Ariel Yévenes, académico de U. del Bío-Bío: “La incertidumbre no se va a cerrar hasta el plebiscito de salida de la Constitución”

El asesor de Corbiobío dice que tres factores influirán en el desenvolvimiento de la economía el próximo año: el curso de la pandemia, el contexto político interno y el impacto del retiro de estímulos monetarios en los países desarrollados.

Cecilia Díaz R.

Varios nubarrones se divisan en el panorama económico del país. Algunos responden a problemas estructurales y otros se relacionan con el curso de la pandemia y el incierto contexto nacional. Así, el 2022 nos depara escasas buenas noticias, lo que obligará a ajustarse el cinturón.

Ariel Yévenes Subiabre, académico de la Universidad del Bío-Bío, analiza en entrevista con Diálogo los factores que inciden en este complejo momento económico. Su análisis no es nada auspicioso.

– Es complejo hacer proyecciones por la incertidumbre a raíz de la pandemia y razones políticas, pero, desde su punto de vista, ¿qué espera para el 2022 en cuanto a crecimiento?

– El desenvolvimiento económico que vamos a tener el próximo año depende de tres variables fundamentales. Una dice relación con la pandemia, sobre todo con la paulatina superación de los efectos económicos que esta ha tenido en los dos últimos años. En 2021 hemos tenido cifras inusualmente altas de crecimiento.

– Empujadas por el consumo.

– No sólo por el consumo, sino porque tuvimos un 2020 muy malo en términos económicos y, por lo tanto, la base comparativa de este año respecto del 2020 hace que las cifras de crecimiento sean inusualmente elevadas, cosa que para el próximo año ya no va a ocurrir, entonces, las cifras de crecimiento del próximo año debiesen ser bastante modestas.

– Se está hablando de un 2%.

– Correcto y yo diría que incluso podría ser un poquito menos.

– ¿Podríamos tener una recesión?

– No, no tanto como una recesión, pero sí cifras muy modestas, entre el 1 y el 2 %. 

Baja inversión

El también asesor de Corbiobío plantea: “Hay un elemento de preocupación muy fuerte, porque si tenemos cifras de crecimiento elevadas sólo, o en gran parte, sobre la base de consumo, es insostenible en el mediano y largo plazo. De tal suerte que deberíamos ver las cifras de inversión privada, y éstas en el país se encuentran todavía muy, muy contenidas, muy rezagadas. Entonces va a ser muy difícil sostener un crecimiento elevado para el próximo año, mientras las cifras de inversión no se recuperen. Ahí se debería poner el foco”.

– ¿Las bajas cifras de inversión son anteriores a la pandemia o disminuyeron con la crisis?

– Convengamos que la economía chilena venía hace bastante tiempo con un crecimiento bastante desacelerado, de hecho, previo a la pandemia, en 2018, tuvimos un crecimiento ligeramente superior, pero que rápidamente se tendió a frenar. Tuvimos cifras del orden del 3% que mostraban una recuperación, pero luego eso se volvió a frenar, tuvimos luego el estallido social y la pandemia. Las cifras de inversión no han logrado repuntar, dicho eso, sostener cifras de crecimiento elevadas, se hace bastante difícil.

– ¿Cuál es el segundo elemento del que depende el desenvolvimiento de la economía el próximo año?

– El segundo elemento dice relación con la evidente incertidumbre que hay en nuestro país y que es producto, por una parte, del ciclo electoral que hemos estado teniendo con elecciones bien importantes y que naturalmente generan un escenario de incertidumbre en cualquier país, pero que en el nuestro es bastante más fuerte producto de la fragmentación y la polarización de las visiones. Aquí hay otro elemento de incertidumbre que conspira para que los inversionistas puedan contar con horizontes de planificación relativamente claros y quieran reimpulsar la inversión. En ese sentido, la construcción de acuerdos, de consensos y el avance en los procesos electorales debiesen ir clarificando este proceso de incertidumbre; esto será muy paulatino y yo diría que no se va a cerrar esta incertidumbre hasta que lleguemos al plebiscito de salida de la constitución.

“Mientras la inversión privada no logre repuntar va a ser muy difícil que se generen puestos de trabajo de calidad, con altos niveles de productividad, con buenos salarios y asociados a un sistema de seguridad social”.

– Entonces, ¿tenemos un año más de incertidumbre?

– Correcto, ahí hay un segundo elemento que yo creo que va a dificultar que la inversión repunte. 

– Y el tercer factor, ¿cuál es?

– El tercer elemento dice relación con algo que, en mi impresión, no se ha abordado lo suficiente que es que, conforme la pandemia se va superando a nivel mundial, las economías más desarrolladas están empezando ya a planificar e implementar el retiro paulatino de estímulos monetarios.

El académico explica que eso, en lo práctico, “significa un relativo incremento de tasas de interés internacionales, que va siendo paulatino, pero en el caso de Chile se nos complica porque debiera tender a una revalorización de la moneda extranjera, cosa que en nuestro país ya está bastante elevado el tipo de cambio, producto de las propias incertidumbres que hemos tenido”.

Se trata de un efecto no menor para los niveles de inversión privada. “Ese tipo cambio más elevado nos debería también generar una presión inflacionaria un poquitito mayor, que la autoridad monetaria la debiese tender a frenar con incremento de tasas de interés, lo que de nuevo afecta el incremento de la inversión. Por lo tanto, tenemos ahí un escenario complejo, yo esperaría que las autoridades empezasen a tratar cómo se va a abordar el próximo año este escenario de paulatino retiro de estímulos monetarios a nivel mundial, que debieran llevar a un menor crecimiento también. Hay un escenario bien complejo”.

Efectos cotidianos

– Este escenario ¿cómo le afecta a la población en su día a día?

– Tenemos esta mezcla compleja, por una parte, a nivel mundial hay presión inflacionaria, se traduce fundamentalmente en los precios de insumos, que han estado bastante elevados, toda vez que la recuperación de la pandemia no ha conllevado incrementos acelerados de la producción. Hay algunos que están con precios inusualmente elevados, lo podemos constatar día a día en los combustibles, por ejemplo, donde hay un elemento de presión.

Agrega que, además, el panorama es complejo por el elevado tipo de cambio. “La moneda chilena ha sido una de las que más se ha desvalorizado en el último tiempo. Tenemos ahí esa mezcla de inflación y que complejiza los bolsillos de las familias en lo cotidiano por dos canales, uno a través, por ejemplo, del precio de los combustibles, porque tenemos una cadena de distribución muy indexada a los combustibles, por lo tanto, cuando sube el precio se tienden a encarecer todos los bienes. Eso, por una parte, pero también porque tenemos una economía muy abierta, muy dependiente de los flujos internacionales, entonces, los precios de las importaciones también suben mucho. Ahí hay un foco de preocupación y que afecta el bolsillo directamente de las familias”.

La baja inversión también impacta en el empleo. “Mientras la inversión privada no logre repuntar va a ser muy difícil que se generen puestos de trabajo de calidad, con altos niveles de productividad, con buenos salarios y asociados a un sistema de seguridad social. Ahí tenemos un foco de preocupación: una recuperación del empleo es muy difícil de lograr si la inversión no repunta”.

“Las personas buscan formas de sortear la crisis, incorporándose en empleos informales que, si bien logran sostener las tasas de desempleo en niveles acotados, igual se ve afectado el bienestar familiar, porque estos empleos tienen menores salarios, menores niveles de productividad, menores niveles de seguridad social”.

– Sobre ese mismo tema, ¿cómo proyecta las tasas de desempleo para el próximo año? ¿De qué manera servirá la ampliación del IFE Laboral?

– La ampliación del IFE Laboral refleja esta preocupación que le estoy comentando, donde la recuperación del empleo no ha sido todo lo rápida que se esperaba, todavía hay un gran trecho que recorrer para recuperar los puestos de trabajo que se perdieron producto de la pandemia, la ampliación del IFE Laboral refleja una preocupación que está latente.

– En términos de cifras, ¿cómo ve el panorama? 

– Creo que se van a tender a mantener, pero lo importante es analizar la composición de ese empleo, lo que está tomando fuerza es la informalidad, que son puestos de menor calidad. En la práctica, las personas buscan formas de sortear la crisis, incorporándose en empleos informales que, si bien logran sostener las tasas de desempleo en niveles acotados, igual se ve afectado el bienestar familiar, porque estos empleos informales tienen menores salarios, menores niveles de productividad, menores niveles de seguridad social.

– ¿De qué manera afectará el término del Proyecto MAPA?

– Que el proyecto MAPA vaya avanzado hacia su término nos revela preocupación, porque la inversión privada no repunta, no se visualizan otros grandes proyectos en la región que vayan a generar los niveles de empleo suficientes, si tuviésemos una inversión privada que esté repuntando con fuerza probablemente el cierre de estos grandes proyectos no generaría tanta preocupación.

Bajo crecimiento que se arrastra

El bajo crecimiento no es reciente y detrás de las cifras hay elementos nacionales e internacionales. “Lo que me dicen los datos es que luego de la crisis subprime, el mundo en general no logró agarrar una velocidad de crecimiento como la que traía hasta ese año 2008. La crisis subprime marcó un punto de inflexión, desde ahí las tasas de crecimiento no han sido tan robustas. Después de la crisis subprime nosotros no volvimos a tener tasas de crecimiento del 5 o 6 % como habíamos tenido, el mundo quedó en un nivel de fragilidad económica”.

Pero también influyen factores internos. “Tenemos una economía fuertemente concentrada en grandes empresas, fundamentalmente manufactureras, nuestra gran producción está en empresas manufactureras de commodities”. Estas “no son capaces de generar saltos de crecimientos muy elevados, porque son industrias bastante maduras”. Además, como están automatizadas generan menos empleo. La clave es el fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas y poner el foco en la innovación, por ejemplo, del área de servicios.