La hora de las regiones: Convencionales constituyentes y descentralización

De camino hacia la nueva Constitución, se instala el debate acerca del rol que debiera tener la división administrativa del país y las eventuales modificaciones que proponen quienes redactarán la Carta Magna. Cuatro constituyentes electos, abogados, del distrito 10, abordan las implicancias y desafíos que vienen para las regiones: Rocío Cantuarias, Amaya Álvez, Andrés Cruz y Tammy Pustilnick.

Por Érico soto M.

Tammy Pustilnick, abogada (Independientes del Biobío por una Nueva Constitución)

-¿Cuál será el rol que debieran tener las regiones en la nueva Constitución?

-Debemos avanzar a un Estado unitario regional donde se reconozca a las regiones como unidades políticas, estableciendo un modelo de descentralización política, administrativa y fiscal, reconociendo la autonomía a las entidades territoriales existentes. 

-¿Qué se obtiene con la descentralización?

-Yo soy optimista en cuanto a los avances y beneficios que una real descentralización puede generar para nuestro país y cada uno de sus territorios. Nos permite enmendar la desigualdad territorial; avanzar de la mera administración a una real gobernanza regional y comunal. Promueve la participación ciudadana desde los territorios, autonomía fiscal, reconocimiento de la plurinacionalidad y políticas públicas que se hagan cargo de la realidad sociocultural heterogénea de las personas, sociedad y territorio nacional.

-¿Concuerda con la idea de sesionar en regiones?

-Sí, por lo mismo, si queremos avanzar a una descentralización efectiva de nuestro país y que ello quede plasmado en la Nueva Constitución el primer paso correcto es descentralizar la redacción de la Nueva Constitución, promoviendo que el trabajo de la Convención Constitucional no sea únicamente en la Región Metropolitana. 

Rocío Cantuarias, abogada (Evópoli, Vamos por Chile)

-¿Cuál será el rol que debieran tener las regiones en la nueva Constitución?

-Un rol muy importante si queremos impulsar una descentralización eficiente. Partimos de una indiscutible premisa de que nuestro país está centralizado. Tanto en las organizaciones públicas como en las privadas. El nivel de centralismo es tan exagerado que atenta contra las posibilidades de desarrollo y progreso del país en su conjunto. Tenemos que tener presente que Chile es un país unitario y, en mi opinión, como forma de estado, debe seguir siendo unitario. No creo que la solución pase porque Chile se convierta en un estado federal. Eso me parece que es más bien una excusa para seguir haciendo crecer el estado, y a los burócratas.

-¿Qué se obtiene con la descentralización?

-Se obtiene una mejor administración y un mejor uso de los recursos públicos. Las regiones son y deben seguir siendo un motor importante de desarrollo nacional…. Pueden serlo aún más. Esto se traduce en concreto en un mejor estándar y calidad de vida para los millones de chilenos que no vivimos en Santiago.

¿Concuerda con la idea de sesionar en regiones?

Absolutamente. Y desde el punto de vista práctico, también el traslado de servicios y empresas a las regiones. Presencia de las actividades productivas que desarrollan o fiscalizan, o de las que se preocupan y controlan. El Ministerio de Minería debe estar en la zona norte; Conaf en nuestra región, por ejemplo.

Andrés Cruz, abogado (Independiente, Lista del Apruebo)

-¿Cuál será el rol que debieran tener las regiones en la nueva Constitución?

-Hay que mirarlo desde cómo van a intervenir los territorios en el proceso de redacción de la Constitución, y eso va a ser materia del reglamento. Ahí habemos muchos que tenemos una posición en pro de permitir la intervención constante de las provincias en el proceso de redacción de la Constitución, no solo mediante las rendiciones de cuenta permanentes que puedan realizar los convencionales, de manera periódica, sino que además mediante el funcionamiento de la convención, ya sea en plenario, en las comisiones, provincias. La ciudadanía tiene que sentir que la nueva Constitución fue elaborada con su intervención

-¿Qué se obtiene con la descentralización?

-Lograr que el ejercicio del poder soberano se desenvuelva de manera horizontal, ya no concentrada en un solo territorio, dando pie a que se vaya robusteciendo una plutocracia censitaria o una oligarquía partidocrática, sino que efectivamente las decisiones que se adopten sean forjadas por quienes viven en cada unidad territorial, para que responda a las necesidades y puedan ser exitosas por responder a criterios más prácticos. ¿Si acaso hay consenso en esto? 108 de los 155 convencionales constituyentes van a ser de regiones, y por lo tanto deberían tener una sensibilidad desde esa perspectiva. Postulamos a la sustitución de un estado unitario, por uno regional, en el que se  termine con la división territorial legada de la dictadura en regiones, generando macrozonas que tengan  la posibilidad de elegir a sus autoridades de manera democrática, con un presidente regional o gobernador, con un parlamento local que sea capaz de aplicar leyes, y con una constitucionalización de las rentas regionales, de manera que todo lo que se produzca o explote, tribute en este territorio, y romper con la inercia en que las empresas en Santiago.

-¿Concuerda con la idea de sesionar en regiones?

-No se justifica el hecho de que estemos funcionando de manera permanente en un palacio en Santiago. Tenemos que abrirnos a desarrollar esas actividades de plenario en otros lugares. Como es probable que se van a generar comisiones temáticas en la convención constitucional, no veo el impedimento en que algunas de estas funcionen fuera de Santiago. Como contrapartida de que el plenario pueda desarrollarse en la capital.

Amaya Álvez, abogada (Revolución Democrática e Independiente)

-¿Cuál será el rol que debieran tener las regiones en la nueva Constitución?

-Las regiones son una forma de distribución territorial, y la diferencia es solo darle atribuciones administrativas o también políticas. Lo que he propuesto, es cambiar la forma jurídica del Estado en Chile, porque hasta ahora es una forma unitaria, en que hay solo un centro de impulsión política y todas las divisiones internas solo son administrativas. Lo que he postulado es repensar esa forma jurídica para avanzar hacia una de estado regional, que significa ampliar las atribuciones desde lo meramente administrativo hasta algo más político, en que las regiones tengan ciertas autonomías, atribuciones locales, tomas de decisiones, más allá |que solo lo administrativo.

-¿Qué se obtiene con la descentralización?

-Tiene dos significados. Uno desde el punto de vista administrativo, que es en parte lo que tenemos hoy y cuando elegimos los cargos son de ese tipo: sin autonomía ni gobiernos locales. Con un estado regional, no solo pienso en la división territorial actual, de las 16 regiones, porque puede ser necesario repensar esa estructura, de cara a un gobierno en que lo local tenga realmente atribuciones, legislativas, ejecutivas, y administrativas. Un gobierno regional o federal, aunque para el federalismo hay algunos elementos que no cumplimos, como la densidad de población.

-¿Concuerda con la idea de sesionar en regiones?

-Tenemos que aclarar que no hemos definido el lugar de funcionamiento. Los propios convencionales constituyentes deberían adoptarlo, a través de una decisión inaugural de la mesa, y no depende de dónde se convoque la primera sesión. Es perfectamente posible pensar en un funcionamiento fuera de Santiago, ojalá itinerante, con importancia estratégica, para hacernos cargos de los problemas locales.