Hospedería Padre Esteban Gumucio: Mucho más que techo y comida

El compromiso con devolver la dignidad a adultos en situación de calle dentro de un proceso de revinculación social, es el que llevan adelante los profesionales que forman parte de este centro temporal de acogida.

Érico Soto M.

A las 17.30 horas de cada día, se abren las puertas de la Hospedería Padre Esteban Gumucio de Concepción. El acceso que da hacia la calle Manuel Rodríguez comienza a recibir gente poco antes de esa hora, esperando el ingreso a la residencia que forma parte de la Fundación Social Novo Millennio, perteneciente a la Vicaría Pastoral Social del Arzobispado de Concepción y en colaboración con el Ministerio de Desarrollo Social.

Alojamiento, comida y prestaciones básicas son entregadas en esta hospedería para adultos en situación de calle, que encuentran en el centro la acogida un punto de partida para su reinserción a la sociedad, potenciando las habilidades para una futura vinculación sociolaboral.

Con 60 cupos y una veintena de profesionales al servicio de los residentes, el compromiso de todos por salir adelante es la principal herramienta que se palpa en la comunidad. El objetivo, cuenta el director Fernando Sanhueza, es evitar el deterioro psicosocial de las personas que se encuentren en esta situación calle, en un proceso que los inserta como participantes de su propia revinculación.

“Junto con la posibilidad de pernoctar o de alimentación, hay un conjunto de servicios tangibles y no tangibles. Hay un proceso de revinculación sociolaboral, a través de un acompañamiento psicosocial básico. Ahí la persona se tiene que comprometer, por ejemplo, a empezar a generar actividades e iniciativas que conlleven a esto: sacar su carnet de identidad, inscribirse en el Cesfam, generar una hora médica… con eso estamos cooperando en él y su desenvolvimiento en la sociedad”.

Padre Esteban

El nombre de la Hospedería se debe al padre Esteban Gumucio, religioso que desarrolló amplio servicio de predicación a lo largo de todo Chile, y en países latinoamericanos. Su ejemplo fue la inspiración del centro de acogida de adultos, que abrió sus puertas en abril de 2015, cuando el Arzobispo de Concepción, monseñor Fernando Chomali, acoge la invitación del Ministerio de Desarrollo Social a desarrollar un programa de centros temporales para la superación. Así, la hospedería forma parte de un conjunto de programas destinados a personas en situación de calle, tanto varones como mujeres.

Actualmente, el perfil de los participantes es preferentemente varones (cerca de un 80%), adultos jóvenes, quienes llegan a permanecer hasta un año en las dependencias del recinto. También el contexto internacional ha llevado a recibir residentes extranjeros, abriendo las puertas a todo aquel que lo necesite, así como de las prestaciones que ofrece la Hospedería. 

“El porcentaje de población migrante es más alto, pero no abarca más de un 20%. Efectivamente tenemos y hemos tenido, pero dada nuestra experiencia, la población migrante dura bastante poco, pues sobre todo se trata de varones solos, que trabajan tres meses, y al cuarto se van, porque tienen condiciones distintas a la población de calle: están bajo una situación particular, con capacidades instaladas y algún tipo de profesión u oficio”, agrega Sanhueza.


Compromiso del personal

Entre las características de la hospedería, se cuentan prestaciones tangibles e intangibles. Las primeras van desde el alojamiento a la alimentación, además de acceso a lavandería, duchas, elementos de higiene. Y por otro lado, los intangibles consideran una intervención básica psicosocial, es decir, un acompañamiento para el proceso de revinculación.

El personal está compuesto de 21 apersonas: monitores de casos directos, manipuladores de alimentos, encargada de salud, profesionales de intervención, de redes y trabajadores sociales. Todos con el compromiso marcado por quienes lo necesitan.

“A veces los recursos son muy acotados, por lo tanto, siempre hay que estar buscando colaboración, apoyo externo y la voluntad de las diferentes instituciones. La idea es que la comunidad conozca estos espacios, qué es lo que se hace, cómo se trabaja con estas personas, desde la dignidad, el apoyo y la confianza”, indica Joselyn Cares, trabajadora social de redes y voluntariado. Asimismo, enfatiza que “se requiere de compromiso y vocación. Una cosa es tener la profesión y otra muy distinta querer trabajar en algo como esto, que es muy hermoso, pero a la vez muy difícil”.

Una de las principales dificultades que se observa en la vida cotidiana y el trato con los residentes, es el consumo de alcohol y drogas por parte de los huéspedes, lo que se suma al de la salud mental. 

“Junto con la posibilidad de pernoctar o de alimentación, hay un conjunto de servicios tangibles y no tangibles. Hay un proceso de revinculación sociolaboral, a través de un acompañamiento psicosocial básico”, Fernando Sanhueza, director Hospedería.

Sandra Montencinos, encargada de Casos de la Hospedería, advierte que la preocupación incluye el estado de salud de las personas, de acuerdo a los dos tipos de perfil que recibe el centro: uno que puede trabajar, estudiar y tiene las condiciones para realizar y hacer la inserción como corresponde ante la sociedad (salud, educación, habitabilidad, laboral), y otro más fragilizado (edad, consumo problemático de alcohol o drogas, patologías), donde se trabaja la habitabilidad y salud. 

“Aunque todos trabajamos la temática calle, siento que hay que rescatar el sentido que aquí se le da al trabajo. Me refiero a que nos abanderamos con nuestros participantes, trabajamos el área comunitaria, porque buscamos que se inserten dentro de la sociedad y tengan un sentido de pertenencia para salir adelante. Rescato eso, la calidad humana, dando siempre nuestro 100 por ciento, porque muchas veces los recursos no alcanzan y nosotros mismos aportamos para que esto siga funcionando”, señala Sandra Montecinos.

Actualidad

Después de los últimos dos años de un funcionamiento modificado por la pandemia, en que el recinto siguió brindando acogida, pero a puertas cerradas, la Hospedería Padre Esteban Gumucio sigue trabajando con alta ocupación en sus 60 cupos, entregando herramientas para que los usuarios sean merecedores de otro tipo de derivación en la escala de la superación: la residencia Roberto Paz, que incluye la condición de estar vinculado laboralmente, o casas compartidas.

Las vías de ingresos son a través de derivación de instituciones de origen, y también directamente. A los 15 días, un usuario pasa a ser participante de hospedería: ingresa al sistema y se realiza un plan en conjunto.

“Durante la pandemia, afortunadamente, no tuvimos ningún participante contagiado. Cerramos, no es que no hayamos atendido, sino que con los participantes adentro para no exponerse, aunque las prestaciones se entregaron igual, y se multiplicaron, porque había que generar un conjunto de dinámicas y de actividades para poder mantener una buena armonía al interior de la hospedería”, explicó el director de la hospedería.