Necesidad y actualidad de la Doctrina Social de la Iglesia

¿Por qué elaborar una doctrina sobre “lo social” si, como enseña la Gaudium et spes,”la misión propia, confiada por Cristo a su Iglesia, no es ciertamente de orden político, económico o social (…) sino de orden religioso”?  Para la Iglesia en cuanto “madre y maestra”, “educadora de los pueblos” (Juan XXIII), nada de lo humano le es ajeno, por ende, no olvida que el hombre es por naturaleza un ser social que nace y se desarrolla en la sociedad, y, en consecuencia, es “necesariamente fundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales” (Mater et Magistra 219). 

Las razones y circunstancias por las que la Iglesia elaboró formalmente una Doctrina Social hace más de 115 años, se encuentran todavía vigentes y, en algún sentido, aumentadas y corregidas. Temas y/o problemas como la relación entre el capital y el trabajo, el salario justo, el desarrollo integral, la dignidad de la persona, el valor de la vida humana, la libertad, el rol del Estado, el fin de la política, la democracia, la vida económica o la educación, siguen siendo ampliamente discutidos. Como la DSI tiene una palabra que decir sobre la naturaleza, las exigencias y las condiciones para el verdadero desarrollo humano, denuncia y condena los obstáculos que se oponen a él. 

En este contexto, el desafío de hacer “pasar a los hombres de condiciones de vida menos dignas a más dignas” (Pablo VI), sigue plenamente vigente, y requiere asumir al menos tres grandes desafíos. El primero es de orden intelectual, y se trata de conocer, comprender y profundizar en la DSI. Pero no es fácil, pues como señalaba el Papa Francisco, “hoy los documentos no despiertan el mismo interés que en otras épocas, y son rápidamente olvidados”. 

El segundo desafío de orden moral, nos interpela a  vivir conforme a los principios de la DSI, vale decir, a “predicar y practicar”. Cómo no recordar a San Agustín: “¡¿Tiempos malos?! ¡Tiempos difíciles!, dicen los hombres. Vivamos bien y los tiempos serán buenos. Los tiempos somos nosotros: tal cual somos nosotros, tales son los tiempos”.

El tercer desafío de orden político, entendiendo lo político, como una prudente preocupación por el bien común, se proyecta en: a) pensar los grandes problemas del país a la luz de la DSI, y en b) ofrecer buenas y nuevas soluciones a viejos problemas, como la pobreza, la desigualdad, el sub desarrollo, la crisis medioambiental, la crisis de la educación, las violaciones a la dignidad humana, etc. 

La USS, en coherencia con su misión de formar a un buen profesional, un buen ciudadano y a una buena persona, y fiel a su sólida vocación pública, ofrece un Magíster en DSI a la comunidad, como una instancia académica conducente a reflexionar sobre los grandes problemas y desafíos que enfrenta nuestro país. De esta manera, el estudiante podrá conocer  y dialogar sobre las grandes directrices y principios orientadores de la DSI, entre otros, el bien común, la solidaridad, subsidiariedad y la dignidad de la persona humana.   

Eugenio Yáñez Rojas

Director del Magíster en Doctrina Social de la Iglesia

Universidad San Sebastián