común, “básicamente a aquellas personas que ven en la inversión de capitales mobiliarios una forma de resguardar sus ahorros, pero debemos considerar que esto está asociado al ahorro, el cual cada vez más escaso en las familias chilenas”.

El académico agrega que otro aspecto importante es “la posibilidad de deducir de las rentas percibidas por las personas, el concepto de pago de arriendos, lo cual puede ser complementario al cobro del impuesto sobre los arriendos de bienes inmuebles. Esta parte de la norma propone un desafío en su fiscalización, por tratarse de contribuyentes de difícil fiscalización y que presenta un alto grado de informalidad en su operación y gestión. También cabe destacar, el incremento de algunos tramos del impuesto global complementario, estas modificaciones se concentran en los tramos más alto, o sea, los que sobrepasan los 4.000.000 (desde 70 UTA), por lo cual, afectaría a un acotado grupo de personas menor al 5% según los últimos datos del INE”.

Como conclusión, Moraga indica que “si bien el objetivo de la reforma es generar una mayor recaudación para financiar el programa de gobierno, la posibilidad de alcanzar el objetivo final de esta reforma tributaria dependerá de las medidas de fiscalización que implementará el gobierno, que posibilite la mayor recaudación sin aumentar la evasión”.

Menor actividad

Gonzalo Morales, director de Ingeniería Comercial Universidad de Las Américas, considera que en el contexto económico actual de caída en crecimiento del PIB, e incremento de la inflación (sobre 12,5% en promedio, y subiendo, y con proyecciones a un decrecimiento para el 2023), con mucho menor actividad económica y con precios altos, esta propuesta de reforma tributaria, generaría un impacto negativo mucho mayor a los objetivos que se propone, principalmente a los bolsillos de las personas, como también a las empresas. 

“Entre los impactos positivos están los nuevos beneficios que se incorporan por gastos en arriendo y cuidado de menores, ya que ello implica la rebaja de la base imponible del global complementario”, Sergio Fernández, académico de FACEA UCSC.

“En el caso de aprobarse esta reforma, posiblemente no logre recaudar lo propuesto, principalmente por el decaimiento de la actividad económica, e intensificaría mayores propuestas de ayuda por parte del gobierno, por lo que aumentaría el gasto público, posiblemente a través de mayor deuda, y /o en peor de los casos de mayor impresión de papel moneda. Todo esto agravaría aún más los niveles de inflación (aumento sostenido de los precios en la economía), y mayor caída del nivel de actividad económica (medido por ejemplo a través del PIB), mayor de salida de inversiones a otros países, una mayor depreciación de nuestra moneda con respecto al dólar”, señala Morales.

Asimismo, agrega que “si comenzamos a ver ese tipo de señales, debemos preocuparnos, desde ya, a poder ir ordenando nuestras finanzas personales, ir bajando nuestra deuda, bajar fuertemente nuestros gastos que no sean de primera necesidad, es decir, hacer nuestro presupuesto personal o familiar, dejando un espacio para el ahorro, y por ejemplo pensar en invertir en instrumentos en UF, o en monedas más estables o bien en inversiones extranjeras, por ejemplo a través de fondos mutuos o fondos de inversión, entre otras opciones”.