Del anonimato al papel: Los recónditos oficios de la pesca industrial

Relatos íntimos y sencillos, reúne el libro “Vidas de tierra y mar” que otorga reconocimiento a los hombres y mujeres del mar, por su labor en los oficios en la Pesca Industrial. Mediante esta publicación, la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes) busca resguardar el patrimonio humano de sus protagonistas y sus familias, que con su dedicación y compromiso contribuyen día a día a esta importante actividad productiva. 

Jesica Maichin V. 

En la pesca industrial existen diversos oficios que se desarrollan bajo la coyuntura de un trabajo eficiente, pero silencioso. La mayoría de estos son únicos, ya que no se realizan en otras industrias. 

Cual pesca de arrastre, el libro “Vidas de tierra y mar” recoge los testimonios de 27 trabajadores y trabajadoras, quienes representan los distintos oficios que desembarcan en las páginas como relatos.

Los entrevistados fueron seleccionados por sus propios pares, quienes consideraron que eran los mejores representantes para llevar el estandarte de identidad que trae consigo el desarrollo sistemático de estos oficios, que incluso trasciende generaciones. 

Seis mil 500 son los trabajadores y trabajadoras bajo el rótulo de la pesca industrial, la mitad de ellos son mujeres, en su mayoría madres y jefas de hogar, que sostienen y sacan adelante a sus familias con esfuerzo y sacrificio. 

Esta crónica recoge relatos de dos realizadoras que participaron en el proceso creativo de “Vidas de tierra y mar” y dos de sus protagonistas.

Un trabajo en equipo

Macarena Cepeda, Presidenta de Asipes, habla del libro con un entusiasmo que se palpa. “No solo es un trabajo, es una oportunidad de crecimiento, de estrechar lazos, ellos le ponen el valor al oficio”, expresó.

La ejecutiva deja en claro desde un principio, que ella solo es la cara visible del proyecto, puesto que detrás de ella -argumenta- hay gente que hizo mucho más, por lo que recalca que no quiere llevarse todos los créditos.  

Y es que el proceso de “Vidas de tierra y mar” no ha sido menor, y aunque la pandemia ralentizó las cosas, el libro tardó un poco más de un año en ver la luz. Aunque, la primera idea se gestó cuatro años antes, no podían dar con el tono adecuado. Querían que tuviera ese sentimiento de orgullo, de emociones, no buscaban darle enfoque al área económica del rubro. Por ello, luego de darle varias vueltas a la prematura idea, lograron clavar el anzuelo.

“El proceso fue bien bonito, nos obligó a visualizar este oficio de manera distinta, encontrando los tres ambientes en donde se mueve; agua, tierra y fuego, y sobre todo conectar con el lado humano que entregan las experiencias de vida, además fue muy bien recibido por los trabajadores quienes se comprometieron con el proyecto desde el primer día”, sostuvo Cepeda.

“El proceso fue bien bonito, nos obligó a visualizar este oficio de manera distinta, encontrando los tres ambientes en donde se mueve; agua, tierra y fuego, y sobre todo conectar con el lado humano que entregan las experiencias de vida”, Macarena Cepeda, presidenta de Asipes.

Comprometida y muy involucrada en el proceso creativo, no solo se limitó a ser parte de la supervisión, sino que participó hasta en la selección de los títulos “Antes de este libro no había claridad de cuantos oficios habían dentro de la pesca industrial. Son historias que emocionan”, dice.

Desprender con fuerza de mujer

Las habilosas manos de Elena Fuentes Jara (49) se pierden bajo una marea rojiza y crujiente. Son langostinos que tiñen la mesa metálica por última vez antes de ser despojados de sus frágiles armaduras por la técnica prolija y avasalladora que esta mujer ha logrado conquistar por 26 años. Elena es una coladora de tomo y lomo, imperante al trabajo duro y al frío. 

Su oficio, tal como un manto que se teje con una técnica milenaria y se traspasa de generación en generación fue el piso para ingresar al rubro de la pesca industrial. Su madre también era coladora en la misma empresa, Camanchaca Pesca Sur, planta de crustáceo de Tomé.

Por ello, cuando tenía 19 años, bajo desde su casa ubicada en el Cerro Navidad junto a su madre y entró a trabajar por primera vez en la empresa que hoy la ha visto crecer, motivada por su hijo que venía en camino.

Esta madre de cuatro hijos, actualmente trabaja en la clínica ambulatoria de su lugar de trabajo, donde está encargada de realizar los exámenes PCR a sus compañeras. Además, es Presidenta de su sindicato y Consejera Zonal de Pesca.

“Es necesario que las personas conozcan la realidad de los trabajadores de la pesca industrial. Nuestro trabajo es bonito, pero difícil, la mayoría somos mujeres, tenemos mayor motricidad fina y eso nos permite mayor habilidad para descolorar. Nosotras sacrificamos el tiempo con nuestros hijos, pero ningún trabajo nos permitiría sacar a nuestras familias adelante como este”, relató Elena.

Un patrimonio, como un libro abierto

Macarena Concha San Martín es licenciada en historia y directora ejecutiva de Sense Editores. Motivados por la inquietud de realizar un proyecto que relevara los 70 años de Asipes, y rindiera homenaje a través de sus trabajadores y trabajadoras, los pescadores industriales del Biobío se pusieron en contacto con la presidenta de Asipes, quien aceptó el desafío de rescatar el patrimonio vivencial de estos oficios. Así tomó el timón bajo el cargo de editora general. 

Dice que lo más complejo del proyecto fue primero fue conceptualizar los oficios. Todo el mundo sabía cuál era su rol dentro de la pesquera, pero no había una definición, por lo que fue súper enriquecedor invitar a los dirigentes sindicales, los cuales son personajes claves dentro de la producción del libro. 

 “Me quedo con la satisfacción de rescatar estos oficios, haber tenido la oportunidad de conocer gente y contribuir al motor de los trabajadores, es un libro que podría estar en cualquier lugar”, indicó.

Una vida tras los peces

Patricio Salinas Andrade siempre sintió una especial conexión con el mar. De niño creció en Caleta el Morro de Talcahuano y le gustaba ayudar a su padre, quien era un pescador artesanal. Cooperaba por gusto, para él embarcarse era algo extraordinario, lo emocionaba el hecho de no pisar tierra.

Paradójicamente su hogar quedaba al frente de la Pesquera Landes, pero nunca se imaginó que terminaría trabajando por 34 años en esta empresa. Motivado por el ejemplo de su hermano, quien trabajaba en dicho lugar y le comentaba la gran oportunidad laboral que significaba. 

En primera instancia tuvo que realizar un curso en Inacap para obtener la certificación de patrón de pesca de segunda clase. Una vez obtenido el título, con 25 años de edad se embarcó mar adentro, en busca de los peces. No obstante, con el tiempo, no fue suficiente. Los peces como si escucharan un rumor entre las olas, fueron alejándose cada vez más, lo que exigió que Patricio necesitara cubrir otras distancias y profundidades. Por lo que debió seguir estudiando a través del tiempo. Hoy es patrón de pesca altamar primera clase.

“Uno no se da cuenta de lo que va haciendo, pero otra gente se fija en el trabajo de uno. Me entusiasma que se conocerá lo que uno realiza, porque a veces esto pasa anónimo”, afirmó Patricio cuando le comunicaron que había sido elegido para representar a los pilotos en “Vidas de tierra y mar”.