Telemedicina: atención digital que humaniza al paciente

Expertos del área de la salud detallan el funcionamiento de la telemedicina, sus componentes y cuáles son las ventajas y desventajas al momento de atender a un paciente. Asimismo, explican cómo las casas de estudio han implementado esta atención en sus mallas curriculares y cuáles son las iniciativas que destacan en la zona.

Matías Sánchez V.

La telemedicina es uno de los grandes hitos del Siglo XXI. Sus ventajas son múltiples, ya que no solo cuida a las personas, también acerca las atenciones médicas a pacientes que se encuentran a cientos de kilómetros de distancia. Además, su aparición hizo que Fonasa y las Isapres financiaran estas prestaciones que aumentarán con el pasar de los años.

Pese a que se tiene claro, de manera general el concepto, es necesario aclarar qué significa. Según el documento: “Telemedicina: hoy y mañana” la ‘telesalud’ se define como: “Conjunto de actividades relacionadas con la salud en las que se utilizan Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y que incluye a la telemedicina”. 

Acorde al mismo texto, la ‘telemedicina’ se entiende como: “La provisión de atenciones de salud a distancia para la promoción de la salud, la prevención, el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de pacientes, realizada por profesionales de la salud mediante TIC que les permiten intercambiar datos con el propósito de facilitar el acceso y la oportunidad en la prestación de servicios a una población que tienen limitaciones de oferta, de acceso a los servicios o de ambos”.

“Este desarrollo tecnológico debe ir acompañado de educación y capacitación. Muchos profesionales están en una edad en la que les es difícil aprender fichas médicas electrónicas u otros dispositivos, ya que han estado acostumbrados a escribir en una hoja lo que le pasa al paciente”, Dr. Jaime Mañalich.

Hecho el punto, la telemedicina se ejerce a través de teleconsultas, las que pueden ser asistidas por un profesional en el mismo recinto hospitalario o directamente vía videollamada entre paciente y médico. “Por ejemplo, cuando un paciente me detalla sus síntomas por la cámara, puedo derivarlo a otro profesional o pedirle más exámenes. Eso, evita que la persona haga un viaje innecesario y se contagie de coronavirus en el trayecto”, afirma Carlos Zúñiga San Martín, académico UCSC y uno de los autores del citado texto.

Por tanto, esta nueva manera de llegar a los pacientes viene a subsanar la falta de especialistas en zonas rurales o alejadas de las grandes urbes. “Ese es el sentido fundamental de la telemedicina. Por ejemplo, los hospitales de Penco-Lirquén y de Tomé ya no necesitan tener en cada uno un cardiólogo. Eso, porque pueden mandar los exámenes al Hospital Las Higueras donde un especialista le da su diagnóstico”, dice Jaime Mañalich Muxi, ex ministro de Salud.

Realidad regional

Respecto a la realidad local, existen instituciones e iniciativas que ponen a la Región del Biobío como uno de los lugares más avanzados en términos de telemedicina. Uno de los recintos que más destacan diferentes expertos en el área de la salud es el Hospital Las Higueras de Talcahuano.

“El Hospital Las Higueras se transformó en un ejemplo de política pública nacional. La telenefrología comenzó en 2012 y luego se extendió a otras especialidades como telecardiología, telegeriatría, teleodontología y telepsiquiatría, por mencionar algunas”, afirma el también médico del recinto Carlos Zúñiga.

De hecho, cardiólogos del hospital chorero atienden a pacientes del Hospital Base de Linares. “Durante la videollamada, un paciente es asistido por una enfermera, quien sigue una serie de instrucciones para acostar al paciente y realizarle una ecografía. Tras eso, ven si es pertinente hacerle una coronariografía. Esto es súper positivo para el paciente porque el 50 o 60% de las consultas no requieren presencialidad”, señala Zúñiga.

Otro recinto que ofrece servicios de telemedicina es la Clínica Andes Salud de Concepción. El centro clínico cuenta con una plataforma que registra el historial médico del paciente. “Comenzamos enrolando a los médicos en un sistema especial para ellos y luego contratamos a una ejecutiva para que estuviera a cargo de la plataforma. Hoy contamos con box dedicados a la telemedicina e incluso para telemedicina de urgencias, éste último funciona 24/7”, detalla Lorena Castro Araya, jefe administrativa de la clínica.

Con este tipo de servicios se podría creer que se deshumaniza al paciente, pero es lo opuesto. “Lo inhumano sería no atenderlo. Aunque el médico esté detrás de una cámara, se puede conversar con el paciente para saber cómo está y guiarlo en su recuperación”, asevera el Dr. Germán Acuña Gamé, presidente del Colegio Médico de Concepción.

Unidad de Telemedicina UdeC

Si está tan avanzado y ha llegado para quedarse, resulta clave preguntarse cómo está la formación en las universidades, qué herramientas han incorporado para educar a quienes serán los futuros profesionales de la salud en Chile. Igualmente, saber los desafíos que han tenido desde su implementación y su uso masificado por la pandemia y las restricciones de movilidad.

La Unidad de Telemedicina de la U. de Concepción es un buen ejemplo de lo que se está haciendo en términos académicos y de investigación. “Comenzamos en 2018 y nuestro primer objetivo fue motivar a los académicos y estudiantes a utilizar las Tecnologías de la Información y el Conocimiento en la salud. Eso, con el fin de demostrar que son herramientas válidas y necesarias para este nuevo paradigma”, recuerda la académica UdeC y doctora en Telemedicina Angélica Avendaño Veloso.

Agrega: “Cuando comenzó la pandemia pusimos a disposición de la comunidad universitaria una plataforma denominada ‘Campos Clínicos Virtuales’. En ella, distintas especialidades y carreras del área de la salud ejercieron la telemedicina. Luego, incorporamos la plataforma ‘TeleCovid-19 UdeC’, la que estuvo disponible para el público en general y que pudo, a través de un algoritmo y un cuestionario, detectar el Covid-19”.

Respecto a la formación de los alumnos, Angélica Avendaño asegura que enseñar telemedicina es más que abordar el uso de Excel o de aplicaciones de videollamada. “Los estudiantes deben aprender plataformas que tienen el historial clínico de los pacientes. Por tanto, la información que manejan es muy sensible y no puede estar disponible para cualquier persona”, puntualiza.

UCSC y UNAB

Otras casas de estudios también han incorporado la telemedicina a sus mallas curriculares como, por ejemplo, la U. Católica de la Santísima Concepción y la U. Andrés Bello. Como gran parte de las instituciones, se vieron obligadas por la pandemia a incorporar esta manera de ver y atender al paciente. 

“Hemos integrado la práctica de Telemedicina como metodología de aprendizaje. Los programas que hemos ofrecido a la comunidad responden a temáticas como: nutrición, salud sexual y reproductiva, rehabilitación, enfermería, salud mental, sicopedagogía y consultas médicas en pediatría y medicina general”, detalla Ana María Cid, directora académica de la Universidad Andrés Bello sede Viña del Mar.

“Cuando un paciente me detalla sus síntomas por la cámara, puedo derivarlo a otro profesional o pedirle más exámenes. Eso, evita que la persona haga un viaje innecesario y se contagie de coronavirus en el trayecto”, Carlos Zúñiga San Martín, académico UCSC.

Por su parte, la UCSC incorporó el curso de Telemedicina para todas las carreras del área de la salud. “Cuando comenzó la pandemia, pensamos que los estudiantes estaban listos para usar herramientas digitales, pero nos dimos cuenta de que eran poco alfabetizados digitalmente. Si bien, logran conectarse a redes sociales no saben utilizar Word, Excel o buscar información en bases de datos oficiales”, señala Carlos Zúñiga, director del curso de Telemedicina UCSC.

Otras instancias digitales

El Hospital Digital es una plataforma que depende de la Subsecretaría de Redes Asistenciales y acercó la telemedicina a cientos de chilenos en 2010. Nueve años más tarde, cuando llegaron las restricciones de movilidad, su actividad aumentó y se le añadieron nuevas funciones, como el seguimiento de contactos estrechos de Covid-19.

“Las pandemia ha producido trastornos psicológicos que están a la vista y, probablemente, muchos de ellos empeoren como la violencia, neurosis o intentos de suicidio. Ante eso, el Hospital Digital ha cumplido un rol muy importante para paliar y asistir dichas situaciones”, afirma el nefrólogo Jaime Mañalich.

Un centro que comenzará a funcionar este año será el Observatorio de Telemedicina UDEC-UCSC, iniciativa que fue financiada por el Gobierno Regional del Biobío. “Su función es levantar información para generar datos que permitan saber en qué situación se encuentra la salud digital en la región. Eso, permitirá tomar mejores decisiones e implementar estrategias específicas para mejorar la incorporación de la telemedicina en la región”, explica la líder del proyecto Angélica Avendaño.

Desafíos de capacitación

Todos los profesionales del área de la salud están de acuerdo con que esta tecnología llegó para quedarse. Sin embargo, hacen hincapié en lo importante que es capacitar correctamente al persona de salud, sobre todo para quienes ejercen la profesión y son mayores de 50 años. “Este desarrollo tecnológico debe ir acompañado de educación y capacitación. Muchos profesionales están en una edad en la que les es difícil aprender fichas médicas electrónicas u otros dispositivos, ya que han estado acostumbrados a escribir en una hoja lo que le pasa al paciente”, alerta el médico Jaime Mañalich.