Nuevas empresas en pandemia: porfía, audacia e intuición

Según las últimas cifras de creación de empresas de noviembre, el registro aumentó en un 70,3 % respecto de los doce meses anteriores. Parece difícil de creer, considerando que muchas otras cifras económicas (suspensión de contrato, despidos, quiebras) van a en aumento. Sin embargo, hay quienes aún optan por innovar, dando luces de esperanza a muchos otros y moviendo a la economía.

Por Paulina Pérez


“Se arrienda”. “Se traspasa local”. “Se vende, con llave en mano”. Tantos letreros, tantos llamados en las redes sociales… Para muchos, desolador. Pero no para quienes y, aprovechando la coyuntura, decidieron precisamente lo contrario: EMPRENDER. “Es que en momentos de crisis aparecen oportunidades, y el que tiene buen ojo, se arriesga. Y le va bien”, dice Macarena Vera Messer, directora regional de Corfo Biobío.

Entre esos “osados” destaca Daniela Denevi Quilabrán, flamante propietaria de “Denevi Pastas y Pestos”, quien optó por el rubro gastronómico en los meses de abril y mayo (los de mayor desazón), tras darle una y otra vuelta a qué hacer luego de perder su trabajo por la pandemia. “Como además tengo una enfermedad crónica, tuve que encerrarme en la casa, para cuidarme. Soy relacionadora pública, tengo un magíster en Comunicación Estratégica, y pensé cómo puedo, con estas herramientas, generar plata extra. Un día hice unos gnocchi y quedaron demasiado ricos. Y me dije “¡aquí está!” Soy descendiente de italianos, tengo las recetas de la familia, los secretos, me encanta la cocina, cocino bien, esto es lo que puedo hacer”, cuenta la profesional.

Le comentó la idea a su mamá, quien la apoyó y le regaló la máquina para hacer pastas; inició cuentas en las redes sociales (IG, FB); creó etiquetas, y cuando tenía todos los materiales e insumos, se lanzó, “obviamente con inseguridades, como todo el mundo, pero con tantas ganas de hacerlo, que lo hice. Pensé que al principio me iban a comprar los más cercanos, y después, el boca a boca me iba a ayudar. Y así fue”, narra Daniela. “Empecé de a poco, con gnocchi, fetuccini, ravioles, sorrentinos. Y creé productos nuevos, los gnocchi rellenos de queso y la lasagna de zapallo italiano, sin masa. Y salsas, de champiñones, nueces, pesto albahaca, Nápoles (receta ciento por tiento de la familia), y tengo una cartita. ¡Hasta me han hecho notas de prensa! Estoy súper feliz”, dice, luego de concretar su primera venta el 22 de junio. “Igual me he ido industrializando. Me dio tendinitis amasando, así es que mi papá (también comerciante de gastronomía), feliz de verme trabajando en cocina, me regaló la máquina amasadora, la más compleja. Y con los primeros ingresos hice otras inversiones, más máquinas, lo que me ha ayudado a avanzar muchísimo con mis productos”, señala la profesional, quien además realiza delivery.

Pero ¿es tan fácil para todos? Quizás no. Pero hay que buscar las oportunidades. 

Daniela Denevi de “Denevi Pastas y Pestos”

Una necesidad, una propuesta

“Hay sectores productivos que han sufrido enormemente, pero hay otros que se han visto muy fortalecidos. Y en esa dirección también es donde vemos el surgimiento de nuevas empresas”, establece Macarena Vera, directora de CORFO Biobío. “Ahora, esto es posible porque, si bien han cerrado empresas, y se han afectado los empleos, sí hay recursos, como el retiro de dos 10 por ciento; acceso a créditos o subsidios estatales. En resumen: para quien desee emprender, hay un entorno más bien positivo”, afirma.

En ello, concuerdan las cifras entregadas por la Subsecretaría de Economía, correspondientes a noviembre de 2020, que destacó la creación de 16 mil 733 nuevas empresas y sociedades a nivel nacional, que corresponde a un alza de 70,3% respecto a igual mes del año anterior (según datos del ministerio de Economía, Fomento y Turismo, acorde al Registro de Empresas y Sociedades). “En el Biobío, este aumento fue del 6,8 por ciento, lo que equivale a casi mil empresas nuevas”, cuenta Mauricio Gutiérrez Bustos, seremi de Economía del Biobío. “Hay una apuesta del emprendedor, que va fortaleciendo a la economía; sin duda se asocia a una pérdida de empleo, pero da cuenta de que muchos emprendedores confían que por esta vía nuestra economía les va a dar la oportunidad de salir adelante, a través de su emprendimiento formal”, afirma Gutiérrez, destacando que el Biobío ha tenido, durante todo el año de crisis sanitaria, muy buenas cifras al respecto. 

“Hay una apuesta del emprendedor que sin duda se asocia a una pérdida de empleo, pero da cuenta de que muchos emprendedores confían que por esta vía nuestra economía les va a dar la oportunidad de salir adelante”

Mauricio Gutiérrez, seremi Economía Biobío

“También hay aspectos negativos de este escenario de emprendimientos: mayor riesgo, más incertidumbre y muchas eventualidades que pueden surgir de una crisis como ésta. Pero la demanda por generar nuevas empresas es mucho mayor. Y ojo que esto no se trata de la ampliación de un negocio, sino de un cambio de giro: son negocios totalmente nuevos. Ello es posible porque en Chile, en este momento, hay recursos. Hay un riesgo sanitario, que claramente impacta… pero hay recursos”, afirma Macarena Vera, quien establece que “innovar tiene que ver con detectar un problema. Y han surgido muchísimos, nuevos, por lo tanto, es el propio entorno el que lo facilita”, aclara.

“Esto deja varias enseñanzas, pero, a mi gusto, hay dos muy importantes”, reflexiona la autoridad regional. “Una es la obligatoriedad de incorporar las tecnologías en tu negocio: es un deber vender tanto por internet como de manera presencial, lenguajes diferentes que hay que saber hablar. Y la otra es estar con los ojos abiertos, porque no todo está creado. Aunque sean pequeños, los nuevos problemas requieren de soluciones, y todos son oportunidades de negocio. La competencia hoy ya no es el negocio que se instaló al lado, sino que se compite a nivel nacional, con despacho a otras ciudades, y debes estar familiarizado con eso. Siempre hubo un mal enfoque, de que la tecnología era necesaria para las grandes empresas, pero en realidad nos dimos cuenta de que quienes más la necesitan para su desarrollo eran los pequeños empresarios”, puntualiza.

Y qué decir de Internet: es vital. “Se acabó eso de subir las fotos de los productos, y listo. Hoy se debe contar con un inventario automatizado, establecer estrategias de cómo vas a vender, relacionarte con el proveedor y saber cómo vas a entregar los datos. Es un mundo gigantesco que necesita de nuevos recursos y que se hace obligatorio abordar”, añade Macarena Vera. Sin quererlo, este encadenamiento reunirá a otros profesionales, como diseñadores, programadores o redactores creativos, entre otros. 

Cambios desbordados

“En principio, observamos un proceso de reestructuración de la economía producto de la pandemia. Esto implicó la destrucción de la ocupación tradicional”, narra el doctor en Economía y Gestión de la Innovación y Política Tecnológica, Francisco Gatica Neira, académico del Departamento de Economía y Finanzas de la Universidad de Biobío. “En la Región del Biobío vemos una caída del 13,9% en doce meses, equivalente a 97.890 personas menos, a partir de lo informado al 31 de diciembre del 2020 por el INE Biobío. El nacimiento de las empresas surge de la necesidad de generar ingresos a partir del desempleo”, expone.

Gatica establece que lo anterior implicó un proceso de “reconversión personal”, y concuerda con Macarena Vera, en que ello pudo verse ayudado con el giro del 10% de los ahorros de la AFP, “más la facilitación generada por las mejoras tecnológicas en la tramitación”, aclara. Pero el doctor Gatica es cauteloso con este proceso. “Si comparamos la variación en 12 meses, comprobamos que la tasa de constitución de empresas en el Biobío fue del 59,2%, debajo de la media nacional (del 83,3%), lo que evidencia un espacio para crecer y acortar brechas al nivel regional”, aclara. 

“La vacuna va a provocar una baja en la crisis sanitaria, lo que nuevamente podría volver a impactar el escenario (económico). Pero la lectura será que “lo peor ya pasó”

Macarena Vera, directora regional Corfo

Ahora, vale preguntarse: ¿se mantendrán en el tiempo estas empresas “hijas de la pandemia”? “La vacuna va a provocar una baja en la crisis sanitaria, lo que nuevamente podría volver a impactar el escenario. Pero la lectura será que “lo peor ya pasó”. Porque esto algo nunca visto, algo ajeno a cualquier negocio, que está fuera del control personal. No se trata de que te afectaron los precios bajos del vecino, sino de un fenómeno por sobre todos y que ha movido todo”, dice la directora de CORFO.

“No tengo una visión prospectiva del destino de los nuevos emprendimientos”, establece, por su parte, el doctor Francisco Gatica. “Sin embargo, es fundamental hacer un seguimiento de las empresas que nacen y, al mismo tiempo, de las empresas que desaparecen del mercado”, plantea. “Tengo la impresión de que el 2020 y el 2021 serán años de mucha “destrucción-creativa” en el mercado. Para los hacedores de política pública importa medir el dinamismo de ambas variables a una escala regional, y al mismo tiempo sectorial, de forma que se pueda focalizar políticas públicas verdaderamente descentralizadas”, asegura.

Y el académico de la UBB es realista en su postura. “En el mediano plazo, más allá del 2022, veremos que muchos emprendimientos se consolidarán en la medida que sean una respuesta agregadora de valor para los clientes. Otros serán adsorbidos por las grandes empresas y, finalmente, dependiendo del dinamismo de la economía, veremos que algunos emprendimientos pueden desaparecer, dependiendo de la mejora del mercado del trabajo, estimulando la ocupación formal de los emprendedores. Como podemos comprobar, es un proceso incierto que requiere seguimiento territorial”, formula.

Pese a toda la incertidumbre, la emprendedora Daniela Denevi está muy satisfecha de ver cómo su proyecto va ganando fuerza. “Estoy feliz con esto. Igual me encanta el área universitaria, trabajaría ahí… Pero hoy no me veo en otra cosa que en lo que estoy, porque de verdad me apasiona mucho”, precisa.