La hora del hidrógeno verde

Con proyectos a nivel país y la academia volcada al desarrollo de energías limpias, la utilización del H2V proyecta su puesta en práctica en áreas como electromovildad, industria y reconversión de plantas a carbón y gas, entre otras.

Érico Soto M.

El hidrógeno verde llegó para quedarse. Y aunque Chile no fue pionero tanto en su puesta en marcha como en experiencias tempranas de su uso a nivel mundial, los generosos recursos del país y su potencialidad en aplicaciones industriales locales proyectan un enorme futuro ligado a este biocombustible. Y la Región del Biobío toma la delantera en proyectos, aplicación práctica y participación de la academia.

Por esta razón, a nivel nacional existe una estrategia de hidrógeno verde, liderada por el Ministerio de Energía y definida como una política de largo plazo que establece las ambiciones del país para crear una nueva industria para la nación. 

Benjamín Maluenda, jefe de Unidad de Nuevos Energéticos en el Ministerio de Energía, con respecto al hidrógeno verde admite que somos un país distante a los mercados de consumo y con un mercado interno con poca demanda con respecto a otros países: “Entonces tenemos desafíos que superar, pero de todas maneras la oportunidad está, es clara y el mundo se dirige hacia allá. Está en manos de nosotros de trabajar juntos para que sea algo concreto, que genere crecimiento, empleo e inversión en el país”.

Cómo se obtiene

La principal ventaja del hidrógeno verde es que propone una economía libre de emisiones de CO2, con energía más eficiente y sostenible, a través de un proceso químico conocido como electrólisis, mediante el cual se consigue separar el hidrógeno del oxígeno que hay en el agua, utilizando corrientes eléctricas.

Estas corrientes eléctricas hacen que se divida el hidrógeno del oxígeno. Gracias a esto obtenemos un combustible proveniente de fuentes renovables, y que, además, permite su almacenamiento, transporte y uso.

“Tenemos la posibilidad de almacenar electricidad renovable de forma química, lo que hoy es difícil, porque la almacenamos en forma electroquímica en baterías, la ponemos en altura en embalses, o un poco en calor. Usar el hidrógeno como portador de energía es algo complemente nuevo y solo tiene sentido hacerlo ahora que los precios en la electricidad renovable están bajos. Se ha hecho, pero recién ahora está la posibilidad de transportar energía y almacenarla en forma del hidrógeno, y si lo hacemos con electricidad renovable, se llama verde”, explica Erwin Plett, Embajador del Hidrógeno Verde de Chile. 

“Lo que hacemos es lo mismo que hacen las plantas, y nos guardamos el hidrógeno. Cuando es difícil de transportarlo, sí lo podemos pegar una molécula de nitrógeno, que es amoníaco, o lo pegamos en una molécula de carbón, y lo llamamos metanol. Hay diferentes formas de envasar. En el fondo, lo que queremos es almacenar energía, porque la demanda de energía es fluctuante”, añade Plett. 

“Hay que generar experiencias tempranas en el país, y particularmente nosotros en el Biobío, evaluar el desempeño de estos equipos, operación, mantenimiento, eficiencia e información propia del territorio”. Dr. Guillermo Ramírez, académico UCSC.

Usos

La energía solar del norte y la eólica del sur del país anticipan un futuro expectante para el hidrógeno verde en Chile. Entre sus aplicaciones, se espera que pueda ser utilizado como complemento y uso de gas natural y electromovilidad. Entre las ideas preliminares, se proyecta que pueda abastecer a la industria y reconversión de plantas a carbón, mientras que en electromovilidad podría llegar a ser usado en buses y camiones pesados, con tecnología de celdas de combustibles. 

“El uso del hidrógeno como combustible no es nuevo: la tecnología existe desde hace décadas y se ha propuesto en diversas industrias. Sin embargo, la caída de costos de las energías renovables intermitentes, y el escalamiento industrial de la tecnología de electrólisis permite masificar la generación de hidrógeno verde, generado mediante energías renovables”, señala Eduardo Bitran, presidente del Club de Innovación.

El Dr. Guillermo Ramírez, académico de la Facultad de Ingeniería de la UCSC, entre las potencialidades que observa, señala que “Chile tiene un montón de energía renovable, destacado en foros internacionales por su gran potencial, mercado interno y posibilidades de exportar. Hay que generar experiencias tempranas en el país, y particularmente nosotros en el Biobío, evaluar el desempeño de estos equipos, operación, mantenimiento, eficiencia e información propia del territorio”.

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Iniciativas

Desde la región del Biobío, ya existe en marcha un proceso para elaborar la hoja de ruta de este biocombustible, a través del proyecto “Alianza Estratégica Hidrógeno Verde para el Biobío”, que cuenta con apoyo del FIC regional, y que integra a actores regionales provenientes de la industria, entidades de educación superior, gremios, sociedad civil y gobierno.

“El principal objetivo de acercar a la comunidad conocimientos fundamentales básicos sobre el hidrógeno verde”. Paola Cárdenas, jefa Unidad Hidrógeno Verde Instituto de Investigaciones Tecnológicas UdeC. 


El proyecto fue presentado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, y tiene como objetivo general posicionar a la región del Biobío como un polo tecnológico y productivo de hidrógeno verde, promoviendo iniciativas colaborativas de investigación, innovación y fortalecimiento del capital humano que faciliten la inversión en la cadena de valor y contribuyan a la competitividad, eficiencia energética y mitigación de emisiones de CO2 en la macrozona centro-sur de Chile.
La alianza está asociada a todas aquellas entidades interesadas en proyectos de hidrógeno verde y explora aquellos de interés común, con el fin de formar consorcios tecnológicos que impulsen proyectos competitivos en el corto y mediano plazo.

“En este momento estamos trabajando en el reconocimiento de oportunidades de negocio en torno a hidrógeno verde y una hoja de ruta que visualizará aquellos proyectos de interés común para nuestra región. Además, se dictará un segundo curso en seguridad del hidrógeno, específico para las brigadas de bomberos y otro para las entidades asociadas. Y por último, en la línea de generar contenido abierto hacia la comunidad, será presentado un manual de hidrógeno verde con un formato de infografías que tiene como propósito ofrecer a los lectores una alternativa más ilustrativa a las fuentes de información tradicionales, con el principal objetivo de acercar a la comunidad conocimientos fundamentales básicos sobre el hidrógeno verde”, afirma Paola Cárdenas, Jefa de la Unidad de Hidrógeno Verde del Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IIT) de la UdeC. 

Desde la academia

La estrategia de hidrógeno verde había sido lanzada en la región del Biobío desde la Universidad Católica de la Santísima Concepción, entidad que reúne a académicos y proyectos en torno a una MicroRed, infraestructura tecnológica que permite la difusión, docencia e investigación aplicada en energías renovables, y que cuenta con módulos fotovoltaicos, inversores, sistemas de seguimiento solar y generadores eólicos, además de permitir distintas configuraciones de redes eléctricas.

“Comprometimos el uso de hidrógeno verde de dos formas: aplicaciones de movilidad eléctrica y estática (respaldo energético). Esto a través de celdas de combustible que se instalarían en vehículos eléctricos, para pilotear su uso en electromovilidad; y también en celdas de combustible para aplicaciones estáticas, de respaldo energético, como baterías que generen electricidad”, indica Guillermo Ramírez, académico encargado del proyecto.

Para seguir explorando los desafíos del hidrógeno verde, la UCSC se adjudicó fondos del gobierno regional (FNDR) por un total de $643.133.000 para el proyecto “Construcción planta de hidrógeno verde para aplicaciones industriales en la Región del Biobío de la UCSC”, que pretende generar un impacto significativo y crear desarrollo de capital humano en temas de aplicaciones vinculadas al hidrógeno, vinculando la academia y la industria.

Antonio Brante, Vicerrector de Investigación y Postgrado de la UCSC, señaló que “es un hito significativo para la Universidad, pero también para la Región del Biobío. Como Institución nos vamos consolidando en ser un referente a nivel nacional y local con respecto al hidrógeno verde y su aplicación industrial. La ventaja de esta iniciativa es que apunta a solucionar problemas reales de la industria a través de pilotaje de distintas tecnologías, por lo tanto, es uno de nuestros proyectos más importantes en el área de energía y desarrollo sustentable”.