Sergio Merino, presidente USEC:“Fue un año malo, pero no un año perdido”

Timonel nacional de la de Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos, destacó que, ante la adversidad, los empresarios han sido capaces de enfrentarla con creatividad, protegiendo el empleo y la salud de los trabajadores.

Por Érico Soto M.

Desde abril de 2019, asumir la presidencia de la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos (USEC) ha sido todo un desafío para Sergio Merino Gómez. Primero, por el año marcado por el estallido social y luego, la pandemia que aún afecta a diversos rubros de la economía mundial.

De profesión ingeniero civil industrial, Merino destaca el poder de reinvención que han demostrado los empresarios, algo que lleva a su propia experiencia en la presidencia de USEC, donde debió reprogramar sus actividades presenciales y llevarlas a cabo de manera virtual, como gran parte de las tareas que se desarrollan en la modalidad teletrabajo en el país.

USEC es una corporación sin fines de lucro, fundada en 1948 por inspiración de San Alberto Hurtado y orientando la actividad empresarial como “una noble vocación, poniendo en el centro de sus decisiones la dignidad de las personas y el bien común de la sociedad, de manera de desarrollar empresas plenamente humanas, altamente productivas y socialmente responsables”.

-¿Cómo ha sido este período al frente de USEC?

– Un tiempo difícil. Un ejemplo es que teníamos programado un seminario anual, sobre la ética en el mundo de las finanzas, para lo cual traíamos a una economista que trabajaba en el Vaticano, e iba a ser el 21 de octubre. Pero el 19 se suspendió, por el estallido. Se postergó para el 19 de marzo, y también fue suspendido, ahora por la pandemia. Al final se hizo online, así que también nos adaptamos, como muchas actividades que eran presenciales, como reuniones o desayunos, que tuvimos que readecuar y hacer todo digital. Con las crisis hay problemas, pero también oportunidades.

-¿Qué actividades se han visto principalmente afectadas?

-Si bien, hubo algunas actividades que se vieron beneficiadas con la pandemia, fundamentalmente aquellas vinculadas al delivery o las telecomunicaciones, en general hubo un efecto devastador en muchos sectores de la economía. Algunos sufrieron más, otros menos, pero en general fue un año tremendamente duro, en el cual se perdieron muchos empleos. Hubo sectores completos que se vieron tremendamente afectados: hoteles, restoranes. Y sobre todo en Santiago, la pandemia se sumó a los problemas que había generado el estallido de violencia de octubre de 2019. 

-¿Qué hicieron los empresarios?

-Uno puede encontrar ejemplos de todo tipo, pero en general, lo que se encontró es una disposición a mantener la fuente de trabajo, dentro de lo posible. Todos reconocemos que el trabajo es la mejor manera de enfrentar esta situación, porque el trabajo dignifica, además de ser el medio de obtener el sustento. Entre estar trabajando y recibiendo una ayuda del estado, aunque sea por la misma cantidad, no nos cabe la menor duda que lo primero lo hace a uno una mejor persona que lo segundo. 

“Los empresarios de USEC quieren tener un sello de tratar de poner a las personas en el centro, de que la disminución de empleo sea el último recurso y creo que en la gran mayoría de los casos eso se ha hecho así”.

-¿Y la disposición frente al trabajo?

-Hay empresas que se reinventaron, que venían con un esquema de trabajo, y tuvieron que cambiar. El teletrabajo era algo que existía, levemente, y funcionaba. Pero hubo que hacer un esfuerzo gigantesco en pocos días, para tener a muchísima gente en teletrabajo. Obviamente hay actividades que pueden no ser en teletrabajo, y requieren actividad presencial, como la construcción, el comercio o la agricultura, pero sí hay muchas actividades que pueden hacer teletrabajo, y eso se notó.

-¿Hubo algún sello que marcó el último año en este sentido?

-Se puede destacar la manera cómo se generaron sistemas de autocuidado. Las empresas tomaron medidas: distancia, comedores con separación, movilización propia. En resumen, fue un año malo, pero no un año perdido. Se mostró cómo, frente a la adversidad, los empresarios son capaces de enfrentarla con creatividad, protegiendo el empleo y la salud de los trabajadores.

Los efectos de la pandemia han dejado más de 2 millones de personas sin trabajo. Sin embargo, se espera que este 2021 dicha cifra se revierta alentado por mejoramientos en los indicadores de la pandemia.

-¿Cómo se vuelve a la normalidad?

-Si es que hay algo parecido. El trabajo no es solo un tema de producción, sino que, además, la empresa es una comunidad de personas. Y es muy difícil mantenerla cuando no hay una cercanía física ni proximidad. El teletrabajo hace que cada uno lo haga desde casa, pero no se da esta comunidad. Entonces, cómo se va a volver a eso, a que sea realmente una comunidad de personas, en un esquema en el que vamos a seguir con el coronavirus presente.

-¿Qué desafíos vienen para la actividad económica?

-La recuperación del empleo. Porque se ha recuperado parte, pero las cifras dicen que se han perdido entre 2 y 3 millones de empleos. Queda mucho por recuperarse, y probablemente va a requerir de destrezas distintas de la gente. Y además, el teletrabajo mostró que existen muchísimas labores que se pueden hacer de forma más eficiente y con menos gente. Nos dimos cuenta que somos capaces de producir lo mismo, con menos dotación. pero np vamos a despedir a nadie hasta que este no se arregle. Pero el trasfondo de eso es que hay un germen de mejoría importante de productividad, vale decir, producir lo mismo con menos gente, pero esa gente que quedaría desempleada, hay que darle otra ocupación, generarle otro empleo.

-¿De la crisis que vive el país, qué aspectos más le preocupan?

-La violencia, y que esta sea la manera en la cual se procesen las diferencias. Tiene que ser desterrada y condenada por todo el mundo. Y si no existe esa voluntad política de condenarla, y la violencia se vuelve a tomar las calles, esto puede resultar un cóctel muy peligroso. Vemos mucha violencia aún, en muchos lugares del país, como las calles o la Araucanía. Esa sensación de que así se logran las cosas, de anarquía, es una preocupación. Pero creo que tenemos una buena oportunidad para que una buena constitución sea razonable.

“Viene una época de incertidumbre, que tiene varias aristas. Por un lado, la sanitaria: cómo va a evolucionar la pandemia; una arista política: qué pasa con la Constitución, cómo viene ese tema; y una arista económica: qué pasa con la economía chilena y mundial”.

-¿Cómo se observa el futuro, tanto para los empresarios como para el país?

-Viene una época de incertidumbre, que tiene varias aristas. Por un lado, la sanitaria: cómo va a evolucionar la pandemia; una arista política: qué pasa con la Constitución, cómo viene ese tema; y una arista económica: qué pasa con la economía chilena y mundial, que ha estado afectada por el Coronavirus. Entonces, hay desafíos importantes que resolver, pero uno no puede esperar a que las cosas se resuelvan para tomar decisiones. Se tienen que ir tomando, considerando esto. Creo que los empresarios van a ser más cautos en la inversión, peor no van a dejar de hacerlo.

-¿Cómo se ha sentido al interior de la agrupación que usted preside?

-Los empresarios que son parte de USEC están en todos los sectores, algunos más afectados que otros. Pero han tenido que reconvertirse. Muy pocos han acudido a los planes de protección de empleo, logrando mantener el empleo, incluso sacrificando utilidades. Ha habido empresarios que participaron en la campaña que lideró la CPC para levantar el fondo con el que se trajeron, respiradores, mascarillas y distribuyeron alimentos. Los empresarios de USEC quieren tener un sello de tratar de poner a las personas en el centro, de que la disminución de empleo sea el último recurso y creo que en la gran mayoría de los casos eso se ha hecho así.