¿Cómo enfrenta la región el cuidado de un bien que es cada vez más escaso?

Según el Instituto de Recursos Mundiales (2015), Chile está dentro de los 30 países con mayor riesgo hídrico al 2025. Este 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, y en el Biobío distintas entidades buscan educar sobre la importancia de este recurso, para que así la valoremos, antes de que sea tarde.

Camila Mennickent B.

¿Qué pasaría si un día ya no cae agua por el grifo? ¿Qué haríamos si no pudiésemos lavar nuestras verduras o calentar agua por la mañana? Esto ya ocurre en algunas comunas del país. Según la Fundación Amulén, casi 1 millón de personas no tienen acceso al agua potable, y podría ser una realidad aún mayor, si no la cuidamos.

Si bien el agua siempre se ha utilizado con fines de saneamiento, particularmente en medio de la pandemia somos más conscientes de lo esencial que resulta en el día a día, ya que las medidas sanitarias implican el constante lavado de manos e incluso de ropa y víveres, cosa que para muchos no es posible. 

La situación local

¿Pero qué ocurre en la región del Biobío? En 2020 hubo una disminución de las precipitaciones, produciéndose un déficit de 25,8% en la zona, según la Estación Meteorológica Carriel Sur.

Además, no es lo mismo el acceso al agua en el sector urbano que en el rural. Mientras en la urbe, según Essbio, hay un 100% de cobertura en agua potable y 98% en aguas servidas, según la directora del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y Minería (CRHIAM), dependiente de la Agencia Nacional para la Investigación y Desarrollo, Dra. Gladys Vidal, el 68% de la población rural del Biobío no cuenta con abastecimiento formal de agua, sino que utiliza fuentes informales como agua superficial (río, vertiente, estero o lago), subterránea (pozos) y/o camiones aljibes.

En tanto, según datos entregados por el MOP, en el Biobío hay 117 sistemas de Servicios Sanitarios Rurales (antes llamados sistemas de Agua Potable Rural). Estos abastecen a 37 mil 217 viviendas, es decir, a cerca de 115 mil 372 personas.

“Hoy nuestro país atraviesa una megasequía a causa del cambio climático, la que se ve agravada con la escasez hídrica que se relaciona con deficiencias en la gestión de este recurso e involucra los procesos hidrológicos”, afirma la doctora Gladys Vidal.

En 2021, el MOP iniciará nueve proyectos de estas características: 4 en Los Ángeles, 2 en Laja y uno en Santa Juana, Nacimiento y Tomé, respectivamente.

Dentro de la región, la provincia de Bío Bío es la más afectada, así lo detalla la directora Vidal, quien aclara que “si bien todas las provincias presentan localidades con un alto porcentaje de desabastecimiento, las principales comunas afectadas son Los Ángeles, Yumbel, Florida, Santa Juana, Nacimiento y Hualqui”.

Proyectando el recurso 

“Todas las acciones individuales que podamos involucrar en nuestro quehacer diario y que vayan en el sentido de ser más conscientes en el uso del agua son beneficiosas. Hoy nuestro país atraviesa una megasequía a causa del cambio climático, la que se ve agravada con la escasez hídrica que se relaciona con deficiencias en la gestión de este recurso e involucra los procesos hidrológicos”, afirma la doctora Vidal.

De acuerdo a la directora del CRHIAM, tanto ellos como otros grupos de investigación junto con el Estado en la región, se encuentran trabajando con el fin de contar con información actualizada de la cantidad y calidad de las cuencas hidrográficas de la región, para así sugerir una planificación sobre su uso.

El agua no es sólo vital para el consumo humano, sino que además es clave para nuestra economía, ya que se utiliza en la agricultura, energía y minería. 

“La minería ya está trabajando con agua desalada, la agricultura (que es la mayor consumidora en la actualidad) debe potenciarse con mejoras tecnológicas relacionadas al riego y también con el reuso de agua”, explica. 

Como proyección, la directora del centro opina que se deben buscar alternativas que hagan más eficiente el uso del recurso para evitar conflictos en la región. Además, “el Estado debe tomar un rol estratégico para generar un plan de gestión”, lo que sería vital para el desarrollo sustentable de la zona y para la conservación de la biodiversidad de sus ecosistemas.

En la misma línea el seremi del Medio Ambiente del Biobío, Mario Delannays, argumenta que es necesario mejorar la gestión porque “a raíz de la escasez de agua en otras regiones, es muy probable que el traslado de personas dentro del país provoque un aumento de población en regiones con un suministro de agua relativamente asegurado, y eso va a traer presión sobre el registro hídrico”. 

A su vez, plantea que es “urgente resolver el problema de los acuíferos”, ya que si estos no se recargan o mantienen, va a complicar el panorama que ya es “crítico” en algunas comunas. Junto con ello, señala la importancia de aumentar el bosque nativo en las cuencas de la cordillera.

Además, el seremi comenta que como ministerio buscan proteger los humedales, en el caso del Biobío, en territorios como Coronel, Talcahuano, Concepción, y Penco, además de otras comunas con menor población. Esto por el beneficio que traen al ecosistema por la irrigación subterránea que producen, además de la flora y fauna que habita en ellos.

Las comunas más afectadas por la falta de agua potable en el Biobío son Los Ángeles, Yumbel, Florida, Santa Juana, Nacimiento y Hualqui.

Aprender a valorar el recurso

Tanto el seremi como la directora del CRHIAM, coinciden en que educar a la población es urgente. Por su parte, Delannays específica que el enfoque debe ser conforme a su territorio, por ejemplo, en las escuelas de la costa no debieran tratarse las problemáticas de las zonas cordilleranas y viceversa. 

En cuanto al marco legal que rige el uso de este bien en Chile, Vidal sostiene que “es una piedra de tope en la gestión, puesto que ha concentrado los derechos de aprovechamiento de agua en pocos actores”. Para ella, la principal debilidad del modelo de gestión del agua es “su escasa regulación pública, que no la reconoce como un bien que debe ser distribuido equitativamente”.

Pero además de la legislación, la profesional explica que también influye el cómo se relacionan “los actores involucrados en su gestión y la información disponible sobre las cuencas”. 

Por lo anterior, piensa que “garantizar el acceso al agua para las personas como un derecho en la Constitución es un paso importante y necesario, puesto que el consumo humano debe ser prioritario”, lo que cumpliría el objetivo número 6 de la Agenda 2030, acuerdo internacional que Chile firmó en 2015 en favor del desarrollo sostenible.

Finalmente, Vidal reflexiona que “el agua es vida, es un elemento que no tiene sustituto en la naturaleza y es por ello que debemos cuidarlo y protegerlo, porque sólo cuando es escaso valoramos realmente su importancia”.