Economista María Cecilia Cifuentes: “El mercado laboral es el desafío más complejo que tenemos como país”

Crítica del sistema de capacitaciones vigente en Chile, planteó que los subsidios a la contratación están en la dirección correcta, pero no pueden ser permanentes. La mayor productividad de los trabajadores y el desarrollo de las empresas deben permitir mejorar los sueldos, sostuvo.

Cecilia Díaz R.

El mercado laboral es el desafío más complejo que el país enfrentará en los próximos años. Desempleo femenino, automatización de procesos, capacitaciones y extensión de la etapa laboral son algunos de los factores que incidirán en un ámbito que requiere la coordinación del mundo público, del sistema educacional y del sector productivo. Una coordinación que hasta ahora está al debe, según la economista María Cecilia Cifuentes Hurtado. 

Formada en pregrado y postgrado en la Pontificia Universidad Católica de Chile y profesora de Economía de ESE Business School de la Universidad de Los Andes, expresa una opinión crítica sobre algunas políticas públicas que, en su visión, no han contribuido a optimizar la inserción laboral de los chilenos. Por ejemplo, la oferta de capacitaciones no considera la demanda de las empresas ni se enfoca en los segmentos que tienen mayor necesidad.

Sobre los efectos de la crisis sanitaria en el mercado laboral, conversó con Diálogo, oportunidad en que, si bien expresó algunas inquietudes, planteó un mensaje de optimismo: “La pandemia ha dejado mucho dolor, mucho sufrimiento, pero también muchas cosas positivas, por todos los cambios tecnológicos que se están produciendo. Yo creo que hay espacio que, si lo sabemos aprovechar, servirá para que el país salga ganando”, dijo. 

Retorno al trabajo

– ¿Qué análisis hace respecto de las últimas cifras de desempleo? Si bien no son tan altas, esconden una realidad de la que se habla poco que es la gran cantidad de gente que no está buscando trabajo.

– La cifra de desempleo no es un dato suficiente para analizar lo que está pasando en el mercado laboral. La última cifra de desempleo fue de casi un 10%, pero la verdad es que hay una cifra todavía muy grande de personas que antes de la pandemia estaban trabajando y hoy no están trabajando. Son alrededor de un millón de personas y no cualquier grupo. Eso es lo más complejo, porque de ese millón que no han vuelto al trabajo, la mayoría son mujeres y trabajadores más vulnerables. 

Puso el énfasis en el problema social que implica que estos sectores no hayan retornado al campo laboral, pues, aunque a corto plazo está resuelto gracias a las ayudadas estatales, éstas no pueden ser permanentes. “No hay recursos para eso y lo que nosotros vamos a necesitar es que la actividad económica sea capaz de generar empleos para todas esas personas que quedaron fuera del mercado. Yo creo que el desafío más complejo que tenemos como país en los próximos años es el del mercado laboral”.

Escasez de mano de obra

La escasez de mano de obra en ciertos sectores de la economía ha sido tema de análisis en el último tiempo. La académica planteó que “sobre todo en la construcción, la agricultura y en los sectores de trabajos de menores ingresos hay una escasez de mano de obra. Eso lo plantean esos sectores”. 

Al consultarle sobre las causas y si el Ingreso Familiar de Emergencia influye en esta situación, sostuvo: “Un factor que influye bastante son los colegios cerrados, que es un tema importante. Probablemente la gente también tiene algún temor y riesgo de contagiarse, eso también influye, pero el tener resuelta la situación de emergencia de corto plazo desincentiva la búsqueda de trabajo en el contexto en que estamos, en que las personas ven que tienen que hacerse cargo de los niños, de los adultos mayores, además está el riesgo, entonces, las ayudas generan un desincentivo a la búsqueda de trabajo”.

Indicó que el año pasado, a igual fecha y con riesgo de contagio más alto, no se evidenciaba tal escasez.

– ¿En los próximos meses es esperable ver cifras de desempleo más altas, porque mucha gente salga a buscar trabajo una vez que se acabe el IFE?

– Ese es el problema de estos subsidios, no es tan fácil quitarlos, porque efectivamente se va a quitar la ayuda y la gente no va a tener inmediatamente un trabajo, entonces, vamos a tener una situación complicada y, además, estamos en un período electoral. Es necesario sacar estas ayudas para que la situación fiscal no siga empeorando, pero también va a haber un tema social complejo y un tema político complejo. 

Añadió que, si las ayudas empiezan a disminuirse y eliminarse, “esas personas van a tener que salir a buscar trabajo y aquí es bien importante que el resto de las políticas ayude, porque hay muchas empresas que han iniciado procesos de automatización de funciones; eso es algo que no está pasando solo en Chile, sino que en todo el mundo”.

Comentó que el Fondo Monetario “hace poco sacó un estudio que plantea que es normal que después de situaciones de pandemia se aceleraran los procesos de automatización en las empresas tanto por el riesgo sanitario como también, porque hay menos interés de las personas en trabajar. Ahí puede darse una complicación, las personas ya habían sido de alguna manera sustituidas por otras formas de producción, por eso es muy importante todo lo que haga la política pública en procesos de capacitación, en subsidios a la contratación y en planes de inversión”.

– En ese sentido, ¿cuál es su percepción del trabajo que ha realizado el Sence? ¿Va en línea con lo que el mercado requiere? ¿Son adecuadas las capacitaciones que ofrece?

– El diagnóstico sobre los problemas que tiene el Sence está hace más de una década sobre la mesa. En el primer gobierno de Piñera, él encargó un estudio a una comisión de expertos, que lideró Osvaldo Larrañaga, y el diagnóstico está bien claro, la capacitación en Chile no está generando los aumentos de productividad que se necesitan en los trabajadores.

– ¿Qué problemas tiene?

– Tiene un enfoque basado en oferta y no en la demanda, en el sentido de que se dan los cursos que hay, pero esos cursos no son necesariamente las capacitaciones que las empresas necesitan. Se vio también que se necesitan cursos más largos que los que se están dando, se da mucho curso corto y el otro problema es que las capacitaciones están llegando a los trabajadores de ingresos medios y altos, no están llegando los recursos donde más se necesitan. Entonces, hay que hacer una modificación bien importante de la política de capacitación en Chile.

– Otro aspecto es aplicar innovación tecnológica para aumentar la productividad en las empresas y no sólo para reemplazar mano de obra, ¿cuál es su visión al respecto?

– Desde que se inició la Revolución Industrial que existe este temor de que las máquinas van a reemplazar el trabajo humano, y en la práctica no ha pasado, lo que ocurre es que efectivamente aumenta la productividad y se necesita otro tipo de trabajadores, otro tipo de funciones, pero nunca ha pasado que la automatización de procesos, que la industrialización termine con enormes masas de personas sin trabajo. Eso la verdad no ocurre.

– Entonces, ¿qué sucede?

– Cambian los tipos de trabajo y ahí es súper importante el rol que tengan tanto la educación como la capacitación; yo creo que es ahí el problema que tenemos, tanto en la educación básica, media y después en la educación técnica hay déficits. Esas son cosas que necesariamente hay que modificar, trabajos van a haber, de hecho en este momento hay escasez de mano de obra en bastantes segmentos, se necesitan trabajadores, pero esos trabajadores tienen que ir aprendiendo oficios distintos producto de este proceso de cambio, entonces, aquí se necesitan apoyos, subsidios del Estado, pero también es importante el rol que puedan cumplir las empresas, sobre todo las empresas más grandes, que de alguna manera consideren como parte de su responsabilidad social empresarial, capacitar a sus trabajadores en funciones distintas. 

– ¿Falta mayor coordinación entre el mundo público, la educación y el sector productivo?

– Así es y ese es un déficit que existe hace mucho tiempo en Chile, siempre se mira el modelo alemán, que esto lo tiene súper bien resuelto. 

– ¿Los sistemas duales?

– Los sistemas duales, donde se les da un rol muy importante a los sindicatos, que sería un aporte que acá también podrían hacer los sindicatos, en el sentido de que haya una coordinación entre sindicatos, empresas e instituciones educativas para ir avanzando en esta idea de que se capacite en lo que realmente se necesita.

– ¿En qué áreas se van a requerir más profesionales o personas capacitadas en oficios?

– Es bien difícil decirlo, lo que yo he visto es que hay un déficit muy claro en Chile en técnicos en materias computacionales, eso es lo que dicen las empresas, no encuentran gente para esa área. En el área científica también hay déficit, y hay ciertos sesgos en las personas que tienden a pensar que ese tipo de trabajos son aburridos, son monótonos y la verdad es que para nada y, además, esto lo veo sobre todo como mujer, estos trabajos más tecnológicos, tienen la enorme ventaja de que se puede teletrabajar, y eso los hace muy compatibles con la familia, con el cuidado de los niños, entonces creo que ahí, hay un espacio bien importante. 

La economista concluyó: “De las cosas buenas que nos dejó la pandemia, nos ha demostrado que muchas personas pueden trabajar desde sus casas, y eso genera ahorro de tiempo, de costo de transporte, hace más fácil para esas personas compatibilizar roles, yo creo que ahí se están generando elementos positivos”.