Resiliencia en tiempos de pandemia

Resulta necesario aprender a conocer nuestras fortalezas, habilidades, limitaciones y debilidades, además de mantener una red de apoyo social efectiva y una actitud positiva/optimista de la realidad, pensando siempre en el otro (empatía), y en ir proponiéndose metas flexibles.

Por Lorena Mardones, Académica de la Facultad de Medicina UCSC.

Este mes se cumplió un año desde que la Organización Mundial de la Salud decretó la enfermedad Covid19 como una emergencia sanitaria mundial, y luego como pandemia. Las medidas de confinamiento y distanciamiento físico instaurado por los distintos gobiernos han repercutido en nuestra vida diaria de forma relevante, debiendo aprender a compatibilizar más que nunca nuestra vida personal y laboral, y a priorizar nuestras necesidades.

A nivel laboral, en Chile, las actividades laborales realizadas de manera remota (teletrabajo) llegaron a alcanzar un 75%, pero con el paso del tiempo se ha ido adoptando una modalidad semipresencial. A nivel familiar, el confinamiento y el teletrabajo nos ha obligado, más que nunca, a compatibilizar nuestra vida familiar y laboral, y compartir funciones domésticas, entre otros cambios.

En los diferentes medios de comunicación ha cobrado relevancia el concepto de resiliencia, término usado en la psicología positiva para describir «la capacidad del ser humano de superar situaciones adversas, saliendo fortalecido de ella«, según John Bowlby.

A nivel de las empresas, la resiliencia en tiempo de pandemia se manifiesta en las distintas oportunidades de desarrollo que les ha dado el teletrabajo, como mejorar la calidad de vida de los trabajadores y reducir costos, sin mermar sus indicadores de productividad, o explorar capacidades de e-bussines y e-commerce, e-learning, etc.

Resulta necesario aprender a conocer nuestras fortalezas, habilidades, limitaciones y debilidades, además de mantener una red de apoyo social efectiva y una actitud positiva/optimista de la realidad, pensando siempre en el otro (empatía), y en ir proponiéndose metas flexibles.

Como trabajadores, debemos agradecer esta condición y ser capaces de ajustarnos a esta nueva modalidad, respetando espacios y horarios para el teletrabajo en nuestro día a día. Esto último es particularmente relevante en madres profesionales trabajadoras, lo que ha mantenido abierta la discusión sobre la equidad de género a nivel internacional. Por otro lado, este confinamiento y las condiciones restrictivas aplicadas al comercio, también ha mantenido la discusión abierta sobe inequidades sociales, inestabilidad de emprendedores y trabajadores informales, así como sobre diferencias entre la calidad de la educación pública y privada; y el aumento de la prevalencia de violencia intrafamiliar en situación de confinamiento.

Es claro que, para tener un desempeño adecuado a nivel laboral y familiar, debemos estar bien en forma individual, mental y físicamente. Al respecto, se encuentra establecido que la resiliencia se forja desde las experiencias vividas en edades tempranas y la personalidad que desarrollamos en la adolescencia, pero que podemos continuamente fortalecer las cualidades que nos permiten una adaptación positiva en una situación de adversidad o sufrimiento, minimizando los factores de riesgo e incrementando los factores protectores. Resulta necesario, para lograr esta capacidad, aprender a conocer nuestras fortalezas, habilidades, limitaciones y debilidades, además de mantener una red de apoyo social efectiva y una actitud positiva/optimista de la realidad, pensando siempre en el otro (empatía), y en ir proponiéndose metas flexibles.