Aborto: ¿qué pasa a las 14 semanas de gestación?

Nicolás Saá Muñoz, académico Facultad de Medicina UCSC

En relación con la reciente aprobación en la Cámara Baja sobre la idea de legislar el proyecto de ley que despenaliza el aborto hasta las 14 semanas de gestación, y entendiendo que esta es una problemática poliédrica, estimada y estimado lector, quisiera adoptar la perspectiva del feto, periodo comprendido entre la novena semana de gestación y el nacimiento.

¿Qué pasa en esta semana (14) para dejarla como límite para realizar un aborto? Todo y nada ¿Por qué todo? Se sigue la vorágine de cambio iniciados en la concepción, despliegue y repliegue de tejidos celulares, un continuum de metamorfosis en múltiples órganos, que el “orden de las palabras” no alcanza a englobar toda la belleza de los procesos involucrados.

Ya entre la semana 13 y 16 el feto pesa entre 60 a 200 gramos y mide entre 9 y 14 centímetros desde la cabeza hasta las nalgas, es decir, cefalocaudal (Langman, Embriología Médica, 13va edición). Ya a las 12 semanas los movimientos corporales se presentan (aunque la madre rara vez los siente) y entre la semana 14 y 16 se presentan movimientos respiratorios. Dedos de manos y pies bien desarrollados a las 11 semanas (Langman, Embriología Médica, 13va edición). Lo que describo con palabras es una pálida sombra de lo que realmente es el prodigioso proceso de la gestación. Por eso, el “orden de las palabras” no se corresponde con el “orden de la naturaleza”.

Y también no pasa “nada”, ya que “nada” se agrega a lo ya iniciado en la concepción, proceso gatillado por la unión de los gametos femenino y masculino, cuyo destino es transformarse en un ser humano que pueda sobrevivir a la vida extrauterina (lo único que necesita es tiempo para desarrollarse).

Ontológicamente, es decir, con relación a su ser no se agrega nada a su naturaleza en las semanas subsecuentes a la concepción, ya que, como resultado de la unión entre dos seres humanos, es lógica la obtención de otro ser humano (comparten la misma especie). Por lo tanto, es poseedor de la misma dignidad y los mismos derechos que sus padres. Y el Estado debe protegerlo dado su máximo grado de indefensión. Es un ser con una identidad diferente a su madre, tanto óntica como molecular, ya que incluso el sistema inmune de ésta debe realizar cambios en su tolerancia para recibir a su hija o hijo el cual tiene una expresión de antígenos (cualquier sustancia que produzca una respuesta inmune) diferentes a su progenitora.

Por lo tanto, desde la perspectiva del ser humano de 14 semanas, su desarrollo y crecimiento sigue a toda máquina y este límite artificial se propone en post de la seguridad técnica del acto abortivo ambulatorio, no quirúrgico.

No cabe duda de que la gestación es un continuo, se es un ser humano desde la concepción. Y como ser humano tiene derechos enraizados a su dignidad y por lo tanto la sociedad y el Estado debe proteger al que está por nacer. La defensa de los derechos humanos, como indica la académica de la Facultad de Derecho de la Universidad Finis Terrae señora Javiera Corvalán, “tiene que ser integral, coherente y para todas las personas, lo cual significa que debe efectuarse sin distinciones”. Distinción flagrante que se consuma con la aprobación de legislar la despenalización del aborto hasta las 14 semanas en nuestro país.