Ayuda solidaria de la Iglesia de Concepción

A cuatro meses de iniciar su funcionamiento, la campaña solidaria ha logrado financiar distintas iniciativas en ayuda a las personas más afectadas, gracias al apoyo y compromiso de la comunidad. Estas acciones demuestran que la solidaridad es luz en medio de la incertidumbre. 

Por Camila Mennickent


El aumento del desempleo a causa de la pandemia, ha tenido un directo impacto en las familias, sobre todo en las de menores recusos. La aparición de ollas comunes y comedores fraternos han aliviado en parte las necesidades de cientos de compatriotas. A un mes de iniciada la emergencia sanitaria, el Arzobispado de Concepción tomó la decisión de impulsar la campaña solidaria “Alimentemos a Jesús”, que busca suplir necesidades alimentarias y de elementos básicos en las comunidades de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción.

La campaña es de modalidad económica, y para recaudar los aportes monetarios se habilitó una cuenta corriente, creando así un fondo solidario que financia múltiples iniciativas propuestas por las parroquias de la arquidiócesis. Los aportes se traducen en cajas de alimentos, ollas comunes y comedores fraternos.

Monseñor Fernando Chomali destaca la espontaneidad de la campaña, ya que “surge del anhelo de servir”. Según el arzobispo “los fondos surgen de varias partes, donantes anónimos, otros que donaron y se llevaron algunos cuadros que yo he pintado y algunos libros de poesía de mi autoría. Además, muchas personas donando se acordaron de las palabras del Señor: Que, si le das de comer al que no tienen que comer, es al mismo Jesús al que se lo das. De allí surge el nombre de la campaña”. Los aportes recaudados se traducen en cajas de alimentos, ollas comunes y comedores fraternos.

“Las parroquias llegan con acciones concretas a las familias que lo están pasando mal por cesantía o por pertenecer a grupos de alta vulnerabilidad social; adultos mayores, personas migrantes, niños y niñas, personas en situación de calle, entre otros”, explica la delegada episcopal de la Vicaría de Pastoral Social del Arzobispado de Concepción, Gabriela Gutiérrez. 

“Alimentemos a Jesús”, junto a la Parroquia Madre de Dios en Pedro del Río Zañartu, y los fondos recaudados en la Campaña para Migrantes, permitieron financiar el albergue transitorio para mujeres en esta condición y sus hijos, denominado “Bajo tu amparo”.

Hasta el mes pasado se habían entregado 704 cajas de alimentos y 175 desayunos a niños y niñas. Además de la entrega de colaciones diarias en comedores de la diócesis. En total, más de 3.500 personas han sido beneficiadas con canastas de alimentos, y cerca de 500 a través de los comedores. Uno de estos, es el Comedor fraterno San José, perteneciente a la Comunidad San José, ubicada en Lincoyán #649. Éste, afirma Gabriela Gutiérrez, fue inaugurado y equipado en julio gracias a los aportes de la campaña. 

“Ha sido gratificante”

“Es una muy bonita acción, uno va conociendo a la gente. Yo ya tengo a mis regalones que vienen todos los días, y nos saludamos de codo, nos llevamos bien y se portan bien. Es una experiencia bien enriquecedora, vas aprendiendo y conociendo sus historias, algunas son bien conmovedoras”, comenta la encargada del Comedor San José, Isabella Zirotti. 

Fideos, croquetas, legumbres, entre otras preparaciones, son parte del menú semanal del comedor. “Cualquier persona que quiera venir a almorzar puede hacerlo, nosotros estamos desde las 12:00 hasta las 13:30 horas”, explica la encargada. En total, se entregan aproximadamente 50 colaciones diarias, aunque Isabella afirma que hay días en que entregan las 70 que preparan. En caso de no entregarlas todas, se llevan a la Hospedería Esteban Gumucio, ubicada en Manuel Rodríguez #935.

“Ha sido gratificante porque es algo bueno para las personas. Les preparamos una comidita, a lo mejor sencilla, pero para ellos es grande”

Eduvina Fuentes, voluntaria.

El equipo del comedor consiste en dos voluntarios por día, dos cocineras y la encargada. Cada día hay una pareja de voluntarios distinta. “Es una forma de retribuir, ellos nos bendicen”, comenta una de las voluntarias. “Ha sido gratificante porque es algo bueno para las personas. Les preparamos una comidita, a lo mejor sencilla, pero para ellos es grande”, cuenta Eduvina Fuentes, quien fue maestra de cocina en Casa Betania por 15 años, “gracias al Señor tenemos todo lo necesario y lo hacemos con mucho cariño”, agrega.

La gran meta

Hasta finales de julio el monto recaudado por la campaña “Alimentemos a Jesús” fue de 41 millones de pesos, “la meta es de 50 millones”, afirma Gabriela Gutiérrez. Según la delegada se definió ese monto como meta final para ayudar a 2000 familias. 

Las parroquias presentan sus iniciativas a la Vicaría de Pastoral Social del Arzobispado con el fin de recibir parte de los fondos recaudados por la campaña, de esta forma a través de un formulario se revisa su solicitud y se mantiene la transparencia del proceso.