Campamentos en pandemia

Catastro realizado por Techo-Chile y Fundación Vivienda dan cuenta de esta crisis habitacional, en que las familias en campamentos aumentaron un 74% tras la pandemia y estallido social.

Érico Soto M.

“Reconocemos que existe un aumento en las tomas y campamentos en Chile. Este fenómeno está asociado principalmente a lo ocurrido producto de la pandemia y el aumento en la vulnerabilidad de las personas”, dijo Felipe Ward, ministro de Vivienda y Urbanismo. Una afirmación que fue ratificada en el catastro realizado por Techo-Chile y Fundación Vivienda, que señala que las familias en campamentos aumentaron casi en un 74% desde 2019, mientras que un 20% los propios campamentos. Esto, tras la pandemia y estallido social, que dan cuenta de 81.643 familias que habitan en 969 campamentos.  

Una crisis habitacional que azota fuertemente al país, y donde asoman motivos como el alza en el desempleo, subida en los precios de los arriendos y el confinamiento al que se ven expuestas las familias, especialmente las que viven en situación de “allegados”. 

“El fenómeno de la campamentación no es la enfermedad en sí, porque esta es el déficit habitacional”, Francisco Morales, Coordinador de la Zona Sur de Techo.

Entre los campamentos, siguen siendo grandes problemas el agua potable, pues solo un 6,72% pueden acceder de manera formal, mientras que las tomas ilegales representan una situación compleja que también ha ido aumentando con el eco de la pandemia, cuarentenas y la imposibilidad para obtener ingresos (ver recuadro).

La Región del Biobío posee cifras proporcionales a las del resto del país, con casi 7.000 familias en campamentos y una variación de 9,6% desde 2019, que sin embargo no la sitúan entre las más explosivas según el estudio de Techo, que lidera Valparaíso en mayor cantidad de campamentos. Francisco Morales, Coordinador de la Zona Sur de Techo, dice que el aumento viene desde 2011, y que era esperable de acuerdo a las variables que se presentan.

“La campamentación explosiva y la cantidad de familias que se fueron a vivir a campamentos, es algo que nos sorprendió en la magnitud. A nivel regional se ve un trabajo conjunto con el Serviu y autoridades locales, pero se ve un aumento en la cantidad de familias. Eso quiere decir que, pese a que algunos campamentos más emblemáticos se pueden estar cerrando, hay algunos que sí han estado creciendo y lo más preocupante es que la cantidad de familias en la Región del Biobío está aumentando, con cerca de un 10%”, señala Morales.

Otro dato relevante es que Biobío presenta 122 campamentos, que la ponen en el top 5 de regiones con más campamentos en Chile, mientras que en el país cerca de 500 mil familias les falta una solución habitacional, viven de allegados o con otro grupo familiar, aumentando la cantidad de núcleos familiares en un mismo hogar. 

“Dentro de las preguntas que hacemos, está la cantidad de personas que vivían anteriormente en otros campamentos o de allegados, arrendando. Y el 85% eran o arrendatarios o allegados. Es decir, el fenómeno de la campamentación no es la enfermedad en sí, porque esta es el déficit habitacional. La pérdida de ingresos, el aumento del arriendo, y causas relacionadas con el trabajo, que hacen que se lleve a cabo esta decisión de las familias de dejar de gastar en arriendo o seguir de allegados, e irse a vivir a un campamento”, sostiene Morales.

El Ministerio de Vivienda no califica a las tomas informales de terreno como campamentos.

Soluciones

A través de distintas medidas, tanto de gobierno como de actores públicos y privados, se denotan esfuerzos por ayudar a la s familias, tanto en las condiciones de vida en los campamentos, como en el impulso para emprender el camino hacia la casa propia.

“Para salir de un campamento, es necesario tener solucionados muchos temas: poder pagar un arriendo, tener una vivienda estable, y para eso necesitas ingresos. Muchas veces, las personas que viven en campamentos no trabajan de manera formal, no tienen contrato que les permita generar un sustento a largo plazo y se les complica proyectarse”, añade el Coordinador de la Zona Sur de Techo, quien señala una estrategia de tres líneas para orientar las soluciones: poner más recursos a disposición; una gestión de gasto estatal y privado para acortar los tiempos de espera; y capacidad de acceder a distintos tipos de suelos, que no se encuentren en la periferia, sino que sean adecuados, equitativos y tengan una buna interconexión con la ciudad.

Por el lado estatal, el Ministerio de Vivienda posee iniciativas que se buscan ayudar a encontrar soluciones junto con las familias, y que están encabezadas por el “Desafío 100+100” presentado en marzo, que busca, durante este 2021, iniciar la gestión de cierre de 100 campamentos en todo Chile y mejorar las condiciones de habitabilidad en otros 100 asentamientos, medida que beneficiará a cerca de 10 mil familias.

“En la región se registran sobre 70 tomas ilegales, donde no podemos intervenir ni desarrollar algún tipo de urbanización o mejora”, Sebastián Abudoj, seremi de Vivienda. 

En la Región del Biobío, el seremi de Vivienda y Urbanismo, Sebastián Abudoj, considera necesario mejorar la respuesta del Estado frente a la realidad de los campamentos: “Por eso en el año 2021 estamos llevando adelante distintas iniciativas para lograrlo, como Acción Campamento de Fosis, para acelerar el diagnóstico y las estrategias de cierre; un plan especial para campamentos en zona de riesgos, que son cerca del 50 por ciento de los 131 campamentos del catastro 2019 de la Región; una inversión de 3 mil millones  de pesos para estudios y obra y relocalización este 2021; aumentamos el número de cierre de campamentos de 9 a 15; y un plan especial para campamentos en zona de riesgo de habitabilidad primaria de 20 campamentos más vulnerables, con lo que instalaremos sistemas de urgencia y transitorios, y equipamiento frente a riesgos”.