Claudia Sierralta Correa, pintora y escultora: “Nací rodeada de arte”

Estudió arte y diseño, se casó, hizo clases, se radicó en Concepción, tuvo cuatro hijos, se transformó en abuela y, en todo ese proceso, no ha dejado de cultivar su creatividad a través de colores, formas y materiales. Ha expuesto sus obras en Chile y el extranjero.

Cecilia Díaz R.


– ¿Cuál es la primera experiencia con el arte que recuerdas?

– En mi casa nací rodeada de arte. Casi no puedo precisar el momento, en ella se respiraba expresión, una búsqueda implícita de la estética por padre y madre.


– ¿Qué impronta dejaron en ti tu padre anticuario y tu madre diseñadora?

– Un mundo de cosas preciosas que te hablaban, llenas de formas y culturas diversas, épocas que te contaban historias, un espacio en que te rodeabas de ellas construyendo armonía y poesía. 


– Santiaguina de nacimiento y penquista por adopción. ¿De qué ciudad te sientes más cerca?
– He vivido casi la misma cantidad de tiempo en cada ciudad, he construido mi historia y mi familia en ambos lugares, de hecho, tengo dos hijos santiaguinos y dos penquistas. Creo que mi ritmo de vida se acomoda y goza mayormente de la inmediatez en las distancias, de un pulso más lento y pausado y un disfrute de la geografía en Concepción. Por otro lado, Santiago tiene a mi familia, lo que se torna en un atractivo imán. El lugar de mi infancia tiene un sitial trascendente. Creo que soy de ambos lugares.

La nobleza del óleo

– ¿Cuál es tu técnica preferida y con qué material prefieres trabajar?

– El óleo, creo que es el rey de la nobleza en su materialidad. Me encantan las posibilidades que brinda con su cuerpo y su expresividad, además, es un empaste que se logra tanto con espátula en lo grueso y espontáneo, como con un pincel en lo fino y detallado.


– ¿En Chile se puede vivir del arte?

– No es muy fácil, hay que ser profesional, ordenado, perseverante y auto gestionar en forma muy seria. De ese modo se puede construir una carrera y vivir medianamente de ella. Es difícil congraciar el “decir” con el “vender”. Hay que tener fuerza y convicción.

– ¿Cómo definirías el gusto de los penquistas?

– De una forma sencilla y apegada a la naturaleza, donde materiales como la madera y la piedra se hacen presentes.


– ¿A qué artistas admiras? ¿Por qué?

– A muchos, a los que son consecuentes y buscan evolucionar, aportando una verdad embellecedora. Me encantan los que pueden crear un mundo propio y encantar desde su vereda.


– ¿Los chilenos han sabido reconocer a sus artistas mujeres?

– Es un tema en desarrollo, que parte desde una sociedad en evolución. Creo que la mujer ha tenido una activa participación y más inadvertida dentro de la plástica en comparación a los hombres.


– ¿Consideras que tus obras son más de gusto femenino o masculino?

– Creo que no es asunto de género; es mayormente advertida por una sensibilidad que se encuentra indistintamente en cualquiera.


Legado de abuela

– ¿Has sentido deseo de bajarte del mundo últimamente?

– Es fuerte la angustia que generan las múltiples crisis actuales, tanto sanitarias, como ecológicas, humanas, políticas, etc. Más que nada siento una fuerte sensación de añoranza de que se instale una conciencia que permita mejorar y tener esperanza en una humanidad más amorosa y amable de unos con otros.


¿Eres una abuela tradicional o rompes esquemas con tus nietos?

– Trato de ser una abuela que les muestra diferentes caminos expresivos, en la música, en la pintura, en el arte en general, ellos entran a mi taller y pintan, experimentan la belleza en todos los ángulos que puedo mostrarles. Me esfuerzo por ello, además de disfrutar de una belleza pura y nueva, imperdible, juntos. Es mi legado, el que quiero dejarles, que lo conozcan y que enriquezcan su imaginario y la creatividad que equilibra la complejidad del ser humano. 

– ¿Qué hábito superficial te atreves a reconocer?

– No reconozco alguno en especial, tal vez comprarse alguna cosita bonita para ser feliz un rato.


– ¿La cocina es un espacio que dominas?

– Es cada vez más un lugar que amo y juego creando e inventando sabores, necesito crear en ese lugar. Desde ahí nacen colores, sabores, creaciones. Creo que mi pintura está íntimamente ligada a la cocina.


– ¿Un viaje inolvidable? ¿Dónde y con quién?

– Tailandia y una hazaña por el río Kwai, en unas balsas flotantes, por varios días y andanza en elefantes por el río, con unos muy buenos amigos.


– ¿Un libro imprescindible para ti?

– El diccionario de la RAE, los libros de Neruda.

– ¿En qué te ha cambiado la pandemia?

– En la valoración de los abrazos, los encuentros con las personas que queremos. En la valoración de la salud, en la conciencia de cuidarnos. Ha sido una vuelta a la esencia. A lo verdaderamente importante.


– ¿Qué desafío tienes pendiente?

– Una exposición en Croacia.


– ¿Qué nos espera después de la muerte?

– El amor.