Acompañamiento pro-vida: Proyecto Belén: Una Navidad todos los días

La iniciativa de la Pastoral Familia y Vida del Arzobispado, acompaña a mujeres en situación de vulnerabilidad durante el embarazo y nacimiento de sus hijos. Hoy buscan ser fundación, y contar con una casa de acogida.

Carolina Astudillo M.

Navidad no es solo el 25 de diciembre. Belén y su pesebre están presentes en algún lugar, todos los días, como lo demuestran quienes son parte del proyecto Belén, iniciativa de la Pastoral Familia y Vida, que nació bajo el alero del Arzobispado de Concepción, cuya misión principal es la protección de la vida a través del acompañamiento a mujeres embarazadas que viven algún tipo de situación vulnerable.

Pedro Pablo Torres, coordinador de Pastoral Familia y Vida, indica que “Belén” es uno de los tres proyectos a favor de la vida: se suman “Guadalupe”, para evitar aborto; y “Esperanza”, para mujeres que han pasado por un aborto.

Acogida sin prejuicios

Pedro Pablo indica que basta con observar la historia de cómo Dios llega al mundo, para encontrar el espíritu que caracteriza al proyecto: hace 2 mil años, una familia, José y María debieron huir, para llegar a Belén, a un lugar humilde, copado, pero donde encuentran un espacio en el pesebre para recibir a Jesús. “Hacemos honor en Navidad a este proyecto Belén, poniendo luz y alegría porque va a nacer alguien importante, y así es como se proyecta en la mujer embarazada. Belén acoge sin preguntar, para que la madre tenga a su hijo. En el silencio, como María y José”. 

Dianyelin Hidalgo, quien es coordinadora del proyecto Belén, detalla que “siempre mantenemos nuestra actitud cristiana y católica del Dios Padre misericordioso, sin calificar a la persona, por el contrario, nuestro servicio siempre es de acogida, de apoyar la vida. Hay una parte de evangelización con el caso de una mamá que pensó en abortar. Dianyelin es venezolana, país donde participaba en voluntariados de la Iglesia. Cuando llegó a Concepción, buscó como integrarse a estas acciones, y junto a su esposo, no dudaron en ser parte de esta importante iniciativa. Hoy ella se está especializando, a través de un diplomado en ciencias de la familia para tener más habilidades y competencias para acompañar estos procesos. 

“Siempre mantenemos nuestra actitud cristiana y católica del Dios Padre misericordioso, sin calificar a la persona, por el contrario, nuestro servicio siempre es de acogida, de apoyar la vida”, Dianyelin Hidalgo, coordinadora proyecto Belén.

La joven profesional destaca que cuando contactan un caso, o alguna mujer se acerca para buscar ayuda, el diálogo es siempre con palabras de esperanza, “de que todo va a estar bien. A pesar de las circunstancias que esté viviendo, se puede acompañar el proceso y acompañar a su bebé, y superar el miedo, desde una mirada evangelizadora”. Confiesa, con emoción, que cuando una mujer que está en una situación de desesperanza, o vulnerable, “Escuchar un ‘no temas, Dios está contigo’, no es la palabra de uno, es la palabra de Dios y ahí estamos los voluntarios como instrumento, para respaldar su palabra”. 

El trabajo de este equipo de profesionales y voluntarios consiste en brindar apoyo pastoral y contención emocional, procuran motivar que la madre se quede en el seno de su familia. “Dios está siempre sobre nosotros, protegiendo la vida en el vientre materno. Cuando la mujer entiende eso, se apoya en el proyecto para contar con ayuda. Los voluntarios abren el camino, y orientan en la tramitación de consultas médicas u otras materias”, indica Pedro Pablo Torres.

Este acompañamiento que se inicia durante el embarazo, continúa una vez que nace el niño o niña, a través del apoyo espiritual y emocional, como también material: de acuerdo a las necesidades de cada caso, entregan ropa, leche o pañales. Dianyelin destaca que están garantizados seis meses de leche para los niños, y el acompañamiento se extiende por un mínimo de dos años. “Un voluntario, por ejemplo, apadrinó un caso y se preocupa de entrega la leche para dos mellizas”. 

Desafío: ser fundación y crecer

Tanto Dianyelin como Pedro Pablo enfatizan que “lo ideal sería que tuviéramos una casa de acogida, pero no podemos hacerlo aún, para contener a las madres, acogerlas y hacer sus controles de salud. Estamos muy empeñados en formar una fundación, que permitiría atraer recursos de donaciones o proyectos estatales para obtener y mantener la casa”.

Actualmente es un proyecto que se ha consolidado con 7 personas, entre ellos hay psicólogos y asistente social, más voluntarios. Detectan a mujeres en vulnerabilidad, o que han estado pensando en la opción del aborto. Además de evangelizar, se hacen visitas semana a semana o quincenalmente, para una asistencia material y espiritual.

Para enfrentar estos desafíos buscan el apoyo a través de las redes de servicio, y la comunicación entre las distintas pastorales y parroquias. Asimismo, esperan contar con profesionales voluntarios formadores, en animación, talleres para el desarrollo de habilidades de autonomía y emprendimiento, ya que muchas de las mujeres que son atendidas por el proyecto buscan también hacer algo por sí mismas, orientándose a continuar con una autogestión para la manutención de sus hijos: “una mamá hace postres y un voluntario le consigue los ingredientes. Otra vende ropa por Instagram. Es una dignidad por aportar”, dice Dianyelin. 

“Desde mi punto de vista no hay impedimentos para sentirse sola por traer a los niños al mundo, las mujeres podemos con eso y mucho más, y podemos contar con la ayuda de este proyecto, los niños son una bendición de Dios”, Isamar Rodríguez, beneficiara Proyecto Belén.

Hoy atienden 4 casos, y este año han estado junto a 4 niños que han nacido. “Lo que se necesita, es que las personas se acerquen, que conozcan el proyecto y que se involucren como voluntarios, para apoyar a sostener la vida que la mujer valientemente ha decidido acoger”. Asimismo, buscan ampliar las posibilidades de redes con empresas e instituciones para consolidar todo lo que este proyecto requiere materialmente, en recursos financieros y profesionales como una matrona, ginecólogo, y abogado, para casos de vulnerabilidad. 

Bajo la estrella de Belén

Al cierre de esta edición, la joven Raquel Mellado, de 27 años, estaba a días de dar a luz. A inicios de su embarazo tuvo una mala experiencia, debido a que el padre de su niña -Ignacia-, no estaba contento con la noticia, pero ella quiso seguir adelante. Conoció a Dianyelin y a través de ella al proyecto Belén.

“No tenía muchas expectativas, pero la verdad es que ha sido muy lindo porque me han ayudado mucho con pañales, cunita, que son esenciales en los primeros días”. Ella vive con su abuelita en Hualpén -lo que le permite estar más cerca de la atención del Hospital-, mientras su familia está en Hualqui.

A su juicio, ser parte del proyecto Belén “es una experiencia muy bonita” y en caso de que otras mujeres se encuentren en su situación, Raquel enfatiza que es importante “que se preocupen sobre las cosas vienen más adelante, es una experiencia que no se va a repetir”. Si bien ella nunca pensó en abortar, recalca que “hay que tomar las riendas de la situación y salir adelante porque siempre va a haber alguien a tu lado”. 

En el caso de Isamar Rodríguez, ella quedó desempleada durante su quinto mes de embarazo, y conoció el proyecto un mes antes de que esto sucediera. Dianyelin, se interesó por ayudarles, ya que el trabajo de su esposo no era suficiente para sostener a su hija de 9 años y a las dos mellizas –Valeria y Victoria-, que nacieron el 20 de agosto de este año. “Desde el momento en que se enteraron me empezaron a ayudar con pañales y medicinas, con comida, leche e incluso dinero”.

Sobre los desafíos del proyecto, Isamar es una convencida de que sería una excelente noticia que el proyecto Belén tuviera una casa “porque podrían ayudar mucho más a las personas que lo necesitan”.

“Desde mi punto de vista no hay impedimentos para sentirse sola por traer a los niños al mundo, las mujeres podemos con eso y mucho más, y podemos contar con la ayuda de este proyecto, los niños son una bendición de Dios” concluye Isamar.

¿Quieres donar, apadrinar o ser voluntario?

Mientras no sea creada la Fundación, la forma de apoyar el proyecto Belén es contactar al coordinador de la Pastoral Familia y Vida, Pedro Pablo Torres, en el correo electrónico familiayvidaconcepcion@gmail.com