Aprendizaje en pandemia: tarea pendiente

Datos de la Agencia de la Calidad de la Educación hablan de alarmantes resultados en la etapa escolar durante 2020, con baja retención de contenidos y dificultades socioemocionales en alumnos de educación básica y media.

Érico Soto M.

Aulas vacías y clases en formato online por casi un año y medio, fueron el panorama que se instaló en los establecimientos educacionales del país durante el apogeo de la pandemia. El diagnóstico: baja retención de contenidos y dificultades socioemocionales. Cifras preocupantes de acuerdo a lo que muestra la Agencia de la Calidad de la Educación al respecto de resultados en la etapa escolar durante 2020.

El estudio “Diagnóstico Integral de Aprendizajes (DIA)” consideró a 7 mil colegios: alumnos entre sexto básico y cuarto medio obtuvieron bajos resultados en base al currículum priorizado durante 2020, y con un dato preocupante: en la medición de matemática (Segundo Medio) los alumnos aprendieron solo un 27% de los contenidos.

A esto se suman los resultados en el aspecto socioemocional, donde un 70% de los estudiantes manifestó dificultades para expresar sus emociones. Cifras que se tradujeron en informes remitidas a las distintas unidades educativas, detallando las condiciones en que llegaron los alumnos al iniciar el año académico 2021, y que representan nuevos desafíos para recuperar el terreno perdido.

Recuperación

El Dr. Marcelo Careaga, académico de la UCSC, apunta a que en el contexto de las demandas emergentes asociadas a la pandemia, las primeras adaptaciones de los sistemas educacionales se concentraron en implementar modalidades de educación en línea (e-learning), soportadas en sistemas de comunicación sincrónicos (Zoom, Skype, Hangouts, otras) y en plataformas asincrónicas (Moodle-EV@, Blackboard, otras), migrando rápidamente desde los contextos presenciales del currículo situado hacia contextos virtuales de un currículo distribuido. Sin embargo, advierte que “ni el sistema educativo, ni las universidades, ni las escuelas, ni los profesores y estudiantes, ni los padres o apoderados, estábamos suficientemente preparados para asumir estos cambios tan abruptos y desafiantes. Se revelaron brechas digitales en equipamiento, conectividad y en las habilidades digitales necesarias, para innovar las formas de enseñar y de aprender en modalidades en línea”.

A partir de demandas de nuevas formas de enseñar, aprender y evaluar, Careaga considera que se evidenció una ausencia de ajustes pedagógicos necesarios para una docencia virtual, ni redefinición de roles, reflejándose una tendencia a reproducir una pedagogía pensada y diseñada para un currículo situado (presencial) la cual fue ejecutada en modalidades de enseñanza a distancia (virtual) ya a la vez, se traspasaron algunas funciones pedagógicas al hogar, ante las cuales tampoco los padres o apoderados estaban suficientemente preparados. 

“Los aprendizajes no se recuperan, ya que los logros de aprendizaje se obtienen, pero no se pierden: no se puede recuperar algo que no se ha logrado. El problema es otro: cómo se enseña y cómo se aprende en contextos virtuales, cómo se desarrollan habilidades para el siglo XXI, cómo se aprende en contextos colaborativos conformando Comunidades Virtuales de Aprendizaje. En un error pretender medir resultados de aprendizaje con pruebas estandarizadas tradicionales, en contextos tan excepcionales como lo es una pandemia”, señala Marcelo Careaga.

Asimismo, el académico de la UCSC enfatiza que “hay que capacitar a los profesores en Educación Híbrida, en aspectos pedagógicos, metodológicos, didácticos, evaluativos, operativos y tecnológicos, para que realicen una docencia con tecnologías de manera adecuada. Hay que dotar a los niños y jóvenes de tecnología y conectividad básica que garantice que pueden aprender a distancia. Hay que apoyar a los padres y apoderados, pedagógica y sicológicamente, para que apoyen de manera eficaz a sus hijos a niños(as) y jóvenes a cargo”.

“Junto a la Dirección de Educación Pública elaboramos un instrumento para medir la condición socioemocional de los alumnos y los resultados son alarmantes”. Magdalena Vergara, directora ejecutiva de Acción Educar.

Desde Acción Educar, la directora ejecutiva Magdalena Vergara sostiene que la recuperación de aprendizajes es un trabajo de largo plazo: “Durante este año el Mineduc lleva adelante el plan “Chile se recupera y aprende”, a través del cual se busca recuperar y nivelar aprendizajes de todos los estudiantes, permitiendo a los profesores tomar medidas conforme a los resultados de la prueba diagnóstica que realiza la Agencia de la Calidad y avanzar conforme al currículum priorizado. A nivel internacional las estrategias han sido diversas, en el caso de Inglaterra se ha llevado adelante un sistema de tutorías, otros como en Estados Unidos y Francia se han realizado cursos de verano, talleres, entre otros”.

Consecuencias

Sobre las consecuencias que esta situación trae para los estudiantes, Magdalena Vergara señala que la pandemia ha tenido graves efectos en los niños y jóvenes del país, provocando incluso el cierre de escuelas y jardines, afectando aprendizajes también en lo socioemocional y nutrición. 

“Respecto a lo socioemocional, desde Acción Educar junto a la Dirección de Educación Pública elaboramos un instrumento para medir la condición socioemocional de los alumnos y los resultados son alarmantes. En el caso del Servicio Local de Educación Pública de Chinchorro, los estudiantes de diversas edades indican estar experimentando emociones negativas, cuestión que aumenta a medida que avanzan en edad, llegando a niveles preocupantes en III y IV Medio, en que un 73% reporta emociones que los expertos asocian a una sintomatología depresiva. Por último, también se han visto afectados en su salud física, la prevalencia de obesidad en escolares aumentó de 23,5% a 25,4% entre 2019 y 2020”, indica Vergara.

René Lagos, director académico de Universidad de Las Américas, no observa consecuencias a medida de la adaptación y actualización del currículo, incorporando competencias y resultados de aprendizaje que el nuevo escenario post-pandemia presentará. 

“Veo consecuencias más complejas en la dimensión emocional de los seres humanos. Retomar las clases no significa que todo volverá a ser como antes”. René Lagos, director académico de Universidad de Las Américas.

“Para esto se precisa generar las instancias para renovar los currículos de todas las carreras, evaluando bien las condiciones de borde (perfiles de ingreso y egreso). Veo consecuencias más complejas en la dimensión emocional de los seres humanos. Retomar las clases no significa que todo volverá a ser como antes…, si las IES no entienden esto, pueden provocar un grave daño emocional en niños, jóvenes y adultos”, señala Lagos.

Presencialidad

Sobre la importancia de retomar las actividades en forma presencial, el académico de UDLA que es relevante tanto para lograr un mejor proceso de enseñanza y aprendizaje, en especial en los niños más pequeños, y también para el desarrollo de diversos ámbitos: “Así como la sociabilización, la formación de la personalidad, entre otros, la escuela representa un espacio protector para muchos niños, tanto en su integridad psíquica, como su salud física en cuanto a alimentación, higiene, etcétera”.

El Dr. Marcelo Careaga, de la UCSC, añade que los niños(as) y jóvenes necesitan desarrollar su sociabilidad, necesitan interactuar con sus compañeros(as), por necesidades emocionales, de identidad y de comunicación. Para esto, la presencialidad les aporta espacios proclives para realizar acciones y comportamientos que se basan en las dinámicas de grupo, en el estar con los otros(as), consiguiendo desarrollar sentidos de identidad y de pertenencia.

“Para lograrlo, en contextos de pandemia, es conveniente implementar modalidades híbridas de enseñanza y aprendizaje. En estas modalidades, se combinan espacios presenciales con espacios remotos, donde se realizan, de manera combinada o mixta, las prácticas pedagógicas de enseñanza y aprendizaje. En esta modalidad, una cierta cantidad de estudiantes interactúan de manera directa con sus profesores en aulas tradicionales y otros estudiantes, al mismo tiempo, se encuentran comunicados de manera remota intermediados por Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). Esta forma de educación, se puede aplicar cuando existen las condiciones de salud pública que cautelen impedir contagios”, concluye.