Sandra Castro, directora ejecutiva de Corporación CATIM : “Desde pequeña sentí empatía por los más vulnerables”

Trabajadora social y madre de dos adolescentes, sus primeros años de trayectoria profesional los desarrolló en el área de la salud y, hace 13 años, se desempeña en la Corporación, cuyo objetivo es fomentar el buen trato y la inclusión de niños y adolescentes.

Cecilia Díaz R. 

¿Cuáles son tus mejores recuerdos de niña?

– La música. Mi padre me enseñó a cantar y a tocar algo de guitarra y me apasioné con eso. Participaba en concursos escolares desde los 8 o 9 años, recuerdo que hasta gané algunos premios, fue un espacio protector y muy significativo de mi infancia.

– ¿Crees tener alguna característica especial por ser la hija del medio?

– Sí, creo que aportó a mi lógica de creer que, si bien en muchas cosas no soy la primera, tampoco la última.

– ¿Qué lección fundamental te dieron tus padres en la infancia?

– Hacer el bien, disfrutando la sensación que genera actuar conforme a eso, con la convicción de que las cosas buenas siempre se recompensan o devuelven.

– ¿Fuiste una adolescente rebelde?

– Sí, bien rebelde…  sentía que no encajaba en el modelo de familia conservadora que era la mía, que yo era distinta y asumía una posición más liberal frente a la vida.

– ¿La educación pública dejó algún sello en tu personalidad?

– Sí, me mostró que la educación es un bien estratégico y que debemos avanzar a un modelo más justo y democrático.

Amor sanador

– ¿Por qué estudiaste Trabajo Social?

– Siempre pensé que estudiaría música, pero la vida te sorprende y lo cambia todo. Luego elegí Trabajo Social, porque desde pequeña sentí empatía por los más vulnerables. 

– Ver tantas carencias en la sociedad, ¿ha disminuido tu sensibilidad frente a la pobreza?

– En ningún caso, siempre me llega al corazón… cada vez que soy testigo del sufrimiento de otros me importa y profundiza mi deseo de generar cambios reales. 

– ¿Cuál es la lección más significativa que te han entregado los niños en situación de  vulnerabilidad?

– Que el amor es capaz de sanar, que los vínculos sinceros generan cambios profundos y que los niños y jóvenes que no han tenido una vida fácil, y se rebelan frente a eso, son resultado de un sistema dañado, que les ha impedido expresar todo su potencial de desarrollo.

– ¿Crees que los seres humanos somos solidarios?

– He visto expresiones de solidaridad gigantes que logran cosas increíbles, pero también he visto situaciones particulares donde podemos ser tremendamente egoístas. Lo que sí, creo que en las peores situaciones surgen los mejores actos de generosidad. 

Música, su refugio

– ¿De qué manera el canto ha enriquecido tu personalidad?

– Me mostró una manera distinta de expresar mis emociones. Es mi refugio, cambia mi estado de ánimo, me armoniza, me permite socializar, cuando paso tiempo sin cantar mi espíritu lo resiente, la música saca lo mejor de mí.

– ¿Tienes algún pasatiempo?

– Sí, hace algunos años descubrí que tenía una conexión especial con las plantas. Fue mágico ver como entregándoles algo de tiempo y cariño mis manos eran capaces de reproducir vida. De un momento a otro, estaba igual que mi abuela y mi mamá, llena de plantas.

– ¿Qué tipo de música prefieres?

– La música que tiene contenido donde se cuenta una historia: de ganadores o perdedores, esa tiene bastantes expresiones en diferentes partes del mundo. La trova en Cuba, el bossa nova en Brasil, me gusta mucho el jazz, el flamenco, la música afroamericana, entre otras…

– ¿Practicas algún deporte?

– Actualmente ninguno. El poco tiempo que tengo para mí, lo destino a trabajar más el espíritu que el cuerpo.

Valor de la vida

– ¿Cómo crees que esta pandemia afectará a los niños chilenos?

– Nuestros niños vienen enfrentando fuertes crisis desde estallido social, seguido de esta pandemia. La salud física y mental es uno de los aspectos más afectados. Son un grupo de riesgo que requiere ser visibilizado y tratado oportunamente. 

– ¿Qué aspectos positivos se pueden rescatar de esta crisis?

– El valor de la vida. La oportunidad de pasar más tiempo en familia, la capacidad de reinventarnos, lo valioso de retomar contacto con amigos y seres queridos, la importancia de lo colectivo y de ser solidarios.

– ¿Cuáles son tus mayores temores?

– Hoy, me preocupa la prolongación de este aislamiento social. Me asusta pensar la vida llena de restricciones, añoro recuperar nuestra libertad.

– ¿Qué es lo más difícil de ser mamá de dos adolescentes?

– Que a ratos pueden ser un poquito impredecibles, que misteriosamente mis cosas aparecen en sus piezas, que preguntan al hueso, que a veces ninguna me pesca o demandan al mismo tiempo mi atención, pero ambas son todo para mí, así es que la vida junto a ellas de difícil no tiene nada.

– ¿Tienes algún desafío pendiente?

– Soy una persona que permanentemente está desafiándose. Me gusta estar haciendo proyectos. Eso me llena de vida, me entretiene, le va dando sentido a las cosas… ahora estoy concretando un proyecto personal que me tiene muy, muy feliz.

– ¿Con qué nos encontraremos después de la muerte?

– Con un plano de existencia distinto al que conocemos hoy, nuestro espíritu vuelve a ser energía. Somos parte de un universo multidimensional, de eso estoy segura.