Humedales en peligro: Al rescate de los humedales del Gran Concepción

Protección de estos valiosos ecosistemas, fuentes de agua y biodiversidad, ni siquiera se garantiza con la regulación que entró en vigencia en 2020. Expertos explican importancia y riesgos que los amenazan.

Por Érico Soto M.

Hace 40 años, el relleno de humedales asomaba como una alternativa indiscutible para incorporar terrenos inmobiliarios a la expansión de las ciudades. No estaba claro cuál eran los beneficios que podrían proporcionar este tipo de ecosistema: proveen agua, recursos, controlan las crecidas, y son el hogar permanente, o de paso, de muchas especies de flora y fauna, ayudando en la fundamental labor actual de mitigar el cambio climático. 

Nuestro país impulsó un plan nacional para su protección, como la legislación de humedales urbanos que entró en vigencia en 2020, mientras que en el Biobío existe una mesa regional de humedales, constituida desde 2016 por las municipalidades de Concepción, Coronel, Hualpén, Lota, Penco, San Pedro de la Paz, Talcahuano y Tomé.

Amenazas

Según el catastro de Red de Humedales, existen 10 mil hectáreas de humedales presentes solo en la Región. Sin embargo, los especialistas subrayan la serie de amenazas a las que se ven expuestos, donde algunas de las principales son la contaminación, disminución de la cantidad de agua y el crecimiento urbano. Esta última, una de las principales que se observan en el Biobío, de la mano de la expansión de las ciudades y su escasa protección. 

El director del centro Eula de la Universidad de Concepción, Dr. Ricardo Barra, destaca que nuestra región es particularmente privilegiada con estos ecosistemas, y que históricamente ha ido cambiando en cuento a sus humedales. “Antiguamente eran pantanos, lugares de origen de muchos insectos, y finalmente nos dimos cuenta, a través del conocimiento y la ciencia, que son ecosistemas súper relevantes para la mantención de la biodiversidad y para conservar y purificar el agua”. 

A pesar de su importancia y de los servicios que entregan, la ley de humedales urbanos aún avanza con lentitud hacia procesos de protección, pero el académico del Eula resalta el avance de ser capaces de entender su significancia, más allá de las dificultades que han encontrado las propuestas de protección, entre ellas el rol privado y la falta de antecedentes.

“Hay un elemento relevante, que es el aumento de la conciencia ciudadana para proteger estos ecosistemas. Nos estamos dando cuenta de los servicios que nos proveen, a diferencia de hace 30 o 40 años cuando lo que se hacía era rellenar, y no solo para la conservación de la biodiversidad, sino que también para el aprovisionamiento de agua, son importantes sistemas para recargar acuíferos, pues mucha gente en nuestra región depende del agua subterránea para su abastecimiento”, agrega Barra.

Junto con esta preocupación ciudadana, también se apuesta por un ordenamiento del territorial acorde con la protección y conservación de estos sistemas: “Estamos ad portas del plan regulador metropolitano, y tenemos que tener ojo con las zonas de expansión urbana, hacia dónde vamos a crecer como ciudades. Los humedales son los verdaderos riñones del planeta”. 

Legislación

La ley 21.202 de Humedales Urbanos, vigente desde noviembre del año pasado, permite el nombramiento y conservación de estos ecosistemas cuando están en la urbe o su periferia, lo que permitirá darles protección y preservar su rica biodiversidad. Entre las medidas que incluye, está un reglamento que define criterios mínimos para sustentabilidad de humedales urbanos, a fin de resguardar sus características ecológicas y su funcionamiento, y de mantener el régimen hidrológico, tanto superficial como subterráneo.

“Antiguamente (los humedales) eran pantanos, lugares de origen de muchos insectos, y finalmente nos dimos cuenta, a través del conocimiento y la ciencia, que son ecosistemas súper relevantes para la mantención de la biodiversidad y para conservar y purificar el agua”. Ricardo Barra, director de EULA.

Asimismo, la creación de nuevas causales para el ingreso de proyectos o actividades del Sistema de Evaluación de impacto Ambiental, específicamente pensado para humedales urbanos.

Para el académico de la Escuela de Derecho de la U. de las Américas, René Herrera, resulta importante leer estos datos a la luz de un proceso constituyente, al que se han adheridos organizaciones que tienen por objeto cuidar su identidad territorial enmarcada en los humedales. Sin embargo, advierte los impedimentos que podrían venir por parte de la propiedad del agua, proyectos constructivos o la conectividad biológica en los humedales urbanos, que llevaría a una protección en cadena.

“La protección de los cuerpos de agua es parte de una de las solicitudes basales del nuevo tramado social activo, enmarcado en la triada virtuosa de feminismo-ecología-participación, base del proceso, que entiende de manera clara que el agua se está acabando. Esta ley no cumple con el principio de cooperación, que es un principio del Derecho Ambiental, sino que la traba, con un paso burocrático: quién debe solicitar la inscripción de los humedales urbanos es la municipalidad. Por tanto, si un alcalde no quiere solicitarlo, la ciudadanía no tiene forma de iniciar el proceso. La única vía alternativa se encuentra en un reconocimiento de oficio por el ministerio, que tampoco puede ser forzada. Si no se reforma esta ley, o si los municipios no ceden ante la presión, la institucionalidad se verá superada”, indica Herrera.

Humedales costeros

El proyecto “Humedales Costeros: Aporte al Desarrollo Local”, es una iniciativa del Centro de Estudios Ambientales (CREA) de la UCSC, financiada por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC-R) del Gobierno Regional del Biobío, y que propone determinar la condición ambiental y los servicios ecosistémicos de tres humedales costeros de la Región del Biobío: Rocuant-Andalién, Lenga y Boca Maule.

De esta manera, el programa plantea la necesidad de potenciar polos de desarrollo a través de emprendimientos limpios y sustentables con el ecosistema, incorporando una herramienta de innovación en mediciones de variables ambientales en forma remota y de alta frecuencia que pueda dar luces de cambios a pequeña escala como respuesta a múltiples estresores en el escenario del cambio climático.

“El humedal Rocuant está bajo presión constante de actividad entrópica, porque hay muchos proyectos industriales en la bahía”.  Marcelo Pavez, especialista de CREA UCSC.

“Consideramos los humedales costeros porque son una zona interesante para estudiar, en términos de lo que entregan como información, porque es un área de transición, que mezcla la zona costera, mareas, y también la zona continental. Asocia un cauce de agua dulce, que se junta con agua de océano, y que implica la zona alrededor de transición entre tres espacios: continental, agua duce y costera”, señala el Dr. Marcelo Pavez, encargado del proyecto de CREA UCSC. 

El profesional explica la importancia de cada uno de ellos: “El humedal Rocuant está bajo presión constante de actividad entrópica, porque hay muchos proyectos industriales en la bahía; en Lenga hay una problemática contingente que tiene que ver con poca agua, porque hay un problema con la barrera y no hay intercambio con la zona costera e intervención en la península de Hualpén; y en Boca Maule, se ha estudiado para implementar como santuario de la naturaleza, pues además Coronel es una comuna castigada en términos ambientales, como zona de sacrificio”.

El proyecto ejecutó durante mayo la primera fase de muestreo e interacción con las comunidades. El objetivo del proyecto es, a través de la información ambiental que se logre levantar, y de la determinación de los servicios ecosistémicos que los humedales entregan a la comunidad, generar estrategias de desarrollo local limpias y sustentable en torno a los humedales.