Dr. Miguel O’Ryan, infectólogo: “Estamos mejor preparados que otros países”

El médico, que lidera el estudio de fase 3 de la vacuna de Janssen, del laboratorio Jonhson & Jonhson, recalca que las medidas de autocuidado se deben mantener, aunque vaya avanzando la vacunación, proceso en que deberían ser incorporados los adultos mayores lo antes posible.

Por Cecilia Díaz


El profesor Miguel O’Ryan Gallardo contó en un seminario que perdió varias apuestas. No previó que la humanidad lograría tener en menos de un año vacunas contra el coronavirus, una hazaña extraordinaria y sin precedentes en la historia. Él proyectaba que los desarrollos tardarían por lo menos unos 18 meses. 

Su pronóstico se basaba en el conocimiento que tiene de este ámbito. Lideró el estudio multinacional de fase 3 destinado a evaluar la seguridad y eficacia de la vacuna anti rotavirus y ahora dirige en Chile el estudio de fase 3 de la farmacéutica Janssen del laboratorio de Johnson & Johnson. El infectólogo y profesor titular de la U. de Chile, en una entrevista con Diálogo, explica los factores que posibilitaron tamaño logro en tan breve tiempo. Ni los más optimistas vaticinaron que antes de que acabara el fatídico 2020 ya se estuviera inoculando.

– ¿Qué factores influyeron para que salieran tan rápido?

– El esfuerzo de la comunidad de investigación, científica, médica, pública y privada, académica y no académica internacional sin precedentes en la historia de la humanidad. Nunca se había focalizado tanto esfuerzo, de tantos grupos de investigación, para un objetivo que era producir una vacuna contra un microorganismo. Hubo más de 200 desarrollos en paralelo, con más de 50 ensayos clínicos de vacunas avanzadas en seres humanos, más de 15 son de fase 3, nunca nos habíamos acercado siquiera al desarrollo de una posible vacuna por muy importante que fuera como la del VIH, que hubiera un esfuerzo mundial por avanzar, en tan corto tiempo, con tantos recursos disponibles, ilimitados prácticamente, y con la voluntad de los organismos tanto de investigación como regulatorios. 

– Además hubo procesos en paralelo.

– Sí, los pasos que antes iban determinando meses de retrasos, regulatorios, de análisis, que se tomaban sus tiempos, se fueron acortando en cada una de las etapas. Además del riesgo que corrieron los desarrolladores al producir vacunas, en altos volúmenes, sin tener certeza de si iban a pasar o no los ensayos de fase 3. 

Otro factor que menciona es el ya conocido ARN mensajero, una novedad para el público general, pero muy conocido para los científicos. “Estas nuevas tecnologías estaban algo rezagadas; son las técnicas de la vacuna Pfizer, Moderna, Janssen y de Oxford, que usan mRNA, ya sea en forma de nano partículas o de virus; habían avanzado muy lentamente, porque no había tanto interés ni apuro”.

Son técnicas útiles considerando la cantidad de población que debe ser vacunada. “Tienen la ventaja de que pueden producirse en grandes volúmenes, en espacios físicos no tan grandes, en poco tiempo, que era clave para atacar esta pandemia, y se demostró que la estrategia era eficiente, eficaz y segura, siendo aplicada a miles de personas en un período de seis meses, que es el periodo clave”.

“Entiendo el temor a vacunarse, hay muchas noticias falsas, noticias alarmistas, pero al mismo tiempo uno ve que, cuando el país ha hecho campañas de vacunación, la gente por lo general responde”

– ¿Esta estrategia de ARN mensajero no se había usado en una vacuna?

– Esta tecnología lleva más de 20 años, había sido ensayada para patologías muy severas como Ébola, Zika, Sars 1 y Mers, y había demostrado muy buen perfil de seguridad. Los estudios en Ébola habían demostrado una alta eficacia tanto así que se licenció la vacuna hace pocos años. Sin embargo, no habían avanzado a mayor escala, porque no se había visto la necesidad de introducir este nuevo tipo de vacuna contra los microorganismos habituales para los cuales estamos produciendo vacunas como el neumococo, el rotavirus, donde las tecnologías más clásicas resultaron ser muy útiles. 

Condiciones de traslado

-La ventaja es que se pueden producir en grandes volúmenes a diferencia de la vacuna de virus atenuado, pero requiere condiciones muy específicas, ¿estamos preparados para cumplirlas y dar seguridad a la población?

-Claramente sí, y ese sí está dado porque a diferencia de otros países tenemos un Programa Nacional de Inmunización robusto, independiente de los gobiernos, estamos hablando de los años 70 en adelante, con una política nacional de fomentar la inmunización, que ha sido modelo en Latinoamérica. Y eso ha permitido que, por un lado, tengamos personal entrenado en todo Chile, con conocimiento de la cadena de frío, y además la capacidad de tener la cantidad necesaria de hielo seco, que se requiere para mantener a temperaturas ultra bajas mientras están siendo trasladadas. Tenemos los refrigeradores en los vacunatorios en todo Chile para mantenerlas, porque los -70 son requeridos para la mantención más prolongada, pero se pueden pasar a refrigerador típico de los que tenemos en los Cesfam y ahí duran hasta 5 días.

Admite que es “inédito que se aplique a millones de personas, de tal manera que hay desafíos, pero de que estamos mejor preparados que otros países en ese sentido, estamos”.

– ¿La mayoría recibiremos la vacuna de Sinovac, la china?

– Eso va a depender de la disponibilidad de las vacunas, cuáles van a poder ser distribuidas en Chile, porque estamos compitiendo con todos los países, y los diferentes desarrolladores hicieron provisiones según sus propias capacidades y compromisos. Lo que anunció la autoridad es que había casi diez millones de dosis de la vacuna de Pfizer, 20 millones de Sinovac, y otros tantos millones a través de Covax, y también tratos con Oxford y con Janssen, pero ahí los números no estaban tan claros.

“El esfuerzo de la comunidad de investigación, científica, médica, pública y privada, académica y no académica internacional sin precedentes en la historia de la humanidad. Nunca se había focalizado tanto esfuerzo, para un objetivo que era producir una vacuna contra un microorganismo”

– Por números debería ser la china.

– Lo que hay que tener claro es que no depende todo de nosotros, depende de qué vacunas van a ir llegando, cuáles serán los cumplimientos de los desarrolladores. Lo más importante es que en Chile, y esto es discusión en Argentina porque están hablando del uso de la vacuna rusa sin que tengan los ensayos clínicos claros, la población tiene garantizado que las vacunas que se usarán tendrán visto bueno del Instituto de Salud Pública, apoyado por el Consejo Asesor, y los grupos independientes que van a estar mirando la evidencia, que muestre que la vacuna tiene un nivel de seguridad primero y de eficacia suficiente.

Inmunidad de rebaño

– De las vacunas que han avanzado, ¿hay alguna que tenga mejor comportamiento en adultos mayores?

– Eso no lo sabemos por ahora y va a ser muy difícil de saber, pues no se hacen estudios comparativos, lo único importante es que todas las vacunas que se van a usar hayan sido ensayadas en los grupos en que se van a usar.

– ¿Qué porcentaje de la población debería estar vacunada para tener inmunidad de rebaño?

– De 60 a 70% para arriba por lo menos de los grupos de adultos, mayores de 18 años.

– ¿Eso debería lograrse de aquí a junio?

– Uff, eso es lo que ha dicho la autoridad, lo cual me parece que sería extraordinario, ahora sabemos que la competencia va a ser grande a nivel mundial, y depende de cómo van a lograr producir las vacunas las compañías que han sido muy ambiciosas en sus declaraciones. Si logramos tener 8 o 9 millones de personas vacunadas en junio, sería extraordinario.

– Hay un tema ético, ¿a qué grupos priorizar? ¿qué pasa con los adultos mayores?

– Yo creo que deberían estar avanzando en paralelo, los grupos que tienen mayor riesgo en el área de la salud de infectarse porque son fundamentales para tratar a las personas enfermas, necesitamos mantener el grupo de salud activo para atender a las personas que van a llegar graves. Ese es el objetivo de vacunar al personal de salud, no es para que estén más tranquilos, sino para que haya fuerza laboral para atender a la gente grave. No es todo el personal de salud, es el de mayor riesgo, que está en las unidades de cuidados intensivos y en servicios de urgencia. En paralelo hay que vacunar a los adultos mayores que tienen el riesgo real de morir, mientras mayor la edad, más rápido hay que vacunarlos, y tiene que ser en paralelo. Me gustaría ver a los adultos mayores siendo vacunados ahora ya.

– ¿Qué mensaje daría a las personas que tienen reticencia a vacunarse?

– Soy optimista, entiendo el temor a vacunarse, hay muchas noticias falsas, alarmistas, la gente se deja llevar, porque además hay poco conocimiento sobre cómo funcionan las vacunas, cómo funciona nuestro cuerpo, pero al mismo tiempo uno ve que cuando el país ha hecho campañas de vacunación, la gente por lo general responde.

– ¿Establecería obligatoriedad?

– Es difícil hacer que un acto físico, colocarse una vacuna, sea obligatorio, porque cómo uno puede obligar a alguien a inyectarse algo, uno podría restringir beneficios sociales que son otorgados por el Estado. Eso lo hacen países como Estados Unidos, que exigen, por ejemplo, vacunación de los niños para entrar al colegio, pero al mismo tiempo eso requiere muchas garantías que no están tan disponibles en nuestro país, que son garantías para efectos adversos de la vacunación, que estén totalmente cubiertas, porque las vacunas pueden tener efectos adversos. 

– ¿Las vacunas a mayor edad tienen menor eficacia?

– No, los estudios por ahora están mostrando que la eficacia en adultos mayores es tan buena como en las personas más jóvenes. 

Estacionalidad

– ¿Deberían ser estacionales como la de la influenza?

– Probablemente no, la vacuna de la influenza es estacional, porque es un virus que cambia mucho año a año, porque sufre bastantes mutaciones, porque infecta a diversos animales a diferencia del coronavirus que es un virus fundamentalmente humano, estamos viendo que puede infectar a algunos animales como estos visones en Dinamarca, pero no como la influenza que circula entre humanos, cerdos, pájaros. Esos cambios en diferentes especies favorecen un fenómeno que se llama recombinación genética, donde los genes pueden tener grandes cambios.

– Si pudiera elegir, ¿cuál vacuna escogería para usted?

– Ya me incluí en el estudio de la vacuna de Oxford, no me pude incluir en el estudio de la vacuna Janssen porque es el estudio que dirijo y por buenas prácticas clínicas no puedo participar. Ya recibí la primera dosis, no sé si es vacuna o placebo.

– ¿La vacuna de Janssen requiere una sola dosis?

– En Chile y Estados Unidos el estudio se ha hecho con una dosis, estudios de fase 1 y 2 sugieren que con una dosis podría bastar, pero también se están haciendo estudios en Europa con dos dosis. 

– Independiente de que la gente se vacune, ¿las medidas básicas deberían ser una costumbre por lo menos el 2021?

– Absolutamente, por varias razones, porque el grupo de gente que va a tener que estar vacunada para limitar la circulación viral es arriba del 70%, ojalá lo logremos en junio, pero es bien probable que no logremos esos niveles. No sabemos todavía cuán eficaz van a ser las vacunas para proteger contra la posibilidad de que la persona pueda infectarse y no enfermar, pero igual pueda transmitir el virus y transmitir a personas que pueden no haber sido vacunadas. Hasta no saber eso, debemos mantener las medidas, y muy especialmente ahora en que no tenemos vacunación, sino que unos miles que no tienen ningún impacto poblacional. Si la gente dice viene la vacuna entonces me puedo relajar, puede llevarnos a un segundo brote muy difícil de controlar en las próximas semanas y meses que pudiera hacer que estemos muy mal parados cuando empiecen a llegar las vacunas en mayor cantidad. Ahora, más nunca, hay que cuidarse.