Adviento 2021: Prepararse para Navidad con esperanza

¿Cómo podemos vivir la espera del nacimiento de Jesús en las experiencias simples del día a día? 

Carolina Astudillo M.

A contar del domingo 28 de noviembre, se inicia una tradición cristiana y familiar muy especial: el Tiempo de Adviento. Cada domingo, se enciende cada una de las velas de la Corona de Adviento, símbolo de este periodo de preparación ante el Nacimiento de Jesús, la Navidad, que concluye cuando se enciende la cuarta vela el domingo 19 de diciembre en torno a la corona. 

¿Cómo podemos vivir este periodo de espera, de esperanza y anhelo de la llegada del niño Jesús? Un académico de teología y un sacerdote entregan algunas reseñas históricas y prácticas que pueden orientar a los católicos para que este mes se viva de manera simple, pero a la vez con un profundo sentido.

La Navidad

¿Por qué es importante la Navidad? El Dr. Arturo Bravo, académico de la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, indica que la Navidad es el inicio de este proceso de entrada del mismo Dios a nuestro mundo para llevar al mundo a la salvación.

A juicio del profesor, actualmente hay una especie de vuelta o recuperación de esta esperanza, “a pesar de la crisis profunda en la que la sociedad está inmersa: crisis política, religiosa, moral, de autoridad, de credibilidad, y justamente en los momentos de crisis es cuando surge la necesidad de esperanza: si hay alguien que nos puede salvar desde lo profundo, no puede ser otro si no Dios. Creo que la pandemia nos ha llevado a darle importancia al tema de la familia, y en ese escenario se ha abierto un espacio para los lugares de reencuentro, y uno importante es la Navidad”.

Un rito con sentido

Un aspecto importante de esta preparación es el sentido de la Navidad y su esperanza. Modo enfatiza el Dr. Bravo, “el ritualismo no nos conduce a nada, entendido como la práctica de un determinado rito sin más, cuando no tiene repercusión en la vida. Debe ser expresión de la vida”. Por ello, agrega, el adviento se vive en la celebración litúrgica pero también se vive en la vida cotidiana. 

En este sentido, la espera no tiene una connotación pasiva. Por el contrario, nos exige acción, en coherencia a lo que estamos esperando: la transformación del mundo que significa la encarnación de Cristo. “Lo que esperamos es esa realidad definitiva, en donde ya no habrá injusticia, opresión, muerte, y eso significa que nosotros tenemos que actuar ahora en la perspectiva de aquello que estamos esperando: procurar un mundo más humano, más fraterno, más justo. Olvidamos con frecuencia que el Mesías anunciado por el Antiguo Testamento es un personaje estrechamente relacionado con la justicia” recalca el académico de Teología.

“El niño de Belén nos exhorta a la acogida, a propósito de ese mundo más humano” y esto es una tarea para cada generación. Cada una de ellas debe escoger entre contribuir o no a este mundo más humano, entre la humanidad o la inhumanidad, el egoísmo o la solidaridad. Y este periodo de Adviento, es propicio para actuar a favor de esa transformación de la mano de Cristo que llega entre nosotros. “Esa esperanza que tenemos en el mundo de Dios que es un mundo mejor, es la que nos tiene que instar a transformar este mundo en esa dirección”, agrega Arturo Bravo. “En la Navidad y la Pascua, está en el centro de todo la entrega y el servicio a la voluntad de Dios que busca el bienestar para todos, que todos podamos tener parte en los bienes de esta creación”. 

Preparándonos en familia

Desde acciones del día, hasta la preparación de los símbolos y los ritos en familia, son parte de las cosas simples que permiten dar sentido al Adviento, anhelando la llegada de Jesús. El Padre Felipe Bezanilla, sacerdote de Montahue, indica que un acto tan simbólico como preparar juntos, entre padres e hijos, la corona de Adviento, y en oración, ya hace crecer esa motivación y esperanza por la venida de Cristo. 

“También hacer el pesebre es ir orientando nuestro corazón a que Jesús va a nacer para dar sentido y paz para todos”, dice el Padre, en este rito que se traduce en armar ese establo donde nacerá el niño, cuya figura se incluye en Navidad.

Respecto a los regalos de Navidad, el sacerdote recalca que el principal sentido de éstos no es el tema económico, sino la entrega, a través de un saludo personal, pensando en la persona: “se da a la persona en sentido de que se quiere lo mejor”. En este sentido, uno de los aspectos que más destaca son la dedicada preparación de regalos para personas más necesitadas, “porque queremos compartir el amor de Dios con los demás”.

El ambiente de Navidad también se puede conformar con elementos que están fácilmente disponibles. El sacerdote sugiere escuchar una música de adviento, abriendo el corazón para llenarlo de Jesús; hacer un servicio a otra persona, una visita, un llamado a alguien que lo necesita, una ayuda. “Esto es preparar el corazón, limpiándolo primero, de todo lo que me impide recibir su venida, pidiendo perdón y perdonando. El rencor, por ejemplo ensucia el corazón”. Asimismo, dice el Padre, acompañar cada día con una oración o una buena lectura del evangelio, para focalizarse en el periodo de Adviento. “Hay una bonita tradición: rezar jaculatorias, que son oraciones cortas, como “Ven señor Jesús”, que podemos expresar en cualquier momento del día”.

Una mirada a la historia

“Llegada, venida”. Ese es el significado del Adviento, término que viene del latino adventus. Históricamente, en el cristianismo primitivo, el adventus hacía referencia a la parusía, a la venida gloriosa del Señor Jesús, “que es lo que Iglesia espera y por lo que ora: que el Señor venga en gloria y majestad, instaurando así, de manera plena y definitiva, el Reinado de Dios” explica el académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Dr. Arturo Bravo. 

Si bien la Navidad no se empezó a celebrar sino hasta el siglo IV d.C., este importante acontecimiento del Cristianismo se asoció al término “adviento”, dado que la manifestación gloriosa de Jesucristo sólo es posible si primero el Verbo se encarnó y nació como hombre entre nosotros. “Habría que decir que ha habido un desplazamiento del significado del término adviento. Hoy se usa para el tiempo de navidad, y quedó oscurecido el elemento de la parusía, que es escatológico, momento en que la historia llegará a su meta, por la venida gloriosa de Jesús. Litúrgicamente hablando, se enfatiza en este tiempo de adviento el nacimiento de Jesús, el señor que vendrá glorioso es el mismo Jesús que nació en el mundo, es el hijo de Dios que se encarnó hace 2 mil años en palestina” explica el Dr. Bravo.