Vacaciones en pandemia

El término del año laboral muchas veces se asocia a las vacaciones de verano. Sin embargo, las medidas sanitarias frente al Covid-19 entorpecen planes y obligan a plantear nuevos desafíos para disponer de un apropiado período de descanso.  

Por Érico Soto


Llegó el año 2021 y las medidas sanitarias producto del coronavirus no aflojaron en todo el país, repercutiendo directamente en las vacaciones de verano, época que coincide con el período de descanso de las clases y el mejor clima para desarrollar actividades al aire libre.

Sin embargo, las vacaciones en pandemia ponen un gran desafío a las familias en un período en que a veces salir no es una alternativa, pero donde sí es necesario el descanso mental después de un extenso tiempo de trabajo, de acuerdo a lo que señalan los expertos. 

Lejos de lo cotidiano

Rolando Sepúlveda, académico de la Escuela de Psicología de Universidad de Las Américas, apunta a que durante el año 2020 nos vimos obligados a generar una rápida adaptación de todo nuestro sistema de vida, incluyendo aspectos desde el cómo tuvimos que restringirnos en cuanto a nuestra movilidad y contacto físico, así como adaptar nuestra propia intimidad para poder cumplir con el teletrabajo. En este contexto, vimos postergada nuestra gratificación de corto y mediano plazo, así como también de instancias que llenasen nuestras expectativas, incluso de cómo distraernos o descansar tras largas jornadas frente a un computador.

“De esta forma, estamos necesitando contar con un espacio de merecidas vacaciones, donde el foco primordial está en que podamos hacer algún tipo de actividad que nos guste y nos otorgue sensaciones positivas para, posteriormente, volver a enfrentar un nuevo año laboral”, señala el académico. 

Sobre cómo deberíamos vacacionar mientras aún nos encontremos en pandemia, sostiene que aunque existan respuestas variadas, es bueno abordar algunos conceptos básicos en torno a este descanso: “En primera instancia, se puede mencionar que no existe una única forma de cómo vivir este proceso, pero sí hay puntos en común, por ejemplo, el permitirse otorgar espacios físicos y de tiempo, orientados únicamente a hacer alguna actividad que guste, ya sea aprovechar la tranquilidad de leer un libro, seguir una serie o película, incluso hacer ejercicio y/o actividad física, entre otros”. 

“Estamos necesitando contar con un espacio de merecidas vacaciones, donde el foco primordial está en que podamos hacer algún tipo de actividad que nos guste”

Rolando Sepúlveda, académico Universidad de Las Américas

Para aprovechar esto, Sepúlveda sostiene que debemos contar con algún espacio físico que nos acompañe, incluso pudiéndose tratarse de los habituales, pero destinados con una significancia diferente: “Que el lugar a utilizar esté libre de implementos y/o documentación del trabajo; que los tiempos que manejamos, así como el ritmo de vida, lo podamos desacelerar, al menos levemente; que podamos aprovechar el tiempo para regularizar nuestro sueño (entiéndase, calidad del sueño, no cantidad de horas); y que esto nos permita familiarizarnos con una perspectiva funcional y constructiva de cómo desconectar del trabajo para comenzar a conectar con nosotros mismos”.

Desconexión

Claudio Fernández, psicólogo y psicoterapeuta de adultos, coincide en que las vacaciones poseen una connotación opuesta a la vida habitual, y que el ser humano persigue para dejar atrás una etapa. 

“Desde la etimología, se indica que vacaciones es un estar libre y desocupado. Y es especial comprender lo que nos dice el sentido común, pues en la vida cotidiana ansiamos estar desocupados. En ese sentido, van a haber personas que, a pesar de viajar, podrían llevar consigo las preocupaciones de su vida. Y otras, al contrario, sin necesidad de viajar, están en un estado de relajo, tranquilidad, y pausa del movimiento cotidiano”, explica Fernández.

Asimismo, el profesional señala que ante la posibilidad de contar o no con vacaciones y tener planes para ejecutarlas, existen también dos opciones: “una de ellas nos va a decir que hay que estar contentos con los que no tocó, y otra que hay que luchar por tener las vacaciones que realmente queremos. Cada uno tiene un sueño o deseo, personal y subjetivo, que recomiendo seguir, y que para algunos va a ser en el hogar y poder descansar, o para otros viajar y conocer el mundo. Para cada uno, el sentido personal de estar libre, desconectado, desocupado y mirar la vida propia habitual en perspectiva, que puede ser intermedio: ser feliz con lo que te tocó y luchar por conseguir las vacaciones que mereces. Volvernos activos en la búsqueda de lo que queremos y en ese caminar, disfrutar cada paso”. 

Autocuidado

Las cuarentenas obligatorias que se han aplicado a numerosas comunas, de acuerdo a las distintas fases de la pandemia, han gatillado también medidas de Gobierno frente a las vacaciones de verano, incluyendo un permiso de vacaciones que permite a los habitantes de comunas en Fase 2 viajar a otra localidad en los meses de enero, febrero y marzo por una única vez. 

En la argumentación, el ministro de Salud, Enrique Paris, afirmó que “la salud no es solamente la salud física, es la salud psicológica, la salud mental y la posibilidad de distraerse fuera de un departamento a veces de 40 metros cuadrados. La gente tiene derecho a salir de vacaciones, la gente tiene derecho a ir a regiones a ver a sus familiares, tiene derecho a tener unos días de libertad. Hemos estado sometidos a mucho estrés, a una situación difícil desde el punto de vista sanitario. Si la gente no puede salir de vacaciones, si no tiene claro si va a poder viajar, eso atenta también contra la tranquilidad y la salud mental de nuestros compatriotas. Nosotros estamos velando justamente por la salud”.

“La noción de estar libres o desocupados va más allá del simple hecho de estar en otro lugar: es nuestro estado personal y lograr mirar la vida en una perspectiva distinta que la cotidiana”

Claudio Fernández, psicólogo y psicoterapeuta de adultos

Como complemento a esta medida, el ministerio de Salud elaboró la “Guía de Autocuidado para Veraneantes”, que busca brindar a la comunidad información relevante al momento de planificar las vacaciones, elementos sanitarios indispensables, y acciones a tomar en caso de presentar síntomas relacionados al virus. 

Algunas recomendaciones son planificar las actividades veraniegas priorizando aquellas que son al aire libre; mantener al menos un metro de distancia con las demás personas; portar un botiquín que contenga mascarillas y pañuelos desechables, alcohol gel, termómetro digital; y respetar los aforos permitidos en los lugares se frecuentarán, como hoteles, restaurantes, campings y playas.

Además, no tocar elementos externos expuestos a manipulación, como son el mobiliario urbano, monumentos de patrimonio local o fachadas de casas. Para el caso de los niños, la guía propone la estimulación de los más pequeños con ideas como decorar su mascarilla ellos mismos, e incluye obligaciones que establecen las distintas resoluciones y protocolos emitidos por el Minsal, según panoramas y excursiones que se pueden realizar en las vacaciones como visitas a parques nacionales, playas y piscinas públicas, embarcaciones turísticas, casinos, camping y restoranes, entre otros.