Redes que distorsionan la realidad

Desde diferentes aristas, expertos explicaron los riesgos de las redes sociales en la salud mental de los menores: depresión, frustración por tener expectativas inalcanzables, entre otras. Por lo mismo, recomendaron aplicaciones de control parental para supervisar el contenido que ven los menores y educarlos sobre lo que es real y lo que no.

Matías Sánchez V.

Lo que sucede con las redes sociales nunca pasa desapercibido. La caída masiva a nivel global de WhatsApp, Instagram y Facebook preocupó a más de alguno, ya que son nuestra segunda voz para poder comunicarnos e incluso son la manera de mantenernos actualizados de las novedades del mundo. Sin embargo, se está cuestionando el nivel de influencia que tienen en nuestras decisiones y sobre todo el impacto que generan en la salud mental de los menores. 

Sobre esto último, basta un dato: la ex gerente de producto de Facebook, Frances Haugen, filtró a la prensa informes sobre lo nocivo que son para las adolescentes algunas de estas plataformas.

Pero primero, definamos qué son las redes sociales. Para Javier Martínez Ortiz, periodista y académico de la U. Católica de la Santísima Concepción, las redes sociales son solo un medio de comunicación más. “A diferencia de los medios masivos, estos medios personales tienden a mostrar lo que los dueños de los perfiles quieren publicar. Esto, les quita responsabilidad a los dueños de la red”, explicó el también magíster en Comunicación Creativa.

Entonces, qué es lo que las hace tan atractivas. Según Luis Silva Burgos, doctor en Sociología y académico de la U. San Sebastián, se debe a que son: adictivas, instantáneas, marcan tendencias, universales y funcionan como mecanismo de regulación social. “Las redes sociales son un espacio de exposición social a partir de medios simbólicos generalizados, dentro de los que se encuentran el dinero, el poder y la belleza”, dijo. Agregó: “Otro elemento que las hace estimulantes son los ‘me gusta’ o likes, que producen placer en la gente”.

Influenciadora

Alguien con experiencia en las redes es Constanza Toro Navarrete, conocida como tanchitoro_ en Instagram. Ella es una influenciadora penquista con más de 7 mil seguidores. Esta joven de 24 años comenzó en 2014 con el auspicio de una marca, de ahí en adelante ha logrado consolidarse y trabajar solo con empresas de cosméticos y alimentos que no estén testeados en animales, es decir, que cuenten con el sello Cruelty Free.

Respecto al uso de redes sociales, Constanza aconseja a los padres estar presentes cuando sus hijos las utilicen. Eso, porque asegura que los adultos no saben a lo que se exponen los niños. “Es una parte fea de las redes sociales solo mostrar lo bueno, pero se extrapola a lo que uno realmente quiere en la vida. La creación de falsas expectativas y la comparación constante crea frustraciones que son difíciles de eliminar. Más aún si existe un uso constante de las plataformas”, alertó.

En esa misma línea, la Tanchi, como le dicen sus amigos, está de acuerdo con la nueva ley que entrará en vigor en Noruega. En esta normativa se señala que los influencers no podrán publicitar productos con fotos modificadas, sin al menos indicar que lo son. “A mí no me afectaría, porque he intentado plasmar una evolución personal sobre el amor propio. Por ejemplo, yo tengo acné en mi rostro y para mí fue complejo en un comienzo atreverme a mostrarme natural”, afirmó Constanza Toro.

“No dejaría que mi hijo fuera solo a Fantasilandia porque tiene sus riesgos. Mismo aspecto pasa con las redes sociales, donde un adulto debe guiar al niño para explicarle las cosas que le llaman la atención y quiénes son las personas que sigue”, Bárbara Azócar, psicóloga clínica infantil UDD.

De hecho, la joven penquista hizo un hincapié en que “atreverse a mostrarse natural” es algo que se felicita, pero que desde su mirada debería ser totalmente normal. “Me ha pasado mucho en que a veces se me ve un rollo y muchas mujeres me aplauden en los mensajes. Ahí es cuando me pregunto ¿Por qué debería ser bacán? si todos deberíamos hacerlo con esa misma naturalidad”, aseveró.

Por ello cuando le plantean si las redes sociales están hechas para proyectar una vida perfecta, Constanza es enfática en decir que cada vez resulta menos esa tendencia. “Han aparecido muchos referentes positivos, quienes suben fotos naturales desde sus casas”, explicó. Sin embargo, advirtió que todo depende de los perfiles que se sigan. “Si sigo mujeres que pesan 40 kilos, evidentemente que estaré deprimida. Por eso aconsejo seguir a personas mucho más naturales, quienes dan un estímulo positivo a nuestras vidas”, dijo.

Desarrollo mental

Una de las utilidades que dan las redes sociales es la creación de comunidades. El punto es que estas herramientas utilizan mecanismos que ayudan a generar una mayor adhesión o transmitir una imagen que no es real. Es aquí, cuando los filtros y la edición de videos muestran una belleza prácticamente inalcanzable, lo cual afecta el desarrollo de un niño al confundirlo con lo que es real y lo que no.

Según la psicóloga clínica infantil de la Universidad del Desarrollo Bárbara Azócar Espinoza, los niños no tienen mecanismos biológicos para desarrollar un juicio más maduro como el de un adulto. “Los menores perciben que la realidad de las redes sociales es la verdadera y que es totalmente alcanzable. De hecho, si ellos son “amigos” o cercanos a ciertos personajes, creerán que pertenecen a esas comunidades y las características que tienen”, explicó.

En el caso de uso excesivos, los menores pueden llegar a sufrir por tener una percepción de la realidad alterada, ya que comparan su realidad con la de alguien, generándoles expectativas difíciles de alcanzar. “Ver cuerpos contorneados, bellezas únicas, tener cierta cantidad de amigos o una vida más activa hace que los chicos no se sientan parte del grupo y eso les genera sufrimiento. En casos más extremos, le produce trastornos de alimentación, depresión o adicciones”, alertó la psicóloga.

De hecho, el también académico Luis Silva sostuvo que los efectos de las redes sociales pueden resultar distintos entre mujeres y hombres. “Las damas presentan el riesgo de la sobreexposición a partir de la presión social de los modelos de belleza, llegando incluso al riesgo de cosificación y problemas de alimentación. En el caso de los varones, están presentes situaciones como el acoso cibernético y el daño a la imagen personal. No obstante, en ambos casos está presente el peligro de la erotización temprana, lo que afectará sus relaciones sociales y de pareja en el futuro”, advirtió.

Consejos a los padres

Es por estos elementos que los papás y mamás deben tener cuidado con las redes sociales, ya que no son juguetes y ni mucho menos niñeras. Como todo consumo de medios de comunicación, éste requiere de la supervisión de un adulto. Si bien, las redes sociales establecen los 13 años como edad para registrar una cuenta, es fácil saltarse ese bloqueo. Eso, porque no se exige algún elemento que acredite la edad, como un documento o identificación.

“El primer consejo que le daría a los padres es que los dispositivos no son niñeras, y que un consumo de medios sin control -principalmente TV y redes sociales- puede ser perjudicial para el desarrollo psicológico de un menor. Es por esto que una buena opción son las aplicaciones de control parental que sirven para planificar el consumo, establecer horarios, duración y espacios de interacción con los niños”, dijo Javier Martínez.

Misma idea planteó la psicóloga Bárbara Azócar, quien además de sugerir instalar aplicaciones de control parental, comparó el mundo de las redes sociales con un parque de diversiones. “Si bien es entretenido, no dejaría que mi hijo fuera solo a Fantasilandia porque tiene sus riesgos. Mismo aspecto pasa con las redes sociales, donde un adulto debe guiar al niño para explicarle las cosas que le llaman la atención y quiénes son las personas que sigue. Eso hará que en el futuro sepa utilizarlas de mejor manera”, indicó.

“Si sigo mujeres que pesan 40 kilos, evidentemente que estaré deprimida. Por eso aconsejo seguir a personas mucho más naturales, quienes dan un estímulo positivo a nuestras vidas”, Constanza Toro, influencer.

Finalmente, otra buena medida que pueden tomar los papás es dejar que sus hijos se aburran. “Es muy habitual ver a padres y padres comprar tablets o teléfonos para que sus hijos se entretengan. Pero el aburrimiento puede fomentar el proceso creativo, gracias al quiebre de las rutinas”, dijo el sociólogo Luis Silva.