Cristhian Mellado, nuevo Rector de la UCSC: “Vamos construyendo una universidad avanzada que consolida su proyecto”

Exdecano de Facea UCSC sucede en el cargo a Christian Schmitz, apostando a mantener el crecimiento con foco en la gestión institucional, la investigación y la docencia.

Por Érico Soto M.

Por primera vez, la Universidad Católica de la Santísima Concepción cuenta con un rector formado en la propia casa de estudios. Un hito que se concretó el reciente 2 de junio, cuando Christian Schmitz entregó el cargo al Dr. Cristhian Mellado Cid, quien hasta entonces se desempeñaba como decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, luego de un largo proceso encabezado por un Comité de Búsqueda y el Gran Canciller de la Universidad, Fernando Chomali.

Ingeniero Comercial de la propia UCSC, Mellado es Magíster en Administración y Ph.D. in Business Administration (Major Finance), University of Texas Pan-American, Estados Unidos. Una formación que le ha permitido mirar de cerca el crecimiento de la institución, y que en sus dos períodos como decano, colaborando activamente con la anterior rectoría, le animan a proyectar un futuro con acento en la investigación y gestión institucional. 

¿Qué significa para Ud. ser nombrado rector?

-Primero, un reconocimiento a la gestión. Creo que la Universidad ha permitido un desarrollo en mi carrera y al mismo tiempo me ha permitido contribuir a este desarrollo de la Universidad, en reconocimiento a lo que hemos hecho desde FACEA y los últimos cuatro años como Decano. Y ahí valoro la visión de la institución, un ejemplo de reconocer la carrera, y que el trabajo bien hecho tiene sus frutos.

-Como primer exalumno que asume el cargo, ¿qué desafíos visualiza para potenciar internamente el crecimiento institucional?  

-Inicié mi carrera en 2002-2003, en el primer proceso de categorización interno de la universidad, y he visto la evolución que está teniendo, y cómo la carrera académica se ha ido complejizando en la medida que lo ha hecho la Universidad, creciendo con ella. En ese sentido, el desafío que tenemos es cómo, con estas nuevas exigencias de una universidad acreditada por cinco años y con investigación, vamos avanzado y preparando a los académicos y entregando las condiciones para que se puedan desarrollar. Si bien estamos en un proceso de contratación de doctores, que ya vienen con una formación importante, hay otros aspectos que debemos acompañar. Por otro lado, tenemos una planta académica con preferencia en docencia, y ver cómo apoyamos su desarrollo de tal forma que lleguen a la titularidad, que es la máxima categoría que tienen los profesores. Y sobre la investigación, tiene que ver con las condiciones de los pares, e ir produciendo investigación de calidad, generando las condiciones para aumentarla y mejorarla.

-De acuerdo a los hitos alcanzados en el último período, ¿prevé un estilo de continuidad?

Estos cinco años de Acreditación con Investigación han sido el resultado de los 30 años que celebramos este año como UCSC, con mayor énfasis en los últimos cinco, en donde la decisión y Plan de Desarrollo Estratégico, de poner la investigación como foco, ha tenido su resultado. Y en ese sentido, debo tener la capacidad de reconocer todo lo que hemos avanzado, y sobre eso vamos construyendo una universidad avanzada, que consolida su proyecto en la complejización, y que aspira a no desistir. Por lo tanto, lo he llamado el “desde”, sobre lo que tenemos que construir. Y eso requiere reconocer todo lo que la rectoría anterior realizó, y en el que fui parte como miembro del Consejo, como Decano, en varias decisiones que se tomaron, sobre todo en el proceso de autoevaluación para la Acreditación.

-¿Cuáles serán sus ejes de trabajo?

-Con los logros alcanzados, visualizo que la gestión pasa a ser tan importante como la investigación y la docencia. Una universidad compleja requiere de una gestión que esté al servicio del corazón de la misma. De hacer investigación de calidad, y docencia de calidad. Ahí tenemos que complementar cómo las distintas unidades de servicio se van profesionalizando y complejizando, así como nosotros nos hemos complejizado en el número de publicaciones, doctores, proyectos, acreditación de carreras, también tenemos que hacerlo con la gestión, de tal forma que podamos tener procesos que den soporte a lo que nosotros estamos llamados a hacer. Y por otro lado, seguir manteniendo los niveles de productividad en investigación. Llegamos a estar en un nivel en el que los académicos necesitan mantener esas producciones, y sobre eso cuánto más podemos alcanzar, cuál es el tamaño que queremos. Y en docencia, la consolidación que debemos alcanzar en el postgrado. 

“A pesar de las dificultades institucionales, nos hemos mantenido, tratando de hacerlo lo mejor posible, con la oportunidad de continuar y seguir aportando con un proyecto educativo serio, que no es neutro, que se basa en la antropología cristiana y que tiene mucho que ofrecer a la sociedad”.

-¿En qué pie está la UCSC hoy para afrontar los cambios venideros en materia de políticas de Educación Superior?

-Estamos atentos a la implementación de la nueva ley de educación superior y al tema de los aranceles regulados, recogiendo en esos aranceles el real costo que tiene la educación que impartimos. También están los desafíos en la implementación de la ley, que nos exige en forma positiva una transparencia financiera, entrega de información oportuna, un consejo directivo que tome las decisiones y oriente el quehacer de la universidad y cómo se administran los recursos públicos que recibimos. Y ver cómo el Estado reconoce el aporte que hacemos las universidades: el aporte público de nuestros proyectos educativos a la educación superior.  

-¿Qué pasos debe dar la UCSC en materia de crecimiento para alcanzar excelencia?

-En docencia, incorporar metodologías de aprendizaje que se adapten no solo a las nuevas tecnologías y a la rápida virtualización que ha obligado la pandemia, sino de cómo adaptamos nuestras metodologías de enseñanza aprendizaje a las nuevas generaciones, que aprendieron de forma distinta, pues hoy tienen acceso a información, con conceptos como big data o machine learning. Entonces, cuál es el rol del profesor en este proceso. Hay un desafío que siempre ha estado, pero creo que ahora se gatilla con mayor rapidez, de buscar esa forma y potenciar a estudiantes que tienen otros intereses, otros gustos, motivaciones. En materia de investigación, cómo conjugamos los intereses de los académicos, de investigar, aportar y generar conocimiento, dando también solución a problemáticas que hoy vivimos como región, país y mundo. En ese sentido, la innovación aporta con soluciones a problemáticas que hoy nos vemos enfrentados, como la crisis energética, el hidrógeno verde, energías renovables o la misma pandemia, donde hemos aportado en iniciativas como laboratorios para test de Covid y análisis de aguas servidas. Desafíos de una universidad que genera conocimiento, que ofrece docencia y programas de calidad, pero que está muy sensible a su entorno, de la forma que nos vincula y podamos ser un aporte.

¿Qué desafíos se vislumbran en un eventual retorno a clases presenciales?

-Un primer desafío debe ser cómo capitalizamos toda esta premisa que nos ha llevado la pandemia. Ha habido un aprendizaje de la virtualidad, plataformas que utilizamos para conectarnos y hacer clases. Y en ese sentido, hay que entender que no va a ser como antes, no sabemos cuándo va a terminar, cómo la clase virtual pasa a ser híbrida. Nos estamos preparando y tenemos todas nuestras salas habilitadas con tecnologías para hacer clases presenciales y con alumnos conectados. Algunas con tecnología adicional, que permite la interacción, sobre todo los laboratorios. Y cómo vamos adaptando, pasar a clases sincrónicas presenciales, con un porcentaje del curso en la sala y otros desde sus casas, en condiciones similares a las que hemos tenido hasta ahora. Lo otro tiene que ver con esta flexibilidad o necesidad de ella, de aprovecharla para atender de la mejor forma las distintas necesidades que tienen nuestros estudiantes. Entender que el proceso de enseñanza aprendizaje requiere de ciertas condiciones, y muchas veces no están dadas. 

¿Cuál es el rol de una universidad católica en estos tiempos de crisis de las instituciones?

-El rol es importantísimo y destaco la fidelidad que nuestra Universidad ha tenido en su proyecto educativo. A pesar de las dificultades institucionales, nos hemos mantenido, tratando de hacerlo lo mejor posible, con la oportunidad de continuar y seguir aportando con un proyecto educativo serio, que no es neutro, que se basa en la antropología cristiana y que tiene mucho que ofrecer a la sociedad. Y que tal como el Papa ha llamado en distintas cartas apostólicas, debemos ir incorporando los desafíos de la sociedad actual, para ser cada día mejor, pero sin renunciar a nuestro proyecto.