Paz Macaya, jefa de Unidad de Epidemiología Hospital Las Higueras: “Tenemos que acercar la vacuna a las personas y no al revés”

Es necesario facilitar el acceso instalando puntos de vacunación en diversos espacios públicos para mejorar la cobertura en el segmento de 20 a 40 años, que no tiene internalizada la relevancia de la inmunización, sostiene la epidemióloga.

Cecilia Díaz R.

Muchas preguntas aún sin respuesta e información en construcción. Esa es la realidad que hoy se vive frente a la pandemia por Covid 19. No obstante, hay algunas certezas. Una de las más relevantes es que la vacunación, en mayor o menor grado, contribuye a disminuir los contagios y el riesgo de enfermedad grave. Por eso resulta fundamental acercar las vacunas a la población, comenta Paz Macaya Aretxabala, jefa de la Unidad de Epidemiología del Hospital Las Higueras.

Bioquímica de profesión y magíster en Salud Pública con especialidad en Epidemiología de la Universidad de Chile analiza la adhesión de los distintos grupos etarios a la inoculación. Dice que los adultos mayores han tenido un buen comportamiento y que diversos factores han influido en la menor cobertura que se ha evidenciado en el segmento de 20 a 40 años. El desafío es convocarlos. 

– ¿Por qué, a pesar del avance en el proceso de vacunación, los casos no han disminuido como se esperaba?

– No han disminuido lo que a uno le gustaría, pero sí se ha notado un efecto conjunto entre la vacuna y la cuarentena. Hemos dicho desde el comienzo que la vacunación es un muy buen aporte a la disminución de casos, pero no es lo único que hay que hacer, hay que mantener las medidas de distanciamiento y de uso de mascarilla, porque todavía la cobertura que tenemos no es completa, mientras no tengamos del orden de un 80 a 85% de personas vacunadas con las dos dosis no se verá el efecto rebaño y no disminuirán de forma sustantiva los casos. De hecho, lo que hemos observado es que alrededor del 75% de las personas que ocupan una cama UCI, con datos al 20 de junio, no estaban vacunadas.

– ¿Es un dato regional o nacional?

– Regional, del Hospital Las Higueras

– Se ha planteado que un factor podría ser la vacuna que estamos usando, puesto que países como Estados Unidos e Israel, que han vacunado con Pfizer mayoritariamente, han tenido una mejor respuesta, ¿considera que es un factor?

– No, las dos vacunas han probado ser bastante buenas en términos de la protección, pero insisto en que la vacuna no evita que te enfermes, la vacuna es un fármaco que induce inmunidad, pero que no hace que no te enfermes de coronavirus, lo que hace es que cuando te enfermas lo haces de una manera leve, con menos complicaciones, aun así, en cualquiera de las vacunas, hay un porcentaje de personas que igual hace un cuadro grave.

– ¿Influye el factor estacional? Si consideramos a los países europeos que en primavera – verano han disminuido los casos.

– No se nota a nivel mundial que haya una presentación estacional del coronavirus. De hecho, tuvimos brotes en julio del año pasado, nuestro segundo brote partió en diciembre y el tercero, a fines de marzo y comienzos de abril. Por lo tanto, no ha estado asociado a condiciones climáticas como en el caso de la influenza, por ejemplo. Las enfermedades con virus invernales como la influenza, el adenovirus, el virus sincicial respiratorio y otros sí tienen una presentación estacional y por eso nos vacunamos en marzo, pero este virus tiene un comportamiento que no está asociado a las temperaturas de manera tan importante. Al comienzo, los países estaban en distintas etapas, otoño, invierno, primavera, verano e incluso en el Caribe que no tiene estaciones tan marcadas como nosotros, el coronavirus no ha hecho excepciones.  No hubo menor cantidad de casos en países calurosos; Brasil tiene la primera tasa de mortalidad a nivel mundial, siendo un país que no tiene estaciones tan marcadas. El virus hasta ahora no ha mostrado comportamiento estacional.

– Aparte de las acciones que debe cumplir cada persona, ¿qué medidas se deben tomar para controlar la pandemia?

– La vacunación es lo más importante, por eso las autoridades tomaron una decisión bien polémica, que ha tenido detractores e impulsores, que es el pase de movilidad. Desde el punto de vista epidemiológico, no es correcto el pase de movilidad, pero por otro lado generó un aumento en la cantidad de personas que se vacunan.

Diferencias etarias

Paz Macaya reconoce que un aspecto positivo del pase de movilidad fue el incentivo a vacunarse. “Aumentó la tasa de vacunación, no al ritmo que tuvimos al comienzo, porque los que mejor se portaron fueron los adultos mayores, que fueron bastante ordenados y anduvimos muy rápido los primeros dos o tres meses de vacunación, pero luego se estancó en la población de entre 40 y 60 años, que no acudió, por razones de trabajo, de horarios, o muchos pensaron que la vacuna era para los viejos y no para los jóvenes”. 

– Además los adultos mayores tienen más internalizado vacunarse, lo hacen todos los años contra la influenza.

– Hay una cuestión que no siempre se visualiza, los adultos mayores vivieron en una época histórica, hace 60 años, en que las vacunas fueron la solución a muchas enfermedades de manera muy importante, sarampión, tuberculosis, viruela, poliomielitis, una serie de enfermedades que en esos tiempos mataban a muchos niños y, por lo tanto, para ellos y sus familias cuando aparecieron las vacunas, fueron soluciones reales a la mortalidad por virus para los cuales no teníamos vacunas. Las paperas eran un tema, la poliomielitis, muchos niños quedaban con parálisis, con discapacidades severas por enfermedades que existieron cuando ellos eran niños o jóvenes, afectaron a sus hermanos o a personas que conocían. Tienen eso en su cultura.

La epidemióloga comenta que después “tenemos un grupo etario que dejó de vacunarse alrededor de séptimo u octavo básico. En el grupo de más de 20 y menos de 60, las vacunas no son un tema importante, no están cerca de ese mundo y las mamás no tienen influencia en ese aspecto”.

– Y además están más expuestos a noticias falsas y mitos que han surgido en torno a las vacunas.

– No, nosotros creemos que no tiene que ver con eso, sino que más bien que están alejados del mundo de las vacunas, y además las vacunas están alejadas de los lugares donde ellos trabajan y hacen sus actividades cotidianas.

– Entonces, ¿es problema de acceso?

– Pensamos que hay un problema de acceso evidente, porque pedir permiso para irte a vacunar y, además, si no lo tengo incorporado como algo importante en mi vida diaria, se juntan esos dos factores, más allá del hecho de pensar si la vacuna es buena o mala. En las campañas de influenza este grupo etario no es objetivo.

Admite que no han sido capaces de “hacerles ver lo necesario que es que se vacunen, nos está llegando mucha gente joven a las urgencias y a la UCI, más que gente mayor, a pesar de que los mayores se han mantenido en un porcentaje, pero está llegando más gente joven complicada y, particularmente, un grupo que destaca como de riesgo es el obeso y nosotros tenemos una gran cantidad de gente adulta joven y adulta mediana, que tiene obesidad o sobrepeso”.

– ¿Por qué el obeso es un paciente de riesgo?

– Porque el obeso junta patologías, es sedentario, habitualmente hace poca actividad física, come mal y si le agregas a eso un problema respiratorio, tiene ya el cuerpo estresado. Cuando está de espalda, el peso de la grasa abdominal comprime la cavidad toráxica, por eso se nos complican en términos de que su capacidad respiratoria y su capacidad cardiovascular son peores que las de un joven o de un adulto delgado, ni siquiera en buenas condiciones físicas.

Trazabilidad

– El otro aspecto relevante es la trazabilidad, ¿cuál es su evaluación?

– Se ha ido mejorando, pero es un tema difícil, dependemos de que las personas nos digan con quiénes estuvieron, dónde estuvieron, qué riesgos corrieron, no todos están dispuestos a entregar información fidedigna, decir que estuviste en una fiesta con tus amigos no es algo que la gente quiera hacer, porque teme recibir algún tipo de sanción. No toda la gente dice la verdad en las entrevistas epidemiológicas.

También plantea que no todos saben “qué es un riesgo, ¿estuve con mascarilla?, ¿me la puse bien?, ¿cómo tengo que usarla?, ¿cuánto rato? La evaluación de riesgo de las personas que entrevistamos tampoco es tan confiable, hay que explicarles muy bien”. 

Admite que en trazabilidad se han hecho esfuerzos enormes en algunos municipios, “en otros no es tan así, porque se necesitan recursos, hay que tener trazadores que sepan hacer entrevistas, hay que tener residencias sanitarias, eso está resuelto, pero también hay que tener personas dispuestas a cumplir con las indicaciones de aislamiento”.

Nuevas variantes

Un tema de preocupación es el surgimiento de nuevas variantes y la posibilidad de que las vacunas en uso no sean tan efectivas para prevenir el contagio. Paz Macaya dice que “son más contagiosas, no han hablado de cuadros más graves por estas variantes, pero sí son más contagiosas, más transmisibles, vamos a tener más enfermos”.

– ¿Cuál es la efectividad de las vacunas con estas nuevas variantes?

– No hay certezas de si las vacunas que estamos usando a nivel mundial, no solo en Chile, tienen efecto sobre estas variantes, de hecho, se está pensando en dar una tercera dosis, pero en Covid estamos aprendiendo todos los días, la ciencia ha ido muy rápido, pero todavía no está todo dicho y no están todas las respuestas, es una enfermedad que lleva con nosotros un año y seis meses. Es una enfermedad nueva, es un virus nuevo, que actúa de una manera diferente, y hemos ido aprendiendo en un año y medio mucho más de lo que aprendimos de otras enfermedades mucho más antiguas. En VIH todavía no hay vacuna, en sífilis todavía no hay vacuna, la gente se olvida de esas cosas.

– ¿Está de acuerdo que sea obligatoria?

– A los chilenos parece que nos gusta lo obligatorio, el voto obligatorio, la vacuna obligatoria, pero si es obligatoria, tendría que haber alguna sanción, es difícil que sea obligatoria y no puedas tomar medidas.

– ¿Incentivos entonces?

– Sí, usar mucho el incentivo de grupo, que la familia, los amigos, los compañeros de trabajo te convenzan de lo importante que es la vacuna. Tenemos que acercar la vacuna a las personas y no al revés, no las personas a la vacuna. Ahí estamos fallando, porque la vacuna debería estar en muchos lugares públicos, en el centro, en los malls, en la plaza, en todos los lugares donde podamos mantenerla a una temperatura adecuada y podamos tener lo mínimo para poder hacer seguro el proceso. Me perturba ver a gente horas haciendo filas, al sol, al frío, a veces no tienen tiempo. Debemos hacer esfuerzos para que las vacunas lleguen a los centros deportivos, a las juntas de vecinos, a lugares donde la gente pueda ir en horario cómodo y expedito.