Pandemia y voluntariado: La solidaridad no está en cuarentena

Captar voluntarios, por un lado, y desarrollar nuevos programas e intervenciones, por otro, han sido la tónica de los voluntariados en la emergencia sanitaria, todo en un escenario en que tanto como nuevas demandas, y restricciones, surgen día a día.

Paulina Pérez D. 

Dentro de las imposiciones de la emergencia mundial referida al Covid 19, y sus limitaciones, la distancia social ha afectado también a un aspecto fundamental de la sociedad: el voluntariado. Dramática paradoja, dado que la propia pandemia precisamente exige mucho apoyo desde la civilidad. Sin embargo, las experiencias continúan, adaptándose a la nueva realidad tanto de los usuarios como de los propios voluntarios.

Interés de nuevos voluntarios

Isidora Lazcano, directora regional TECHO-Chile Biobío y Ñuble, explica lo que ha experimentado la Fundación que gerencia. “Si bien nosotros estamos acostumbrados a dar respuesta a cualquier desastre (terremoto, incendios, aluviones) y, al día siguiente, ir a ese encuentro, a abrazar a las familias, decirles que estamos con ellos y gestionar la respuesta, en pandemia nos pidieron todo lo contrario: distanciamiento físico y evitar el encuentro que tanto hemos buscado en la Fundación. Por ello tuvimos que dar un giro enorme a nuestro trabajo en los territorios, especialmente en cuanto a lo que hacía cada voluntario y voluntaria”, cuenta.

“Los voluntarios son el corazón de nuestro trabajo. Desde un principio de la pandemia fueron clave para poder levantar las necesidades de realizar diagnósticos de lo que estaba pasando en cada comunidad, cuáles eran las necesidades y cómo poder dar respuesta a la emergencia que estábamos viviendo. En base a toda esta información levantada y diagnósticos realizados, a partir de los voluntarios, tuvimos que transformar todo el trabajo que veníamos realizando para dar respuesta a las necesidades urgentes que estábamos viviendo, y ver cómo sumábamos a todos los voluntarios en todo el proceso”, explica. 

Al igual que los modelos laborales de muchos trabajos en Chile, Fundación TECHO adaptó parte de sus acciones a formato online, creando programas como “Apoyo a micro emprendedores” a distancia, tutorías online, constitución de mesas de trabajo desarrolladas por videollamadas, y surgieron nuevas dificultades, fundamentalmente temas de conectividad y de agotamiento de los voluntarios. “La crisis sanitaria ha dejado de manifiesto los grandes problemas de vulnerabilidad que tenemos en el país, y esto también ha convocado a toda la sociedad, por lo que han llegado muchas manos a colaborar con las familias de los campamentos en los que intervenimos. Ese ha sido el lado positivo de la pandemia”, señala Isidora Lazcano

Mirada universitaria

Eduardo Quinteros, director de Desarrollo Estudiantil en Universidad Andrés Bello sede Concepción, expone la nueva realidad que ha enfrentado la institución académica. “Como todas las universidades, nosotros tenemos una red muy activa de voluntarios presenciales, manteniendo un vínculo permanente con la comunidad, a través de los Trabajos de Invierno, y de Verano, siempre con la localidad de Alto Biobío. Además de ello, durante el año realizábamos acciones con los “Ruta Calle”, con un socio estratégico que era el Hogar de Cristo (especialmente con visitas a hospederías). Cuando pasamos a la virtualidad, esto trajo consigo una serie de modificaciones y también de complicaciones para poder realizar este tipo de actividades, que para nosotros eran un sello muy importante en la formación de nuestros alumnos”, lamenta. 

Para darle solución, se debió pensar rápidamente cómo poder seguir apoyando a la comunidad, al entorno local, y de esa manera, aprovechando al socio estratégico, ya no sólo en temas socioeconómicos, sino también impactos de salud mental, el diagnóstico inicial realizado conectó la problemática con el abandono, sobre todo de personas en situación de calle y de adultos mayores, que empezaron a presentar problemas de salud mental fruto del confinamiento.

“Producto de las limitaciones de acceso a los grupos de ayuda, generamos un convenio con el Hogar de Cristo para desarrollar el voluntariado llamado “Minutos en Compañía”, consistente en que nuestros voluntarios, a través de sus celulares, establecían contacto, a través de una serie de llamadas periódicas, con Adultos Mayores pertenecientes a los distintos programas de apoyo que desarrolla el HdeC no sólo en Biobío, sino también Araucanía y Los Ríos, a través de estudiantes de Concepción, Viña del Mar y Santiago. 

“Desde un principio de la pandemia los voluntarios fueron clave para poder levantar las necesidades de realizar diagnósticos de lo que estaba pasando en cada comunidad”, Isidora Lazcano Barros, directora TECHO-Chile Biobío y Ñuble.

Ochenta y nueve estudiantes de la UNAB, junto con voluntariados de la Fundación Hogar de Cristo, generaron lazos importantes, “y una de las características resultantes fue conocer lo importante y valioso que fue para los adultos este contacto. Entonces hubo un beneficio bidireccional hacia el usuario y hacia nosotros, como prestadores del apoyo. En base a eso, hoy estamos trabajando con la Seremi de Desarrollo Social, para establecer una jornada de voluntariado, que serían nuestros Trabajos de Invierno. 

Respaldo al adulto mayor

“El Plan de Envejecimiento saludable USS, que estamos trabajando de la mano con Senama, apunta al objetivo que los adultos mayores puedan conservar las habilidades funcionales que le permitan el bienestar en la vejez. Esto lo estamos trabajando de manera interdisciplinaria con distintas carreras, cada una aportando desde su respectiva experticia”, narra Pablo Osorio, director de Asuntos Estudiantiles de la Universidad San Sebastián Concepción. 

En ese marco, la carrera de Psicología apoya en el reforzamiento de la salud mental, tanto para los adultos mayores como para los monitores que trabajan con ellos; Kinesiología y Educación Física intervendrán desde la prevención del deterioro de la capacidad física, realizando ejercicios y actividad física; Nutrición y Dietética va a desarrollar trabajo en alimentación saludable, control de diabetes y mantención del peso correcto; Química y Farmacia se orientará a personas mayores en gruía para una correcta automedicación, y Medicina y Enfermería se preocuparán de pesquisar problemas de deterioro físico. Con los monitores también se efectuarán acciones, en resolución de conflictos y postulación de proyectos, para que sean una contraparte con más herramientas para solucionar las problemáticas del día a día.